viernes, 10 de julio de 2026

 

LOS TRES HABITOS DIARIOS QUE NUTREN TU CEREBRO

 

 


Cuando hablamos de bienestar, solemos pensar en alimentarnos mejor, ser físicamente más activos o descansar cuando el cuerpo lo necesita. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en cuidar del órgano que hace posible recordar, aprender, sentir, tomar decisiones y conectar con el mundo que nos rodea: el cerebro.

Cuidar la salud cerebral no debería verse como una preocupación lejana o exclusiva de ciertas etapas de la vida. El cerebro participa en funciones motoras, sensoriales, emocionales y cognitivas, por lo que procurar su bienestar todos los días, y en todas las etapas de la vida, es clave para favorecer su correcto funcionamiento y contribuir a una mejor calidad de vida.

Aunque muchas veces el cuidado de la salud cerebral se asocia con etapas avanzadas, la realidad es que los hábitos cotidianos tienen un papel importante desde la juventud. Más allá de la edad, cuidar el cerebro implica adoptar rutinas que favorezcan su funcionamiento diario, desde procurar espacios de descanso hasta elegir alimentos que aporten nutrimentos esenciales y buscar actividades que reten nuestra memoria, atención y creatividad.

“Cuidar la salud del cerebro empieza con decisiones cotidianas. Una alimentación correcta, un descanso adecuado y mantener la mente activa son hábitos que pueden contribuir al bienestar cognitivo y emocional de las personas a lo largo de la vida. Hablar de salud cerebral es también hablar de bienestar integral, de pequeñas acciones que, sostenidas en el tiempo, pueden ayudarnos a vivir mejor y a procurar nuestra calidad de vida desde el presente”, señaló Ana Villarreal, gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.

Por ello, la invitación es a mirar el cuidado del cerebro desde lo cotidiano, a través de tres sencillos pasos que pueden ayudar a fortalecer hábitos relacionados con la alimentación, el descanso y la actividad mental.

   Reto 1: Alimentarse correctamente e incluir DHA.- Una alimentación adecuada es fundamental para el funcionamiento del organismo. En el caso del cerebro, existen nutrimentos como vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos omega-3 que desempeñan un papel relevante.

El cerebro humano está compuesto en casi un 60% de grasa, y los ácidos grasos se encuentran entre las moléculas más importantes para su estructura y funcionamiento. Entre ellos destaca el DHA, ácido docosahexaenoico, un tipo de omega-3 que forma parte de las membranas neuronales y se concentra especialmente en regiones relacionadas con la comunicación entre neuronas.

En palabras sencillas, el DHA ayuda a que las células del cerebro mantengan una estructura flexible y funcional, lo que favorece procesos vinculados con el aprendizaje, la memoria y la capacidad de adaptación del cerebro. Diversos estudios han asociado niveles adecuados de DHA con mejor desempeño cognitivo y menor riesgo de deterioro cognitivo en adultos.

Para contribuir a mantener niveles adecuados de DHA, se recomienda consumir pescado graso como salmón, sardinas, y atún una o dos veces por semana, así como incluir alimentos fortificados adicionados con este ácido graso, especialmente en personas con bajo consumo de pescado. De forma natural, también puede encontrarse en mariscos como camarón, almejas y ostiones.

   Reto 2: Dormir bien.- El descanso es mucho más que una pausa. Durante el sueño, el cerebro realiza procesos esenciales como consolidar la memoria, regular las emociones, mantener la atención y recuperar el rendimiento cognitivo.

La falta de sueño puede afectar distintas funciones de la vida cotidiana. Estudios han observado que la restricción del sueño puede reducir el rendimiento en tareas de atención y estado de alerta, así como impactar la memoria de trabajo, especialmente en actividades cognitivas complejas.

Dormir solo entre cuatro y seis horas por noche puede provocar un déficit cognitivo que se acumula con el paso de los días. Aunque el sueño de recuperación ayuda, restaurar por completo la función cognitiva puede requerir varias noches de descanso adecuado, dependiendo de la intensidad y duración de la falta de sueño.

Para favorecer un descanso reparador, se recomienda dormir entre siete y ocho horas diarias, mantener horarios regulares, procurar un ambiente tranquilo por la noche y evitar el uso de pantallas antes de dormir.

La luz azul que emiten las pantallas de los dispositivos puede interferir con la producción de melatonina, hormona que ayuda al cuerpo a iniciar y mantener el sueño.

   Reto 3: Mantener la mente activa.- Cuidar el cerebro también significa desafiarlo. Realizar actividades que estimulen las capacidades cognitivas contribuye a la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear, reforzar y reorganizar conexiones neuronales.

Estas prácticas pueden ayudar a fortalecer funciones como la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento y la capacidad de resolver problemas. Además, las actividades cognitivamente estimulantes y emocionalmente positivas pueden favorecer el equilibrio emocional y crear mejores condiciones para el aprendizaje y la concentración.

Algunas acciones sencillas para lograrlo son leer diariamente, aprender algo nuevo como un idioma, música, cocina o cualquier habilidad novedosa, resolver juegos de lógica como sudoku, crucigramas o ajedrez, mantener vínculos sociales y realizar actividad física, ya que el movimiento también contribuye a la salud cerebral y al equilibrio emocional.

Pequeños ajustes en la rutina diaria pueden convertirse en una forma sencilla de procurar la salud cerebral a cualquier edad. Alimentarse con conciencia, descansar lo suficiente, mantenerse activo y dedicar tiempo a nuevas experiencias son decisiones cotidianas que pueden contribuir a una mejor calidad de vida.

Desde Nestlé, impulsamos una visión de nutrición, salud y bienestar que acompaña a las personas en cada etapa de la vida, promoviendo decisiones informadas y hábitos cotidianos que contribuyan a vivir mejor.

 

 

 

CEREBRO RESILIENTE: MANERAS SENCILLAS

DE REDUCIR EL RIESGO DE DEMENCIA

 


 

Si alguna vez te ha preocupado tu memoria o has visto a un ser querido enfrentar un deterioro cognitivo, no eres la única persona. Es cierto que el envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar demencia, pero está lejos de ser la única causa.

De hecho, las investigaciones más recientes muestran que hasta el 45% del riesgo de demencia podría reducirse mediante cambios en el estilo de vida. Esto significa que, aunque no podemos controlar la edad ni la genética, sí podemos influir en muchos factores de riesgo modificables.

“Muchos de los factores de riesgo de la demencia son aspectos que podemos vigilar y modificar”, señala el Dr. Juan B. Toledo Atucha, neurólogo del Hospital Houston Methodist. “Los efectos de estos hábitos se acumulan a lo largo de la vida, por lo que mientras antes empecemos, mayor será el impacto que podremos generar”.

 

                ¿QUÉ ES LA DEMENCIA?

