GRANDMACORE: CUANDO LAS
MANUALIDADES DE LA
ABUELA VUELVEN PARA
ENSEÑARNOS A HACER MEMORIA
*Del tejido y los listones a las ofrendas de
Día de Muertos, esta tendencia recupera el valor de hacer con las manos y abre
una oportunidad para reencontrarnos con los saberes de los adultos mayores y
las tradiciones familiares
Antes
de que existieran los tutoriales de YouTube, Pinterest o TikTok, muchas abuelas
ya tenían su propio algoritmo: sabían qué hacer con un retazo de tela, cómo
convertir un listón en un adorno, dónde guardar los botones “por si algún día
servían” y cómo transformar materiales sencillos en algo bonito y útil.
Hoy,
muchas de esas prácticas regresan bajo el nombre de grandmacore, una tendencia
que recupera el imaginario de las abuelas en la moda, la decoración y los
proyectos creativos, pero que va más allá de la estética nostálgica del
crochet, los estampados, el tejido o los objetos vintage: el regreso de una
cultura del hacer.
“Una
manualidad requiere tiempo, atención y cierta disposición a equivocarse. No
trata de ser una pieza en serie como lo sería un producto industrial, pues
conserva la esencia y la huella de quien lo hizo”, comenta el equipo de
marketing de Selanusa.
Eso
es el motivo por lo que el grandmacore puede convertirse en una invitación a
preguntar a nuestros adultos mayores: “¿cómo lo hacías tú?”
Recuperar una técnica también es recuperar
una historia: Una nieta puede aprender a bordar de su abuela; un abuelo
puede enseñar a reparar un objeto; una mamá puede recuperar una técnica que
aprendió de su propia madre. Mientras las manos trabajan, las historias
aparecen y la manualidad se convierte en un vínculo.
La
oportunidad cobra mayor relevancia en un país que envejece, pues de acuerdo con
datos de CONAPO retomados por el INAPAM, en 2025 México cuenta con 17.1
millones de personas de 60 años y más, equivalentes al 12.8% de la población
nacional; para 2040 se proyecta que sean 28 millones, alrededor del 20% de la
población. El propio INAPAM destaca la importancia de fortalecer la
participación, la inclusión y los vínculos comunitarios para el bienestar de
las personas mayores.
Teniendo
esta referencia, recuperar sus conocimientos no significa mirar al pasado con
nostalgia, sino el momento de reconocer que en esas generaciones existen
saberes que pueden seguir circulando: técnicas, recetas, formas de reparar,
decorar, crear y celebrar.
Pocas tradiciones ofrecen un mejor
escenario para ponerlo en práctica que Día de Muertos: La celebración,
inscrita por la UNESCO en 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad, es una expresión viva y comunitaria que se transmite de generación
en generación. Las familias preparan ofrendas para recordar a sus seres
queridos y crean, alrededor de ellas, un espacio de encuentro y memoria.
Ahí
es donde el grandmacore encuentra una conexión especialmente mexicana, porque
“en lugar de comprar toda la decoración, una familia puede recuperar una
técnica de la abuela para hacer flores de papel, tejer el papel picado, crear una
guirnalda con listones, elaborar detalles para las fotografías o transformar
materiales que ya existen en casa”, mencionan las maestras de manualidades de
Selanusa.
Justo
una de los propósitos de la compañía es brindar capacitaciones además de
comercializar productos para manualidades, tejido, mercería, decoración
creativa, bisutería y papelería, como parte de la conservación y divulgación de
técnicas manuales, haciendo hincapié en la importancia de mantener vivas las
tradiciones, además de difundir los beneficios de practicar actividades
manuales.
Hacer
una manualidad deja de ser solamente una actividad creativa y se convierte en
una forma sencilla de honrar a los adultos mayores, escuchar sus historias y
mantener vivos los vínculos familiares. “También es crear nuevas tradiciones,
integrar nuevos elementos y enriquecer quienes somos” continúa gerencia de
marketing Selanusa.
De la tendencia a una experiencia familiar:
Para llevar el grandmacore a casa durante esta temporada, algunas ideas que
Selanusa nos comparte son:
1.- Pregunta antes de crear. Antes de buscar
un tutorial, pregunta a los adultos mayores de la familia qué manualidad,
técnica o forma de decorar recuerdan. La historia puede ser el punto de
partida.
2.- Recupera una técnica, no sólo una
estética. Bordado, tejido, papel, listones, flores, costura o cualquier otro
saber familiar puede convertirse en el proyecto de este año.
3.- Crea algo que pueda regresar cada Día de
Muertos. Una guirnalda, un marco para fotografías o un adorno hecho en familia
puede conservarse y formar parte de la ofrenda cada año. Con el tiempo, el
objeto también acumulará memoria.
4.- Deja que cada generación agregue algo.
Una tradición no tiene que permanecer idéntica para seguir siendo tradición.
Los más jóvenes pueden incorporar nuevas ideas y los mayores compartir las
técnicas que conocen.
En
este regreso de lo hecho a mano, los materiales son sólo el comienzo, lo
importante es lo que sucede con ellos. Selanusa cuenta con productos para
manualidades y decoración como listones, fieltro, cuentas, papeles decorativos,
pompones, alambre y materiales para arreglos florales, además de herramientas
que permiten desarrollar proyectos personalizados.
Durante
Día de Muertos, estos materiales pueden convertirse en flores, guirnaldas,
detalles para fotografías o elementos decorativos que recuperen colores,
técnicas y recuerdos presentes en cada familia. Porque los materiales pueden
cambiar, las herramientas pueden evolucionar y las tendencias pueden tener
nuevos nombres, pero hay algo que permanece: la posibilidad de que alguien
enseñe y alguien más aprenda.
Quizá
el verdadero grandmacore no consiste en querer vivir como nuestras abuelas,
sino en reconocer que detrás de muchas cosas que hoy llamamos tendencia, ellas
ya tenían una historia, una técnica y una razón para hacerlas.
Esta
temporada, una manualidad puede ser mucho más que decoración, puede derivar en
una conversación, un aprendizaje, un homenaje y, sobre todo, una nueva forma de
hacer memoria juntos.