MATERNIDAD DESEADA:
CONVERSACION
PENDIENTE DEL 10 DE MAYO
Cada
10 de mayo se repite el mismo guión: flores, desayuno en la cama, "mamá sólo hay una". Claro que
nos gusta celebrar. Pero hay una pregunta que casi nunca nos hacemos en este
día: ¿qué tan libre es, de verdad, decidir ser madre en México?
En
los últimos años se ha empezado a hablar de maternidades deseadas, lo que marca
un cambio importante: durante siglos, el tener hijos se nos vendió a las
mujeres como un destino inevitable, como lo que nos “tocaba". Hoy sabemos
que no es así, pero entre saberlo y poder vivirlo, hay una enorme distancia.
Hablar
de maternidades deseadas no es solo hablar de querer tener hijos. Es hablar de
tres cosas a la vez: decidir si, cómo y cuándo ser madre; no ser obligada a
serlo; y tener las condiciones reales para sostener esa decisión con dignidad y
sin estigma.
Decidir
no ser madre todavía es un privilegio: El derecho a no ser madre empieza
con educación sexual integral, información clara y, sobre todo, acceso real a
métodos anticonceptivos. Según datos oficiales, el 74.5% de las mujeres en edad
fértil sexualmente activas utiliza alguno.
Sin
embargo, cuando se trata de adolescentes, la información cambia: solo el 60.2%
de las jóvenes entre 15 y 19 años reporta usar un método anticonceptivo (ENADID
2023, INEGI). En otras palabras, 4 de cada 10 adolescentes sexualmente activas
no usan ningún método para evitar un embarazo.
El
acceso a métodos anticonceptivos es solo una parte. La otra es el aborto. Hoy,
24 estados lo han despenalizado y la Suprema Corte estableció que
criminalizarlo es inconstitucional. Suena a buena noticia, y lo es. Pero el
derecho en el papel y el derecho en la vida real no siempre ocurren al mismo
tiempo.
Eso
no es elegir en igualdad de condiciones; es elegir como se puede: “No
podemos hablar de maternidades deseadas si no está garantizado el derecho a no
ser madre. Son dos caras de la misma moneda. El acceso al aborto es un derecho
que, hoy por hoy, depende de tu código
postal. Mientras siga siendo el único servicio de salud tipificado como delito
en el Código Penal, ese derecho no será pleno.
Hablar
de maternidades libres implica algo muy concreto: que decidir no se viva con
miedo, culpa ni barreras, y que ejercer ese derecho no implique
criminalización” señala Lizeth Mejorada, vocera de Mujeres Vivas, Mujeres
Libres.
Cuando
la maternidad es forzada: Si ese es el panorama para quienes pueden
decidir, hay otro aún más urgente: el de quienes nunca tuvieron esa posibilidad.
Hay cifras que incomodan, pero no se pueden ignorar: tan solo en 2024, 7 mil 975
niñas de entre 10 y 14 años fueron obligadas a convertirse en madres en México
lo que equivale a que cerca de 22 niñas de esa edad son obligadas cada día a
ser madres.
Esto
es maternidad forzada y, mientras siga ocurriendo, hablar de "elegir ser
mamá" como si fuera una decisión disponible para todas resulta injusto y
cruel.
Pero
también están las que sí. Las que decidieron, con ganas, con miedo, con amor,
con dudas, con todo. Las que dijeron sí a tener hijos y se aventaron. Y a ellas
también les debemos una conversación honesta.
Cuando
se elige ser madre debe poder sostenerse: Hay una parte de esta
conversación de la que se habla poco: decidir tener hijos no termina con el
parto. La maternidad se sostiene todos los días, y en México se sostiene en
condiciones bastante desiguales: 7 de cada 10 madres participan en el mercado
laboral, además de criar; casi 1 de cada 3 hogares está encabezado por una
mujer, muchas veces sola y sin red de apoyo; las mujeres dedican más del doble
de tiempo que los hombres al trabajo no remunerado, principalmente en tareas de
cuidado, no pagado y no reconocido.
Ser
mamá en México sigue siendo, en muchos casos, sostener mucho con muy poco. Angie
Contreras, portavoz de Mujeres Vivas, mujeres libres asegura: "Decidir ser
madre no termina cuando nace el bebé. Sigue todos los días, en cada decisión
sobre quién cuida, quién deja el trabajo, quién se queda despierta. Mientras
los cuidados sigan siendo trabajo invisible y gratuito, la elección plena
seguirá siendo solo una parte de la conversación".
Entonces,
¿qué hacemos con el 10 de mayo?: Desde Mujeres Vivas, Mujeres Libres lo
celebramos, pero también lo resignificamos. Celebramos la maternidad desde la
elección y el amor, y reconocemos que ser mamá puede ser una de las decisiones
más importantes y profundas de una vida. Pero para que lo sea, tiene que ser
justamente eso: una decisión.
Una
decisión sin miedo, sin culpa, sin que el Código Penal te amenace. Una decisión
que también puede no tomarse. Y una decisión que, cuando se toma, encuentre las
condiciones para sostenerse.
Mientras
eso no sea una realidad para todas, hablar de maternidades deseadas seguirá
siendo, para millones de mujeres, una promesa pendiente. Y desde aquí, vamos a
seguir insistiendo hasta que deje de serlo.





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