miércoles, 2 de octubre de 2024

 

AVANCES EN EL TRATAMIENTO

 DE LA COLITIS ULCEROSA

 


Un estudio de fase II dirigido por Cedars-Sinai demuestra que el tratamiento con anticuerpos monoclonales desarrollado por investigadores de Cedars-Sinai es eficaz para la colitis ulcerosa de moderada a grave

 

 

Un estudio internacional controlado con placebo dirigido por Cedars-Sinai sugiere que un tratamiento farmacológico específico desarrollado por investigadores de Cedars-Sinai es seguro y eficaz para ayudar a las personas con colitis ulcerosa de moderada a grave a alcanzar la remisión clínica.

Los resultados del estudio multicéntrico de fase II, ARTEMIS-UC, se publicaron en The New England Journal of Medicine.

La colitis ulcerosa es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal (EII) que daña el tubo digestivo y provoca calambres estomacales, diarrea, pérdida de peso y hemorragias rectales. Afecta a unas 900 mil personas en EE.UU., y los tratamientos actuales suelen tener una eficacia mínima.

«Los hallazgos de este estudio están a punto de tener un impacto significativo en el tratamiento de la colitis ulcerosa y la EII en general», señaló el autor principal del estudio y pionero en la investigación de la EII, el doctor Stephan Targan, titular de la Cátedra Familiar Feintech de Enfermedad Inflamatoria Intestinal y director ejecutivo del Instituto de Enfermedad Inflamatoria Intestinal F. Widjaja de Cedars-Sinai. «La terapia en investigación se generó basándose en el concepto de medicina de precisión; se muestra prometedora por ser tanto antiinflamatoria como antifibrótica; representa un potencial punto de inflexión en el desarrollo y descubrimiento de fármacos; y podría cambiar la forma de tratar esta compleja enfermedad en el futuro».

El estudio evaluó un tratamiento desarrollado por científicos clínicos de Cedars-Sinai denominado tulisokibart (anteriormente PRA023), un anticuerpo monoclonal artificial que actúa como los anticuerpos endógenos. Está diseñado para atacar y bloquear una proteína denominada TL1A, que puede contribuir a la gravedad de la colitis ulcerosa. El anticuerpo reduce la inflamación y ataca la fibrosis, que causa muchas de las complicaciones y la gravedad de la enfermedad.

«A diferencia de otros tratamientos de la EII que pueden exacerbar la inflamación o suprimir las respuestas antiinflamatorias naturales del organismo, nuestros hallazgos sugieren que tulisokibart modula la inflamación y los mecanismos antiinflamatorios del organismo», afirmó Targan. «Esta doble acción podría conducir a un tratamiento más equilibrado y eficaz de la colitis ulcerosa».

 

            REGULADOR MAESTRO DE LA INFLAMACION

 

Cabe destacar que el papel de TL1A como regulador maestro de la inflamación fue descubierto por Targan y sus colaboradores de Cedars-Sinai. En un trabajo pionero que abarca dos décadas, los investigadores descubrieron que, si bien TL1A protege frente a patógenos invasores, en niveles elevados también contribuye a la inflamación y la fibrosis en la EII.

ARTEMIS-UC fue un estudio de 12 semanas en el que participaron 178 adultos de 14 países. También incluyó una prueba diagnóstica genética para ayudar a predecir la respuesta al tratamiento.

Un estudio de fase III examinará más a fondo la seguridad y probará la eficacia de tulisokibart en pacientes que lo tomen durante más de 12 semanas.

El médico genetista Dermot McGovern, director de Investigación Traslacional del Instituto de Enfermedad Inflamatoria Intestinal F. Widjaja de Cedars-Sinai y uno de los autores del estudio, ha centrado su carrera en la identificación de variantes genéticas asociadas a la colitis ulcerosa y otras enfermedades autoinmunes, explorando objetivos farmacológicos y trabajando para revolucionar el tratamiento mediante un enfoque de medicina de precisión.

Hace casi 20 años, en la Universidad de Oxford, McGovern y sus colegas, en el primer estudio de asociación de genoma completo en EII, identificaron que una variación en el gen de la superfamilia 15 del TNF (TNFSF15) estaba asociada al desarrollo tanto de colitis ulcerosa como de enfermedad de Crohn. La proteína TL1A, estudiada simultáneamente por Targan en el Cedars-Sinai, está codificada por el TNFSF15. McGovern dejó Oxford para colaborar con Targan y el equipo de Cedars-Sinai en el esfuerzo por aportar avances científicos a la EII.

 

            COMBINACION GENETICA Y BIOLOGICA

 

«Los hallazgos del estudio ARTEMIS-UC ejemplifican cómo la combinación de genética y biología puede transformar la atención de la EII», afirma McGovern, titular de la Cátedra Joshua L. y Lisa Z. Greer de Genética de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y director de Salud de Precisión de Cedars-Sinai.

McGovern, recientemente galardonado con el prestigioso Premio Sherman por su trabajo pionero en el avance de la comprensión de la arquitectura genética de la EII en diversas poblaciones, afirma que la singularidad de esta diana y la forma en que tulisokibart fue diseñado para interactuar con ese objetivo representan avances significativos en la forma en que los médicos abordan el tratamiento de la EII.

«Hasta ahora, sólo podíamos recetar a un paciente un medicamento que pensábamos que funcionaría bien, pero en el futuro podremos decirle al paciente: 'En realidad, la prueba genética sugiere que es más probable que respondas a este tratamiento'», afirma McGovern.

Targan y McGovern señalaron también que en ARTEMIS-UC participaron múltiples países y poblaciones diversas, lo que refleja la naturaleza global de la EII. El Instituto de Enfermedad Inflamatoria Intestinal F. Widjaja ha invertido importantes recursos en extender la investigación genética de la EII a diversas poblaciones.

«Ha sido necesario todo un grupo -apoyado por la filosofía científica de Cedars-Sinai- para llegar a este punto», afirma Targan, galardonado en 2017 con el Premio Sherman. «Hemos dedicado nuestras carreras a conseguir mejores tratamientos para los pacientes con EII, y ahora estamos más cerca que nunca de ayudar a todos los pacientes con colitis ulcerosa a conseguir la remisión de su enfermedad para que puedan volver a disfrutar de la vida».

Otros autores que han participado en el estudio son Bruce E. Sands, MD; Brian G. Feagan, MD; Laurent Peyrin-Biroulet, MD, PhD; Silvio Danese, MD; David T. Rubin, MD; Olivier Laurent, PhD; Allison Luo, MD; Deanna D. Nguyen, MD; Jiandong Lu, PhD; Mark Yen, MD; Jaroslaw Leszczyszyn, MD, PhD; Radosław Kempiński, MD, PhD; Christopher Ma, MD; y Timothy E. Ritter, MD.

Esta investigación contó con el apoyo de Prometheus Biosciences, una filial de MERCK.

 

 

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