10
de octubre: Día Mundial de la Salud Mental
¿CÓMO SE SIENTE LA ANSIEDAD
Y POR QUÉ OCURRE?
En
México, 19.3% de los adultos presenta síntomas graves de ansiedad, mientras que
más de 30% tiene síntomas leves o moderados. Pero es importante recordar que la
ansiedad no es lo mismo que el estrés cotidiano. Demos un vistazo sobre cómo
puede sentirse, por qué puede persistir y cuándo es recomendable buscar
tratamiento.
En
términos generales, todos tenemos muchas cosas de las que ocuparnos en la vida:
la escuela, el trabajo, la familia, las finanzas, la salud, las relaciones y
las amistades. Y aunque tus prioridades pueden ser diferentes de las de otras
personas —y también cambiar con el tiempo—, hay una constante que parece
acompañarnos a todos: casi siempre hay algo que nos genera estrés o
preocupación.
“Las
distintas situaciones y acontecimientos que ocurren en tu vida afectan en gran
medida tu estado de ánimo general. Por eso, cuando algo te hace sentir
estresado o preocupado, puede afectar todos los aspectos de tu vida, desde el
ámbito personal hasta el interpersonal y profesional”, señala el Dr. Ali Sawal,
médico de atención primaria del Hospital Houston Methodist.
Y
aunque la ansiedad puede parecer un estado mental difuso que algunas personas
son propensas a experimentar y otras no, quizá te sorprenda saber que es mucho
más común de lo que crees.
El
estrés y la ansiedad no son lo mismo: Cuando hablamos de las distintas
emociones que sentimos a diario, solemos utilizar los términos estrés y
ansiedad indistintamente. Sin embargo, en realidad son diferentes.
“El
estrés es muy común y todos lidiamos con él en nuestra vida cotidiana. Es lo
que sentimos cuando se acerca una fecha límite o cuando anticipamos un
acontecimiento o una situación importante”, explica el Dr. Sawal.
Aunque
sentirse estresado puede ser desagradable, también tiene algunos beneficios a
corto plazo. El estrés provoca cambios fisiológicos que pueden ayudarte a
superar desafíos y alcanzar tus objetivos, como una mayor concentración y un
mejor tiempo de reacción.
“La
ansiedad, por otro lado, aparece cuando el estrés o la preocupación se vuelven
tan excesivos o persistentes que afectan negativamente tu vida diaria y tu
capacidad para afrontar las situaciones estresantes cotidianas”, señala el Dr.
Sawal. “Al igual que el estrés, cualquier persona puede experimentar ansiedad.
Pero, a diferencia del estrés, la ansiedad no tiene ninguna ventaja”.
De
hecho, el Dr. Sawal agrega que, si no se atiende, la ansiedad puede afectar no
solo tu vida cotidiana, sino también tu salud y bienestar general.
¿Cómo
afecta la ansiedad al organismo?
Sabes
cómo se siente el estrés: las palmas sudorosas y esa sensación de mariposas en
el estómago son dos de las señales más reconocibles de estar estresado.
Pero
¿cómo se siente exactamente la ansiedad?: A corto plazo, quizá tengas la
tentación de restar importancia a estas señales y síntomas. Sin embargo, con el
tiempo, puedes comenzar a notar que los síntomas de ansiedad afectan tu calidad
de vida en general.
Por
ejemplo, los dolores de cabeza y la dificultad para concentrarte pueden hacerte
menos productivo en el trabajo; la tensión muscular puede provocar dolor que te
impida mantenerte activo o dormir bien por la noche; y las náuseas pueden
afectar tu apetito y, en última instancia, provocar fatiga.
“Además,
cuando la ansiedad persiste durante algún tiempo, puede tener consecuencias a
largo plazo para la salud”, advierte el Dr. Sawal. “El trastorno de ansiedad
generalizada se ha relacionado con presión arterial alta, una mala salud
cardiovascular y enfermedad de las arterias coronarias”.
Estos
son los principales síntomas de la ansiedad:
Excesiva preocupación por todo
Tensión muscular, inquietud y
nerviosismo
Irritabilidad
Dificultad para concentrarse
Naúseas y dolor de estómago
Sudoración y palpitaciones
Fatiga generalizada
Dolores de cabeza
Irregularidades en el sueño (mucho o muy
poco)
¿La ansiedad desaparece por sí sola?: “La
ansiedad y sus síntomas solo desaparecen cuando se atiende la causa subyacente
de la ansiedad”, señala el Dr. Sawal. “En algunos casos, una persona puede
tomar el control por sí misma de la situación o circunstancia que le provoca
ansiedad, incluso sin darse cuenta”.
Por
ejemplo, quizá la ansiedad provocada por una deuda fuera de control disminuyó
al tomar medidas concretas para reducirla y recuperar un mayor control de las
finanzas.
“En
otras ocasiones, sin embargo, una persona puede tener dificultades para
identificar o atender su ansiedad. Es entonces cuando hablar con tu médico
puede ser de ayuda”, agrega el Dr. Sawal.
Tu médico cuenta con diversas herramientas para
ayudar a diagnosticar y tratar la ansiedad. Puede remitirte con un especialista
en terapia conductual, como un terapeuta o psicólogo, o recetarte medicamentos
que ayuden a reducir la ansiedad.
“Los
estudios han demostrado que tanto la terapia conductual como los medicamentos
pueden ser beneficiosos para tratar la ansiedad, y también sugieren que ambos
son aún más eficaces cuando se utilizan en conjunto”, explica el Dr. Sawal. “No
siempre es necesario recurrir a ambos de por vida; por lo general, solo se
utilizan durante periodos cortos, cuando las cosas se vuelven particularmente
caóticas o estresantes”.
¿Qué
hacer cuando aparece un ataque de ansiedad?: Aunque algunos síntomas se
acumulan y persisten con el tiempo, los síntomas de ansiedad también pueden
“atacar” de forma repentina; esto suele conocerse como ataque de pánico.
“Un
ataque de pánico provoca síntomas intensos que a menudo pueden confundirse con
los de un infarto”, señala el Dr. Sawal. “Los síntomas de un ataque de pánico
incluyen palpitaciones, temblores o estremecimientos, falta de aire y dolor en
el pecho”.
Si
sabes que lo que estás experimentando es un ataque de pánico, el especialista
del Hospital Houston Methodist recomienda lo siguiente:
Aléjate de la fuente que desencadenó el
ataque de pánico.
Realiza ejercicios de respiración profunda y
háblate de manera positiva.
Toma medidas para abordar la causa de tu
ansiedad y ayudar a prevenir futuros ataques de pánico.
Sin
embargo, si no estás seguro de que lo que estás experimentando sea un ataque de
pánico y tienes dolor en el pecho, es fundamental que hables con tu médico.
“Tanto
la ansiedad como el dolor en el pecho pueden ser señales de algo más grave, y
tu médico deberá confirmar que tus síntomas no sean consecuencia de una
enfermedad subyacente”, concluye el Dr. Sawal.