 

Muchas personas piensan que la demencia es una sola enfermedad. En realidad, se trata de un conjunto de síntomas relacionados con el deterioro cognitivo, entre ellos pérdida de memoria, alteraciones del lenguaje, cambios de comportamiento y dificultades para pensar o tomar decisiones.

“Más de la mitad de las personas que mueren con algún tipo de demencia presentan al menos tres condiciones distintas relacionadas con el deterioro cognitivo”, señala el Dr. Toledo. “No se trata de un único problema, sino de múltiples enfermedades que provocan estos síntomas”.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, seguida de la demencia vascular y la demencia por cuerpos de Lewy. La mayoría de los trastornos cognitivos son progresivos, lo que significa que los síntomas empeoran con el tiempo. Sin embargo, conforme se entiende mejor la evolución de estas enfermedades, los investigadores están encontrando nuevas formas de identificarlas e, incluso, de ralentizarlas en etapas más tempranas que nunca.

“Ahora podemos utilizar biomarcadores específicos capaces de detectar cambios cerebrales entre 10 y 20 años antes de que aparezcan los síntomas”, explica el Dr. Toledo. “Y esto es una buena noticia, porque estos cambios cerebrales ocurren de manera muy lenta. Cuanto más tiempo tardan en desarrollarse, mayor es la ventana de oportunidad que tenemos para intervenir y prevenir o retrasar la aparición de síntomas”.

     Factores de riesgo de demencia que no se pueden cambiar: La edad es el principal factor de riesgo conocido para la demencia, y los síntomas suelen aparecer después de los 65 años. En el caso del Alzheimer, por ejemplo, el riesgo prácticamente se duplica cada cinco años después de esa edad. A los 85 años, cerca de una de cada tres personas vive con esta enfermedad.

Los antecedentes familiares también pueden influir en el riesgo de deterioro cognitivo. Menos del 1% de los casos de demencia están relacionados con un solo gen responsable de una enfermedad específica. En la mayoría de los casos, el riesgo aumenta cuando una persona porta múltiples genes asociados con la demencia. Investigaciones recientes también han identificado vínculos entre ciertos cambios genéticos y la ascendencia geográfica.

“En las personas de ascendencia europea, una variante genética llamada APOE-ε4 representa el factor hereditario de riesgo más importante”, explica el Dr. Toledo. “Sin embargo, en personas de ascendencia africana o caribeña, el impacto del gen APOE es menor”.

     ¿Por qué los factores de riesgo modificables son tan importantes?: Décadas de investigación han demostrado que las decisiones relacionadas con el estilo de vida son fundamentales para disminuir el riesgo de demencia. Esto se debe a que una buena alimentación y mantenerse físicamente activo son esenciales para la salud del corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos. Cuando estos sistemas funcionan adecuadamente, el cerebro recibe la sangre y el oxígeno que necesita para mantenerse sano y funcionar de manera óptima.

“Sabemos que la hipertensión, los niveles elevados de glucosa y la obesidad están relacionados con el deterioro cognitivo”, señala el Dr. Toledo. “Las recomendaciones más recientes de una comisión internacional sobre factores de riesgo de demencia también añadieron el colesterol LDL elevado a la lista de preocupaciones médicas”.

Actualmente, los neurólogos consideran que los hábitos saludables ayudan al cerebro a desarrollar una especie de “reserva cognitiva”, es decir, una mayor capacidad de resiliencia. La idea es que un cerebro sano y activo puede adaptarse mejor a los cambios provocados por enfermedades neurodegenerativas.

“Los hábitos que desarrollamos desde edades tempranas tienen un efecto acumulativo a lo largo de toda la vida”, explica el Dr. Toledo. “Mientras antes atendamos los factores de riesgo que sí podemos controlar, más tiempo tendrá el cerebro para desarrollar la resiliencia necesaria para enfrentar el deterioro cognitivo”.

     Consejos para reducir el riesgo de demencia: La Asociación Americana de Alzheimer recomienda varias medidas clave para reducir el riesgo de demencia. Muchas de ellas forman parte de hábitos esenciales para la salud en general:

   Llevar una alimentación saludable y mantener un peso adecuado

   Controlar la presión arterial

   Mantener bajo control la diabetes tipo 2

   Dejar de fumar

   Mantenerse físicamente activo

Tu médico de atención primaria y los especialistas pueden ayudarte a comprender cuáles son los indicadores de salud más importantes y cómo atender tus necesidades médicas. Habla con tu médico sobre programas de control de peso, entrenamiento para el bienestar y estrategias para dejar el tabaco guiadas por profesionales de la salud, con el objetivo de lograr resultados sostenibles a largo plazo.

     ¿Qué más puedes hacer para fortalecer la resiliencia cerebral?: Además de cuidar la salud física, también es importante prestar atención a la salud cognitiva. Tal vez te sorprenda saber hasta qué punto los estímulos sensoriales, la interacción social, el sueño y otros factores influyen en la salud del cerebro.

   1.- Pon a prueba tus habilidades cognitivas: Numerosos estudios realizados durante las últimas décadas han demostrado la importancia de seguir estimulando la memoria y otras habilidades cognitivas conforme envejecemos. Mantener la curiosidad y el aprendizaje a lo largo de la vida es clave para conservar una mente ágil.

Los llamados “juegos mentales”, como crucigramas, rompecabezas y Sudoku, son una excelente manera de fortalecer la resiliencia cognitiva. También puedes intentar:

   Explorar un nuevo pasatiempo o proyecto creativo que requiera concentración

   Tomar cursos en línea o aprender un nuevo idioma

   Leer o tocar música de forma regular

Existen múltiples aplicaciones diseñadas para adultos mayores que ofrecen desafíos diarios y permiten monitorear funciones cognitivas específicas.

“Algunos estudios recientes se han enfocado en el nivel educativo alcanzado”, comenta el Dr. Toledo. “No solo importa cuánto tiempo estudiaste, sino también qué tanto aprendiste y qué impacto tuvo ese aprendizaje en tu vida. Variables como la calidad de la educación o el nivel de involucramiento podrían tener un efecto medible en la función cognitiva durante etapas posteriores de la vida”, manifiesta el experto del Hospital Houston Methodist.

   2.- Mantén una vida social activa

Los confinamientos durante la pandemia de COVID-19 dejaron en evidencia la importancia de las redes sociales y de apoyo para la salud mental. Diversos estudios muestran de manera consistente que las personas que se mantienen socialmente activas presentan menores tasas de deterioro cognitivo y depresión.

“El aislamiento está estrechamente relacionado con la depresión, y la depresión durante la mediana edad se asocia con un mayor riesgo de demencia”, señala el Dr. Toledo. “Cuando perdemos esas interacciones con otras personas, también perdemos oportunidades para estimular el cerebro mediante la conversación y las respuestas emocionales”.

