¿ESTIMULAR TU NERVIO VAGO
REALMENTE PUEDE RELAJARTE?
Una
neuróloga nos explica qué puede —y qué no puede— hacer la estimulación del
nervio vago contra el estrés.
A
estas alturas, parece que casi todo se puede optimizar, incluido tu sistema
nervioso. ¿Cierto?
Esa
parece ser la premisa detrás de una de las tendencias de bienestar más
recientes de internet relacionadas con el nervio vago, un nervio largo y
errante que conecta muchos órganos —incluidos el corazón, los pulmones y el
sistema digestivo— con el cerebro.
La
promesa de esta tendencia es que, al “reiniciar” o “estimular” este nervio, las
personas pueden activar su llamada respuesta de “descanso y digestión”. Cientos
de videos muestran a personas intentando lograrlo. Algunos incluyen inmersiones
en agua fría o ejercicios de respiración intensos. Otros se enfocan en
tararear, sumergir la cara en agua con hielo o usar dispositivos con gran
marketing —y a menudo caros— que aseguran estimular el nervio vago.
Sin
embargo, la idea de estimular eléctricamente el nervio vago no es nueva.
Algunas versiones de la estimulación del nervio vago se han usado en medicina
durante décadas: primero para tratar la epilepsia, después la depresión
resistente al tratamiento y, más recientemente, para apoyar la recuperación
después de un accidente cerebrovascular.
Pero
a medida que estas herramientas llegan al público general y el concepto de
“reiniciar” el nervio vago se vuelve más popular, es razonable preguntarse si
algo de esto realmente funciona.
“Mucho
de lo que está disponible en línea en realidad solo intenta generar
relajación”, explica la Dra. Timea Hodics, neuróloga del Hospital Houston
Methodist. “En entornos clínicos, la estimulación del nervio vago se realiza de
una manera muy distinta a como se presenta en internet”.
Qué suelen querer decir las personas
cuando dicen que su nervio vago está ‘apagado’. Para muchas personas, el nervio
vago se ha convertido en una explicación conveniente para una amplia variedad
de sensaciones incómodas, como un corazón acelerado, molestias estomacales,
problemas para dormir o simplemente la sensación de que el cuerpo permanece en
modo de “lucha o huida” incluso cuando aparentemente estás tranquilo.
“Cuando
las personas dicen que su nervio vago está desregulado, lo que generalmente
quieren decir es que están ansiosas o bajo mucho estrés”, afirma la
especialista.
El
estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, rara vez se queda solo en la
mente. Con frecuencia se manifiesta físicamente de formas más predecibles, como
tensión muscular, dolores de cabeza, fatiga, mal sueño, dificultad para
concentrarse, irritabilidad y problemas digestivos. Con el tiempo, estos
patrones reflejan cómo el sistema nervioso responde a demandas continuas, más
que un problema con un solo nervio.
En
realidad, una verdadera disfunción del nervio vago tiende a verse muy diferente
de las molestias relacionadas con el estrés que a menudo se le atribuyen.
“Los
problemas reales del nervio vago son mucho más específicos”, manifiesta la Dra.
Hodics. “La mayoría de los síntomas que las personas describen en línea en
realidad no son causados por el nervio vago en sí”.
QUÉ HACE REALMENTE EL NERVIO VAGO
El
sistema nervioso está equilibrando constantemente dos fuerzas opuestas. El
sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para la acción: aumenta la
frecuencia cardiaca, agudiza la concentración y moviliza energía en respuesta
al estrés. El sistema nervioso parasimpático, por el contrario, ayuda al cuerpo
a desacelerar, recuperarse y volver a su estado basal una vez que ese estrés ha
pasado.
“El
sistema nervioso parasimpático ayuda al cuerpo a calmarse”, comenta la Dra.
Hodics. “El nervio vago es una vía principal para esa comunicación”.