Las relaciones con amigos y familiares no solo fortalecen la reserva cognitiva, también ayudan a disminuir el estrés y proporcionan una red de apoyo fundamental. Incluso las interacciones cotidianas —como conversar con vecinos o participar en una clase— pueden ayudar a fortalecer las conexiones neuronales. Busca oportunidades para hacer voluntariado, unirte a un club o participar en grupos comunitarios.

   3.- Cuida tu vista y tu audición: Los adultos mayores con problemas de visión o pérdida auditiva tienen una probabilidad mucho mayor de aislarse de su familia y de la comunidad. Las investigaciones han demostrado que el 7% de los casos de demencia pueden estar relacionados con pérdida auditiva que comienza durante la mediana edad. Los estudios más recientes sobre factores de riesgo de demencia también incluyen la pérdida de visión no tratada como una preocupación importante en etapas avanzadas de la vida.

“Usar auxiliares auditivos o lentes, e incluso someterse a procedimientos mínimamente invasivos como la cirugía de cataratas, puede ser una medida muy rentable y con efectos positivos a largo plazo que todavía seguimos estudiando”, señala el Dr. Toledo. “Forma parte del envejecimiento, sí, pero eso no significa que debamos resignarnos a esas limitaciones”.

   4.- Prioriza un buen descanso nocturno: ¿Sabías que el cerebro consolida los recuerdos mientras dormimos? Por eso las alteraciones del sueño afectan la concentración y el aprendizaje.

“Importa tanto la cantidad de horas que duermes como la calidad del sueño”, explica el Dr. Toledo. “Si padeces insomnio crónico, el cerebro no tiene suficiente tiempo para almacenar recuerdos. Y si tienes apnea del sueño, los ciclos normales de sueño y vigilia se interrumpen, además de que los niveles de oxigenación disminuyen durante la noche”.

   5.- Protege tu cabeza: Las lesiones cerebrales se han convertido en una preocupación de salud cada vez más relevante. Hoy existe una mayor conciencia sobre el impacto de las lesiones cerebrales traumáticas que pueden ocurrir en accidentes automovilísticos, así como sobre los efectos acumulativos de deportes de alto contacto físico. Los adultos mayores también tienen un alto riesgo de sufrir caídas, y muchas lesiones en la cabeza pueden pasar desapercibidas.

“También debemos prestar atención a hemorragias cerebrales aparentemente menores o a lesiones indirectas relacionadas con la contaminación del aire, que no producen síntomas evidentes”, advierte el Dr. Toledo. “El daño puede acumularse con el tiempo antes de que logremos detectar cualquier deterioro cognitivo. Usa el cinturón de seguridad, utiliza casco, emplea equipo de protección en el trabajo y mantente alerta ante cualquier situación que pueda provocar una caída”.

     ¿Cuándo consultar a un médico por síntomas de demencia?: Debido a que los cambios cognitivos relacionados con la demencia son progresivos, la detección temprana es fundamental. Es importante prestar atención al bienestar cognitivo y no minimizar ciertos cambios atribuyéndolos simplemente al envejecimiento. Si tú o un ser querido notan señales preocupantes, es importante acudir con un médico. Algunas señales de alerta incluyen:

   Dificultad para realizar tareas cotidianas conocidas

   Problemas para recordar conversaciones recientes

   Perder objetos en lugares inusuales y no poder reconstruir los pasos previos a la pérdida del objeto

   Cambios en el juicio o la toma de decisiones, como errores financieros o regalar dinero de manera inusual

   Confusión relacionada con el tiempo o el lugar

   Aparición reciente y repentina de depresión en etapas avanzadas de la vida

“No esperes a que los síntomas se vuelvan graves”, señala el Dr. Toledo. “Si sientes que algo no está bien, habla con tu médico. Una evaluación temprana puede ayudar a identificar causas reversibles y darte ventaja para iniciar tratamiento o estrategias de prevención”.

    Prioriza la salud de tu cerebro: Ya sea que estés cuidando a tus padres, pensando en tu propio futuro o simplemente buscando mantener la mente activa conforme envejeces, existen medidas que puedes tomar desde hoy para proteger la salud cerebral.

“Nunca es demasiado pronto para adoptar hábitos saludables, y tampoco es demasiado tarde para hacer cambios”, concluye el Dr. Toledo. “Resulta muy alentador descubrir cuántas cosas sí podemos controlar para retrasar la aparición del deterioro cognitivo”.

 

 

 

UN ESTUDIO INTERNACIONAL ANALIZA LAS BARRERAS PARA LA

ATENCION INTEGRAL DE LA OBESIDAD, INCLUYENDO A MEXICO

 


*La CDMX será sede del Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026), organizado por la World Obesity Federation en colaboración con la Sociedad Mexicana de Obesidad

 

 

A pesar de los avances científicos en el estudio de la obesidad como una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, aún persisten barreras que dificultan su reconocimiento y atención integral.

De acuerdo con el estudio internacional "Percepciones globales de los consumidores sobre la obesidad", desarrollado por IPSOS, 9 de cada 10 personas en México que buscaron atención médica recibieron recomendaciones enfocadas principalmente en cambios de estilo de vida, mientras que el 77% considera que la obesidad depende únicamente de sus decisiones personales1.

Estos hallazgos reflejan la importancia de actualizar la conversación sobre obesidad y promover estrategias basadas en la evidencia científica.

En este contexto, Lilly participa como patrocinador principal del Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026), reafirmando su compromiso con el impulso de la investigación científica y la educación médica continua.

A través de este respaldo al principal foro científico internacional sobre obesidad, la compañía busca contribuir al intercambio de conocimiento y a la actualización de la evidencia científica para fortalecer la atención integral de esta enfermedad.

"Hoy sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica, progresiva y multifactorial, influida por factores biológicos, genéticos, ambientales y sociales. Sin embargo, estos hallazgos muestran que aún es necesario seguir fortaleciendo el conocimiento sobre la enfermedad, así como promover un abordaje basado en la evidencia científica y libre de estigma. Espacios como el Congreso Internacional de Obesidad permiten actualizar conocimientos e intercambiar experiencias para que cada vez más personas reciban una atención integral basada en la ciencia", señaló el Dr. Iñaki Villanueva, director del área médica de obesidad de Lilly México.

Del 15 al 17 de julio, la Ciudad de México será sede del ICO 2026, encuentro que reunirá a más de 3 mil asistentes, entre investigadores, profesionales de la salud, científicos, responsables de políticas públicas y representantes de organismos internacionales.

El objetivo central del foro es compartir la evidencia científica más reciente sobre prevención y tratamiento, además de impulsar la colaboración multidisciplinaria frente a este reto global de salud pública.

El programa científico contará con la participación de la Dra. Rachel Batterham, Senior Vice President, Medical Innovation and External Engagement de Lilly, cuyas investigaciones sobre los mecanismos biológicos que regulan el apetito, la saciedad y el peso corporal han sido fundamentales para ampliar la comprensión de la enfermedad. La Dra. Batterham es además profesora de Obesidad, Diabetes y Endocrinología en University College London y fundadora del Bariatric Centre for Weight Management and Metabolic Surgery del University College London Hospitals NHS Foundation Trust.

El Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026) en México representa una oportunidad para acercar la evidencia científica más reciente a la práctica clínica, fortalecer la colaboración entre especialistas de distintas disciplinas y seguir impulsando una atención de la obesidad basada en la ciencia, centrada en las personas y libre de estigmas.

La información contenida en este documento es exclusivamente de carácter informativo; forma parte de un claro compromiso con la educación para la salud; no sustituye la consulta médica ni fomenta la automedicación. Se recomienda siempre consultar a un médico para recibir orientación adecuada antes de iniciar cualquier tratamiento.

 

 

 

NO TODO LO QUE PARECE DEPRESIÓN ES DEPRESIÓN:

EL EFECTO POCO CONOCIDO DESPUÉS DE UNA CIRUGÍA

 


*Especialistas advierten que algunas deficiencias nutricionales pueden manifestarse con síntomas como depresión, ansiedad o alteraciones cognitivas, retrasando el diagnóstico y el tratamiento oportuno

 

 

Una persona se somete a una cirugía bariátrica, pierde peso, mejora su salud y meses después comienza a presentar ansiedad, problemas de memoria, dificultad para concentrarse o incluso síntomas de depresión. Lo más común es pensar que se trata de un trastorno de salud mental. Sin embargo, en algunos casos, el verdadero origen podría estar en una deficiencia de vitaminas y minerales.

Este fue uno de los mensajes centrales que compartió el Dr. Luis Dorado, Médico Cirujano, especialista en nutrición clínica y obesidad, director de Medicina Metabólica, durante su participación en el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (CMCOEM), donde presentó la conferencia "Deficiencias de micronutrientes y su máscara psiquiátrica: ¿Cómo el déficit de vitamina B12, B1 y hierro simulan depresión y psicosis?".

   Cuando el cerebro da la alarma, el problema podría estar en la nutrición: La cirugía bariátrica es uno de los tratamientos más efectivos para la obesidad y ha transformado la vida de millones de personas. Sin embargo, al modificar la anatomía del aparato digestivo también cambia la forma en que el organismo absorbe algunos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.

Vitaminas como la B1 (tiamina) y la B12, así como minerales como el hierro, participan en funciones clave relacionadas con la memoria, la concentración, el estado de ánimo y la función neurológica. Cuando existe una deficiencia, los primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con depresión, ansiedad, deterioro cognitivo o incluso cuadros psicóticos.

"Cuando un paciente con antecedente de cirugía bariátrica presenta síntomas como depresión, ansiedad, alteraciones cognitivas o incluso manifestaciones psicóticas, debemos ampliar el diagnóstico. Antes de asumir que se trata de un trastorno psiquiátrico primario, es indispensable descartar una deficiencia nutricional. Detectarla a tiempo puede significar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente." Dr. Luis Dorado.

   No siempre es un problema de salud mental: Uno de los principales retos, explicó el especialista, es que muchas de estas deficiencias aparecen de forma silenciosa y sus primeras manifestaciones no son físicas, sino emocionales o cognitivas.

Por ejemplo, la deficiencia de vitamina B1 puede desarrollarse durante los primeros meses posteriores a la cirugía y provocar confusión, desorientación o alteraciones neurológicas graves si no se trata oportunamente. La vitamina B12, por su parte, puede manifestarse años después con síntomas como depresión resistente al tratamiento, cambios de personalidad o deterioro cognitivo. Incluso el déficit de hierro, además del cansancio, puede ocasionar apatía, irritabilidad y dificultad para concentrarse, afectando significativamente la calidad de vida.

"El problema es que muchas veces estos síntomas se interpretan únicamente desde la salud mental, cuando en realidad el cerebro está manifestando una alteración metabólica que puede corregirse con un diagnóstico oportuno", señala el especialista.

La cirugía termina en el quirófano; el tratamiento no

Uno de los mensajes que dejó el Congreso es que la cirugía bariátrica no representa el final del tratamiento de la obesidad, sino el inicio de una nueva etapa.

Cada procedimiento modifica diferentes regiones del aparato digestivo, por lo que también cambia el riesgo de desarrollar determinadas deficiencias nutricionales. Esto hace indispensable un seguimiento médico y nutricional permanente, acompañado de estudios de laboratorio y suplementación individualizada.

"La cirugía bariátrica cambia la vida del paciente, pero también cambia su fisiología. Por eso el seguimiento, la suplementación y el monitoreo de laboratorio no son una recomendación opcional, sino parte del tratamiento para toda la vida. Nuestro objetivo no es únicamente que el paciente pierda peso, sino que conserve su salud física, neurológica y emocional a largo plazo".

   Un seguimiento que puede cambiar el pronóstico: De acuerdo con el Dr. Dorado, la clave está en mantener una alta sospecha clínica. Cuando un paciente operado desarrolla síntomas psiquiátricos de reciente aparición, presenta poca respuesta al tratamiento farmacológico o manifiesta alteraciones neurológicas, es indispensable investigar primero una posible causa nutricional antes de asumir un trastorno psiquiátrico primario.

La buena noticia es que, en muchos casos, estas deficiencias pueden prevenirse y son completamente reversibles si se identifican a tiempo mediante un seguimiento multidisciplinario adecuado.

   Ciencia que transforma la práctica clínica: La participación del Dr. Luis Dorado en el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas refleja la evolución que vive actualmente la medicina de la obesidad, donde el éxito de una cirugía ya no se mide únicamente por los kilos perdidos, sino por la capacidad de ofrecer un acompañamiento integral que preserve la salud metabólica, nutricional y neurológica de los pacientes.

Para Medicina Metabólica, este enfoque representa un cambio de paradigma: entender que la cirugía bariátrica no termina cuando el paciente sale del quirófano, sino que requiere un seguimiento continuo, personalizado y basado en evidencia para garantizar resultados duraderos y una mejor calidad de vida.

 

 

 

LA IA Y LA NUEVA GESTION DE LA “INCERTIDUMBRE CLINICA”:

EL NUEVO ALIADO DE LOS ESPECIALISTAS Y PACIENTES

 


 

La medicina moderna enfrenta una paradoja digital: nunca habíamos tenido tanta información clínica disponible, y sin embargo, nunca antes la información había estado tan fragmentada.

A medida que el paciente global toma un rol más activo en su salud —impulsado por herramientas de Inteligencia Artificial que le permiten "traducir" sus propios estudios—, surge un desafío estructural que los sistemas de salud están comenzando a notar: la brecha de la comunicación diagnóstica.

De acuerdo con datos recientes de la OMS y tendencias de salud digital para el cierre de 2026, los errores diagnósticos siguen representando hasta el 16% de los daños prevenibles en la atención médica a nivel global. El problema no es solo la capacidad clínica del especialista, sino el volumen de datos que un paciente acumula y que, a menudo, no llega a integrar de manera coherente antes de una consulta.