En
lugar de desencadenar cambios dramáticos, el nervio vago ayuda silenciosamente
a manejar funciones cotidianas que ocurren de manera automática, incluido el
ritmo de la respiración, la variabilidad de la frecuencia cardiaca y la
digestión. Apoya la capacidad del cuerpo para salir del estado de alerta alta cuando
es seguro hacerlo.
Por
eso, la mayoría de las personas no son conscientes del nervio vago en absoluto.
Aunque puede ser fácil asumir que algo en el sistema nervioso está mal, roto o
necesita “reiniciarse” cuando experimentas ciertos síntomas, en realidad, el
nervio vago en sí suele estar funcionando normalmente.
Cuándo es probable —y cuándo no— que los
síntomas estén relacionados con el nervio vago. La verdadera disfunción del
nervio vago tiende a seguir patrones claros.
Los
cambios digestivos son un ejemplo. El estreñimiento, la distensión abdominal o
la dificultad para mover los alimentos a través del tracto gastrointestinal
pueden, en algunos casos, indicar posibles problemas del nervio vago, pero
estos síntomas suelen ser constantes más que situacionales.
Los
síntomas cardiovasculares también pueden ser una señal. El nervio vago ayuda a
regular la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Cuando se ve afectado,
algunas personas experimentan frecuencias cardiacas inusualmente bajas o caídas
importantes de la presión arterial al ponerse de pie.
“A
veces las personas desarrollan hipotensión ortostática, en la que la presión
arterial baja cuando se ponen de pie”, dice la Dra. Hodics. “Eso puede causar
mareo o incluso desmayo”.
Otros
signos generan una preocupación más clara durante un examen neurológico. La
ronquera, los cambios en la voz o la dificultad para tragar pueden sugerir la
participación de ramas del nervio vago que sirven a la garganta y las cuerdas
vocales.
Por
el contrario, la ansiedad generalizada, la inquietud o la sensación de que el
cuerpo no logra calmarse rara vez apuntan a una disfunción del nervio vago en
sí, aunque esas sensaciones sean muy reales.
La
mayoría de los problemas confirmados del nervio vago están asociados con causas
identificables, como lesión nerviosa, enfermedad metabólica de larga evolución
o ciertas afecciones neurológicas, afirma la Dra. Hodics.
Tres
ejercicios para el nervio vago que pueden estimular suavemente el sistema
nervioso: A pesar de la confusión, muchas de las técnicas asociadas con el
nervio vago pueden ayudar a las personas a sentirse mejor, al menos
temporalmente. Eso no es imaginario. Sin embargo, estas técnicas se entienden
mejor como herramientas para apoyar el equilibrio general del sistema nervioso,
más que como formas de dirigirse a un solo nervio, enfatiza la Dra. Hodics del
Hospital Houstont Methodist.
“Estas
prácticas pueden modular ligeramente el sistema nervioso”, dice. “Pero eso es
muy diferente a cambiar cómo funciona un nervio a largo plazo”.
1.-
Respiración profunda: La respiración lenta y deliberada es uno de los
ejemplos más claros. Respirar de manera más profunda y constante puede reducir
la frecuencia cardiaca y enviarle al cuerpo una señal de seguridad. Muchas
personas sienten el efecto rápidamente. Esa respuesta es real; simplemente
tiende a describirse en línea con términos más dramáticos de lo necesario.
“La
respiración profunda es particularmente útil para disminuir la frecuencia
cardiaca y puede ser un activador suave del nervio vago”, apunta la Dra.
Hodics.
2.-
Exposición al frío: La exposición al frío es otra técnica popular.
Salpicarte brevemente la cara con agua fría o tomar una ducha fría puede
interrumpir patrones de estrés y cambiar la atención en el momento. Para
algunas personas, eso se siente estabilizador. Para otras, puede ser incómodo o
sobreestimulante, y no es inherentemente superior a enfoques más suaves.