   El paciente como gestor de su propia claridad clínica: El ecosistema de salud global está viendo un cambio de paradigma. La generación actual —desde los Millennials hasta la Generación Z— ya no es un receptor pasivo de información. Como señalan análisis recientes sobre el consumo de servicios especializados, el paciente busca activamente control, predictibilidad y eficiencia.

"No estamos ante una sustitución del juicio médico, sino ante una evolución de la gestión de la información", señala la Q.F.B. Zulema García Loyola, experta en orientación diagnóstica y fundadora de Orientación en Salud.

"El paciente que llega a la consulta con sus estudios organizados, con los síntomas claros y habiendo descartado variables innecesarias mediante herramientas de apoyo, no es un paciente que confronta al médico; es un paciente que le ahorra tiempo clínico valioso al especialista".

   Datos clave para la reflexión global: El costo de la fragmentación: Estudios de salud ambulatoria confirman que entre el 5% y el 20% de los pacientes reciben diagnósticos imprecisos debido a la dispersión de sus expedientes.

IA de apoyo, no de diagnóstico: La IA aplicada al análisis de estudios clínicos está pasando de ser una curiosidad tecnológica a una herramienta de triaje que ayuda a los pacientes a identificar cuándo y con quién acudir, evitando la saturación de servicios de urgencias.

La nueva "alfabetización" clínica: El empoderamiento del paciente a través de plataformas educativas no busca la autodiagnosis, sino la autogestión de la información para optimizar las consultas de especialidad.

   Una propuesta para la eficiencia clínica: El objetivo de este modelo de orientación diagnóstica, que ya opera con éxito en entornos diversos, es claro: transformar la consulta médica tradicional en un encuentro de mayor valor clínico.

Al reducir el "ruido" informativo y entregar al especialista datos estructurados, se reduce la incertidumbre, se optimiza el tiempo de consulta y, más importante aún, se fortalece la relación médico-paciente basada en la evidencia.

La tecnología, cuando se diseña bajo estándares de rigor científico y empatía, no es un obstáculo para la medicina tradicional, sino un puente hacia un modelo de atención más ágil, inteligente y, sobre todo, más humano.

 

 

 

LA CONCRECION DEL SERVICIO UNIVERSAL DE

SALUD ES UN GRAN RETO PARA EL GOBIERNO

 


*Especialistas señalaron la importancia de impulsarlo para reducir las profundas disparidades que existen entre los diferentes subsistemas y las entidades del país

 

 

En el Conversatorio sobre las publicaciones de la Coalición México Salud-Hable referidas al gasto público en el IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar y sus posibilidades de financiamiento, cuatro especialistas de distinta procedencia compartieron este día la necesidad de apoyar la universalización de los servicios de salud para atender a quienes más los necesitan, de organizar mejor el trabajo a fin de provechar los recursos existentes y terminar con las disparidades ancestrales entre los subsistemas de salud y aun entre las entidades federativas.

“El gasto en salud no se relaciona siempre con una mayor equidad en salud, sobre todo en sistemas fragmentados y sus resultados no reflejan si se atienden con suficiencia y oportunidad a los distintos sectores poblacionales”, señaló la Dra. Yamila Comes, consultora internacional de la OPS sobre sistemas y servicios de salud, ”equidad significa darle a quien más necesita”, dijo.

Señaló por otra parte que las decisiones éticas en el ámbito de la salud tienen un peso importante. Quienes respaldan la existencia de un Estado mínimo, en el que cada individuo debe elegir dónde atiende su salud, ésta se convierte en una especie de lotería individual y social; a la inversa, cuando lo colectivo se sitúa por encima de lo individual se tiende a promover la cobertura universal de salud.

La Dra. Arantxa Colchero, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que la fragmentación que caracteriza desde su origen a nuestro sistema de salud propicia diferentes subsistemas heterogéneos pues la seguridad social depende de la condición laboral de las personas, aunque más del 50% de las personas se ubican en el sector informal de la economía.

Recordó que el nuestro es un gasto público en salud bajo, del 3,3% del PIB. Un mayor gasto puede mejorar la salud si alcanza la equidad, si se da una mejor organización de los subsistemas.

“Podemos mejorar la salud con los recursos existentes, inclusive”, subrayó, pues suele haber unidades eficientes con pocos insumos, pero también las hay que carecen de un médico siquiera o cuyos horarios de atención no toman en cuenta las necesidades de la población.

Desde la ventana de la sociedad civil, la Dra. Camen Millé, directora del Centro de Respuestas Educativas y Comunitarias (CRECE) recuerda que a veces la población desconfía de los discursos y promesas que no se traducen en hechos, recordando que desde el tiempo en que el Dr. Guillermo Soberón fungió como Secretario de Salud, se buscó caminar hacia el acceso universal a los servicios de salud.

Reiteró la pertinencia de que se apliquen mayores impuestos a productos nocivos para la salud (tabaco, alcohol, comestibles ultraprocesados, bebidas azucaradas) que aporten a la mejora del Sector Salud, pero ello no sucede porque no se pueden etiquetar los recursos fiscales.

“Es importante que cambie la percepción en muchos de los equipos que llegan a ejercer puestos de decisión en los gobiernos con el prurito de renovar o inventar nuevas soluciones, sin tomar en cuenta los éxitos y los fracasos de sus predecesores”, expresó a su vez la Dra. Silvia Carreño, investigadora del Instituto Nacional, de Psiquiatría.

Coincidió en que deben tomarse nuevas medidas fiscales que capten recursos para la salud y que se ejerzan con eficacia, oportunidad, transparencia y rendición de cuentas. Consideró positivo que se pudiera establecer un fondo nacional para la cobertura universal de salud que incluya la atención a las enfermedades no transmisibles, incluidas las afecciones mentales.

 

 

martes, 7 de julio de 2026

 

TRATAMIENTO OPORTUNO DEL TDAH, LA RESPUESTA

PARA IMPULSAR MENTES BRILLANTES

 


*La carga genética de este trastorno se sitúa entre el 70% y el 80%, consolidándose como el factor causal más determinante. El 13 de julio se conmemora el Día Mundial del TDAH

 

 

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo con un riguroso sustento biológico, lejos de ser un problema de modales, pereza o falta de voluntad.

El Dr. Juan Carlos García Beristain, jefe del departamento de Neurología del Hospital Infantil Federico Gómez (HIMFG) alerta que el desafío en esta condición radica en la invisible brecha de atención y el diagnóstico tardío, factores que limitan el potencial y deterioran la calidad de vida de la infancia y hasta la edad adulta.

El Dr. García Beristain, explica en entrevista para Sun Pharma, que este trastorno se origina en el desarrollo y función del cerebro desde etapas tempranas. Su diagnóstico no debe confundirse con la inquietud natural de un niño que explora, se define por la persistencia de patrones de inatención, impulsividad e hiperactividad desproporcionados y generan una disfunción real cotidiana.

"Pasamos de un modelo meramente conductual a un modelo neurobiológico demostrado por la ciencia", explica el especialista. “Hoy sabemos que existen áreas de funcionamiento cerebral implicadas en el TDAH. A nivel mundial, se estima que afecta a entre el 5% y el 7% de los niños y adolescentes. Lejos de desaparecer al crecer, la condición persiste en la madurez, afectando a entre el 2.5% al 3% de los adultos. En México, la prevalencia se sitúa en proporción similar, cercana al 5% en población infantil y juvenil. Esto significa que hay entre 1.5 y 2 millones de niños y adolescentes con déficit de atención”. Advierte que la mayor preocupación no es la prevalencia, sino el alto porcentaje de personas que pasan años sin ser identificadas ni atendidas.

     El peso de la herencia y los factores perinatales: Se sabe que el factor más determinante es el genético, con una heredabilidad de entre el 70% y el 80%; la cual se eleva al 90% entre hermanos, y con tasas más altas en gemelos. Debido a esta carga hereditaria, el abordaje clínico del menor suele abrir una ventana diagnóstica para la familia. Es común que los padres se identifiquen con los síntomas de sus hijos, descubriendo antecedentes de adultos no diagnosticados que sufrieron fracaso escolar, inestabilidad laboral, ansiedad, depresión o abuso de sustancias.

Además de la genética, hay riesgos perinatales asociados como prematurez, bajo peso al nacer, exposición al tabaco o alcohol y sufrimiento fetal. Destaca que el diagnóstico es 100% clínico ya que no hay ningún tipo de biomarcador ni electrofisiológico, ni bioquímico, análisis de sangre, mapeo cerebral ni resonancia magnética que lo confirme. La ruta de detección depende de la recopilación de datos en ambientes como el hogar y la escuela.

Esto demanda un alto criterio médico para identificar las variantes que no encajan en el estereotipo del menor hiperactivo. Mientras que el perfil con exceso de energía física es evidente, la presentación inatenta suele ser invisible. Esta predomina en mujeres, quienes son catalogadas como distraídas. Al no causar problemas de conducta, sus dificultades se minimizan, postergando su diagnóstico y tratamiento.

Desde la perspectiva de los sistemas de salud, el costo económico y social de no intervenir a tiempo es alto y difícil de cuantificar. El TDAH no tratado se vincula con deserción escolar, menor productividad, ausentismo laboral e incremento en accidentes de tránsito o conductas de riesgo.

Por el contrario, el abordaje mediante un tratamiento multimodal que combina el aspecto médico, psicológico, educativo, conductual y hábitos de sueño, reporta alta eficacia. Las terapias farmacológicas actuales están respaldadas por la ciencia, no generan adicción y actúan como un factor protector que ayuda al paciente a organizarse, elevando su funcionalidad y disminuyendo drásticamente el estrés en la dinámica familiar.

     Cinco realidades sobre el TDAH: Previo al Día Mundial del TDAH, que se conmemora este 13 de julio, estos son cinco puntos clave para entenderlo:

   Es una condición biológica: Con bases científicas; no es una moda ni un invento.

   No hay culpables: No se origina por una crianza deficiente ni por falta de voluntad.

   Manifestación diversa: No todos los pacientes presentan hiperactividad; las variantes inatentas son comunes.

   El tratamiento integral funciona: Regula la bioquímica cerebral, mejora el desempeño académico o laboral y eleva la autoestima del paciente.

   Potenciar sin apagar: Las personas con TDAH suelen poseer un pensamiento original, alta energía y creatividad. El objetivo no es modificar su esencia, sino brindarles herramientas para que su mente se potencie.

"El TDAH no es un defecto de carácter, es una condición tratable. Si padres o maestros reconocen estas dificultades en un menor, el paso correcto es buscar orientación profesional. Un diagnóstico a tiempo tiene el poder de cambiar por completo el rumbo de una vida", concluye el Dr. García Beristain.

 

 

 

MEXICO AVANZA EN EL CONOCIMIENTO SOBRE LA

MICROBIOTA PERO PERSISTE EL RETO DE

CONVERTIR LA INFORMACION EN HABITOS DE SALUD

 


*Observatorio Internacional de la Microbiota 2026 revela que los mexicanos están mejor informados que el promedio mundial y reciben mayor orientación de los profesionales de la salud

 

 

México destaca por contar con una población cada vez más informada sobre la importancia de estos microorganismos para la salud y por recibir una mayor orientación de los profesionales sanitarios que el promedio mundial.

De acuerdo con los resultados del Observatorio Internacional de la Microbiota 2026, realizado por Ipsos para Biocodex Microbiota Institute, se destaca que 74% de la población en México ha escuchado hablar de la microbiota, una cifra superior al promedio global de 72% y ocho puntos por encima de los niveles registrados en 2023.

El estudio, que encuestó a 7 mil 500 personas en 11 países, incluyendo a mil mexicanos, destaca que la microbiota intestinal continúa siendo la más conocida entre los mexicanos: 67% afirma haber escuchado hablar de ella, frente al 63% registrado a nivel mundial.

Sin embargo, el estudio también evidencia una brecha importante entre familiaridad y comprensión, ya que apenas uno de cada cuatro mexicanos (25%) asegura saber exactamente qué es la microbiota y cuál es su impacto en la salud.

“Los resultados muestran avances importantes en la comprensión de la microbiota entre la población mexicana y reflejan el compromiso creciente de los profesionales de la salud por incorporar este tema en la conversación con sus pacientes. Sin embargo, el verdadero desafío es lograr que ese conocimiento se traduzca en decisiones cotidianas que contribuyan al bienestar integral de las personas, desde la alimentación hasta el uso responsable de medicamentos como los antibióticos”, señaló José Lorenzo García, General Manager de Biocodex México.

Los hallazgos son particularmente relevantes si se considera la creciente evidencia científica que vincula el equilibrio de la microbiota con funciones esenciales del organismo, incluyendo la salud digestiva, inmunológica y metabólica.

   México destaca por la orientación que brindan los profesionales de la salud: Uno de los resultados más alentadores del Observatorio es el papel que desempeñan los profesionales de la salud en México. El estudio muestra que 95% de los encuestados confía en médicos y especialistas como fuente de información sobre microbiota, convirtiéndolos en el canal más confiable para abordar este tema.

 

                 INDICADORES GLOBALES

 

Además, México supera ampliamente los indicadores globales de información recibida. Mientras que a nivel internacional solo 33% de las personas afirma haber recibido información completa sobre microbiota por parte de un profesional de la salud, en México esta proporción alcanza 47%.

Asimismo, 63% de los mexicanos ha recibido orientación sobre hábitos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota, frente a 43% a nivel mundial, mientras que 61% recibió información sobre la importancia de preservar dicho equilibrio, también por encima de la media internacional.