3.-
Actividades vocales: Tararear, cantar o hacer gárgaras son otras técnicas
populares que, según la experta en neurología, pueden estimular suavemente el
nervio vago. Sus ramas pasan por el cuello a lo largo de la arteria carótida, y
estas prácticas de bajo efecto pueden aportar una entrada sensorial leve que
apoya la relajación. Sus efectos son sutiles y de corta duración, pero por lo
general tienen bajo riesgo.
En
qué se diferencia la estimulación médica del nervio vago: La estimulación
del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés) es una terapia médica real,
pero no se parece en nada a las versiones de bienestar que circulan en línea.
En
entornos clínicos, los dispositivos de VNS suelen implantarse quirúrgicamente
sobre el nervio vago o cerca de él y emiten pulsos eléctricos con una
sincronización precisa y parámetros cuidadosamente controlados, calibrados con
base en evidencia clínica. Se prescriben para afecciones específicas y un
médico les da seguimiento estrecho.
“La
VNS no se trata de hacer que alguien se sienta relajado”, comenta la Dra.
Hodics. “Se trata de usar la estimulación de una manera muy dirigida mientras
el cerebro está haciendo algo específico”.
Por
ejemplo, en la recuperación de un accidente cerebrovascular, la VNS se combina
con fisioterapia o práctica de movimiento. La estimulación ocurre en momentos
precisos para ayudar al cerebro a reconstruir vías neuronales, rodear zonas
dañadas y, en última instancia, mejorar la movilidad de la mano y el brazo de
un paciente.
Dicho
esto, los investigadores siguen estudiando cómo funciona el nervio vago y cómo
estimularlo podría beneficiar aún más afecciones. El año pasado, por ejemplo,
la FDA aprobó un dispositivo implantable de VNS para tratar ciertos casos de
artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune crónica que causa dolor,
inflamación y rigidez en las articulaciones.
Cómo se comparan los dispositivos de
consumo para el nervio vago: Por el contrario, los estimuladores del nervio
vago de venta libre y en línea son muy diferentes. Estos dispositivos no se
implantan, sino que están diseñados para usarse alrededor del cuello o cerca de
las orejas. La idea detrás de estos dispositivos es que proporcionan
estimulación a las ramas más pequeñas y periféricas del nervio vago que existen
más cerca de la piel. Sin embargo, existe un debate en curso sobre si estimular
estas ramas más pequeñas puede activar de forma confiable las mismas redes
neuronales que los dispositivos implantados. Aunque la investigación sobre
estos enfoques está creciendo, la base de evidencia todavía está evolucionando
y es menos sólida que la de la VNS implantada.
“Esos
dispositivos de consumo no están diseñados para tratar ninguna afección médica,
y las industrias que venden estos dispositivos quizá no sean la mejor fuente de
datos científicamente comprobables”, enfatiza la Dra. Hodics.
Eso
no significa que las personas no puedan sentir algo, o que no vayan a sentirlo,
cuando los usan. Muchos de estos dispositivos de venta libre producen una
ligera vibración, zumbido o incluso descarga; sí, algunos de estos dispositivos
emiten pulsos eléctricos. Sin embargo, no está tan claro si estos dispositivos
producen efectos significativos. La Dra. Hodics recomienda que las personas
deberían consultar a un clínico antes de probarlos.
“Incluso
la intervención más benigna puede ser dañina si no se usa correctamente”, afirma.
Aunque
es raro, es posible sobreestimular el nervio vago. En algunos casos, esto puede
desencadenar una respuesta vasovagal, un reflejo del sistema nervioso que causa
una caída repentina de la frecuencia cardiaca o de la presión arterial, lo que
lleva a mareo o incluso desmayo.
En
última instancia, muchas de las prácticas asociadas con el nervio vago pueden
ayudar a las personas a sentirse más calmadas en el momento, pero no sustituyen
la atención médica ni son una forma de “arreglar” el sistema nervioso.
“Los
nervios vagos de la mayoría de las personas funcionan perfectamente bien”,
apunta la Dra. Hodics. “Sentirte incómodo o raro no significa automáticamente
que necesites hacerle algo a tu nervio vago”.