El Observatorio identifica también áreas de oportunidad en momentos clave de atención médica. Aunque los resultados mexicanos son ligeramente superiores al promedio global, aún existe margen para fortalecer la información relacionada con el uso de antibióticos y su impacto en la microbiota.

Solo 47% de los encuestados recibió información sobre trastornos digestivos asociados a los antibióticos, mientras que 42% fue advertido sobre sus posibles efectos en el equilibrio de la microbiota y 40% recibió recomendaciones para reducir su impacto negativo.

Los especialistas consideran que estas consultas representan una oportunidad valiosa para reforzar la educación en salud y promover prácticas que favorezcan el cuidado de la microbiota.

De igual manera, el estudio revela que 60% de los mexicanos afirma haber realizado cambios en su estilo de vida para cuidar su microbiota, superando el promedio global de 53%.

No obstante, los hábitos saludables aún no están plenamente consolidados. Solo 34% consume varias porciones de frutas y verduras diariamente, 39% incluye alimentos fermentados con frecuencia en su dieta y apenas 23% limita de manera importante el consumo de alimentos ultraprocesados.

Estos resultados sugieren que, aunque existe una mayor conciencia sobre la importancia de la microbiota, todavía es necesario fortalecer la educación para transformar el conocimiento en acciones sostenibles a largo plazo.

   Los primeros mil días de vida, una ventana de oportunidad: La edición 2026 del Observatorio también exploró el conocimiento sobre los primeros mil días de vida, periodo considerado fundamental para el desarrollo de la microbiota infantil.

En México, 40% de los padres y mujeres embarazadas ha escuchado hablar de este concepto, aunque solo 10% asegura conocerlo con precisión.

 

                  EN FAVOR DE BEBES

 

Entre los datos positivos destaca que 65% reconoce que el uso de antibióticos en etapas tempranas puede influir significativamente en el desarrollo de la microbiota intestinal del bebé. Además, 74% de los padres afirma haber recibido información sobre el papel de la lactancia materna en el desarrollo de la microbiota infantil, mientras que 63% fue informado sobre la importancia de preservar su equilibrio para prevenir enfermedades futuras.

Cada 27 de junio se conmemora el Día Mundial de la Microbiota, una iniciativa internacional que busca sensibilizar a la población sobre la importancia de estos microorganismos para la salud humana y promover hábitos que contribuyan a preservar su equilibrio.

En este contexto, los resultados del Observatorio Internacional de la Microbiota 2026 muestran que México ha logrado avances importantes en materia de conocimiento y educación sobre microbiota. Sin embargo, los especialistas coinciden en que aún es necesario fortalecer la comprensión de conceptos clave, promover el uso responsable de antibióticos y fomentar hábitos saludables desde los primeros años de vida para aprovechar plenamente los beneficios que una microbiota equilibrada puede aportar al bienestar y la prevención de enfermedades.

 

 

 

PRUDENCE REFUERZA SU COMPROMISO CON LA SALUD

SEXUAL EN MEXICO CON JORNADA ESPECIAL DE

ENTREGA GRATUITA DE PRESERVATIVOS


 

*250 mil preservativos serán entregados a lo largo del mes con el objetivo de acercar métodos de protección a los mexicanos, ADA ESPECIAL

 

 

Como parte de su compromiso permanente con la promoción de la salud sexual y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), Prudence México, marca de DKT International, llevará a cabo una jornada especial de entrega gratuita de preservativos durante el próximo martes, aprovechando una de las temporadas deportivas con mayor concentración de personas del año.

A través de esta iniciativa, la marca distribuirá 250 mil preservativos con el objetivo de acercar métodos de protección, promover decisiones informadas sobre la salud sexual y reforzar la importancia de la prevención como parte del bienestar integral a la población mexicana.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día más de un millón de personas adquieren una infección de transmisión sexual en el mundo, una cifra que refleja la necesidad de fortalecer las acciones de educación, prevención y acceso a métodos de protección.

Los preservativos serán entregados en diferentes puntos de la CDMX, entre las 13:00 hrs y 17:00 hrs, como parte de una activación enfocada en acercar información y herramientas de prevención a las personas asistentes.

"En Prudence creemos que la salud sexual debe ser accesible para todas las personas y esta comienza cuando no solo tienen acceso a información confiable como a métodos de protección, sino a métodos que realmente cuiden su bienestar. Por ello, continuamos impulsando iniciativas que permitan acercar información confiable y métodos de protección a quienes los necesitan. Los eventos que reúnen a miles de personas representan una oportunidad para reforzar la importancia de la prevención y recordar que el cuidado de la salud sexual también forma parte del bienestar integral", señaló Denisse Flores, vocera de DKT y Prudence México.

Facilitar el acceso al preservativo, acompañado de información adecuada, constituye una de las estrategias más efectivas para prevenir riesgos, por ello, Prudence continúa impulsando iniciativas que promuevan una cultura de responsabilidad, autocuidado y bienestar. Esta acción forma parte de la estrategia permanente de la marca para acercar mensajes de prevención a nuevas generaciones mediante campañas e iniciativas que favorezcan conversaciones abiertas, informadas y libres de estigmas alrededor de la salud sexual.

Recientemente la marca realizó un relanzamiento con la icónica caricatura mexicana Vete a la Versh, buscando acercar a los jóvenes y concientizándolos sobre la importancia del uso de preservativos desde un lenguaje auténtico, libre y cotidiano.

Con iniciativas como esta, Prudence reafirma su compromiso de seguir impulsando acciones que contribuyan a una sociedad mejor informada, más consciente y con acceso a métodos de protección de calidad. Estas acciones forman parte de los esfuerzos continuos de Prudence para impulsar la prevención de infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados, promoviendo una cultura de responsabilidad, bienestar y autocuidado mientras que se democratiza el acceso a una educación sexual digna para las personas.

 

 

 

22 de julio: Día Mundial del Cerebro

 

LOS MEJORES ALIMENTOS PARA

 LA SALUD DE TU CEREBRO

 


 

La salud cerebral está estrechamente relacionada con lo que comemos todos los días. El cerebro trabaja sin descanso para regular la memoria, el estado de ánimo y la concentración, y depende de nutrimentos específicos para funcionar adecuadamente a lo largo del tiempo.

Conversamos con la Dra. Krystal Lopez, médica de atención primaria del Hospital Houston Methodist, para conocer cuáles son los nutrimentos y alimentos que pueden ayudar a mantener un cerebro saludable sin importar la edad.

     Los nutrimentos que el cerebro necesita (y dónde encontrarlos): Un estudio publicado en la revista Neuron mostró que, aunque el cerebro representa apenas el 2% del cuerpo, consume alrededor del 20% del oxígeno disponible en el organismo. Esto significa que también utiliza el 20% de las calorías consumidas, ya que el cuerpo necesita oxígeno para metabolizar los alimentos y producir energía. Por cada litro de oxígeno que respiramos, se queman cinco calorías.

El cerebro necesita una enorme cantidad de energía para funcionar y trabaja mejor cuando recibe un suministro constante de estos nutrimentos.

   Grasas omega-3 (EPA/DHA): Aunque parezca sorprendente, el cerebro está compuesto en un 60% por grasa, específicamente ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs, por sus siglas en inglés). Estas grasas se consideran “ácidos grasos esenciales” porque deben obtenerse a través de la alimentación y deben formar parte habitual de la dieta.

Un bajo consumo de omega-3 se ha relacionado con deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer. Dos tipos clave de omega-3 son el ácido eicosapentaenoico (EPA, por sus siglas en inglés) y el ácido docosahexaenoico (DHA, por sus siglas en inglés), ya que ayudan a combatir la inflamación, reparar células cerebrales e integrarse en la capa protectora de las células nerviosas.

“Las grasas omega-3 tienen un efecto neuroprotector”, señala la Dra. Lopez. “Ayudan a mantener la estructura de las membranas neuronales, algo fundamental para la comunicación y el funcionamiento de las células cerebrales”.

   Vitaminas del complejo B (especialmente folato): “Las vitaminas del complejo B, especialmente el folato, contribuyen de forma importante a la función cognitiva”, explica la Dra. Lopez. “En algunas personas con deterioro cognitivo leve, se ha observado que ayudan a ralentizar ciertos tipos de atrofia cerebral”.

Tener niveles bajos de vitaminas B puede afectar la salud mental y se asocia con un deterioro progresivo de la función cerebral. Las vitaminas B y el folato también son fundamentales para descomponer la homocisteína, un aminoácido presente en las proteínas. Los niveles elevados de homocisteína se consideran un factor de riesgo para desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer.

   Antioxidantes y fitonutrimentos (incluidos los flavonoides): El cerebro es especialmente vulnerable a la inflamación, muchas veces causada por los radicales libres: moléculas inestables de oxígeno que pueden dañar células, proteínas y ADN. Los antioxidantes, incluidas las vitaminas C y E, así como diversos fitonutrimentos, ayudan a proteger al organismo del daño provocado por los radicales libres y el estrés crónico.

Los fitonutrimentos son compuestos químicos naturales presentes en frutas y verduras que ayudan a proteger a las plantas contra bacterias, plagas y hongos. Estas sustancias también pueden ayudar a proteger a las personas frente a distintas enfermedades.

Hasta ahora se han identificado más de 10 mil fitonutrimentos en plantas utilizadas en la alimentación, y muchos de ellos se consideran flavonoides. Diversos flavonoides pueden atravesar la barrera hematoencefálica, lo que significa que pueden actuar directamente sobre el cerebro. Un alto consumo de alimentos ricos en flavonoides se asocia con un menor deterioro cognitivo, incluido un retraso en enfermedades como Parkinson, Alzheimer y padecimientos isquémicos como el accidente cerebrovascular y el infarto.

“El cerebro es especialmente vulnerable al estrés oxidativo”, señala la Dra. Lopez. “Los antioxidantes ayudan a proteger contra ese daño, por eso los alimentos de origen vegetal desempeñan un papel tan importante en la salud cerebral”.

   Vitamina D: La vitamina D probablemente es más conocida por su papel en la salud ósea, pero también es un componente esencial para todas las células del cuerpo. Esta vitamina es importante para la función neuromuscular y, por ello, niveles bajos pueden afectar la salud cerebral.

“Los niveles bajos de vitamina D se han asociado con deterioro cognitivo”, explica la Dra. Lopez. “Es uno de esos nutrimentos que influye en mucho más que la salud de los huesos”.

   Colina: La colina se considera un nutrimento esencial para la función neurocognitiva y, al igual que el folato, resulta fundamental para el desarrollo cerebral durante las primeras etapas de la vida. Además, participa en múltiples funciones del cerebro, incluyendo el aprendizaje, la memoria e incluso la regulación del estado de ánimo. Mantener una ingesta adecuada de colina se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo.

     Los mejores alimentos para la salud cerebral: Estos alimentos contienen nutrimentos que el cerebro necesita y que han demostrado tener efectos protectores sobre este órgano.

   Frutos rojos: Los frutos rojos son pequeñas potencias antioxidantes con altas concentraciones de fitonutrimentos, especialmente polifenoles. Muchas variedades contienen grandes cantidades de antocianinas, responsables de los colores azul, rojo o morado. También aportan abundante fibra: una taza de frambuesas o moras contiene ocho gramos de fibra; una taza de arándanos aporta cuatro gramos y una taza de fresas, tres.

Los antioxidantes se concentran principalmente en la piel de los frutos, por lo que, mientras más intenso sea el color, mayor será la cantidad de antioxidantes disponibles. Por ejemplo, al comprar fresas, conviene elegir las de color rojo profundo y oscuro en lugar de las más claras.

Afortunadamente, los frutos rojos son fáciles de encontrar y consumirlos frescos, congelados, deshidratados o en polvo puede aportar beneficios. Aunque, si se compran deshidratados, conviene revisar la cantidad de azúcares añadidos y sodio en la etiqueta. Las moras, plantas perennes nativas de Texas, contienen niveles especialmente altos de antocianinas y ofrecen una de las mejores relaciones entre costo y aporte antioxidante entre las frutas disponibles habitualmente en supermercados.

Pero no todos los frutos rojos son dulces. Existen variedades más asociadas con preparaciones saladas, como la pimienta gorda, el zumaque, las bayas de enebro, la pimienta rosa y las alcaparras. Estos ingredientes también son ricos en flavonoides.

Los frutos rojos son una gran fuente de antioxidantes. Ayudan a proteger al cerebro del envejecimiento al reducir el estrés oxidativo e incluso podrían ayudar a inhibir la acumulación de beta-amiloide relacionada con el Alzheimer.

   Verduras de hoja verde: Las verduras de hoja verde son ricas en vitamina K, betacaroteno, luteína, folato y muchos otros nutrimentos. Un estudio observacional publicado en 2018 mostró que consumir una porción diaria de verduras de hoja verde podría ayudar a ralentizar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. De hecho, los participantes que consumían más verduras verdes presentaban cerebros que parecían hasta 11 años más jóvenes en comparación con quienes consumían menos.

   ¿Y qué se considera una verdura de hoja verde?: Verduras verdes oscuras: col rizada, hojas de diente de león, kale, hojas de mostaza, espinaca y acelga.

Hojas de raíz: Las hojas de betabel, zanahoria, rábano y nabo son comestibles y están llenas de nutrimentos. Mejor incorporarlas a la alimentación que tirarlas a la basura o al compostaje.

Lechugas: arúgula, bibb, butter, endivia, romana y muchas más.

Hierbas aromáticas: albahaca, cebollín, cilantro, eneldo, menta, orégano y perejil.

Microgreens: son brotes comestibles de verduras y hierbas como brócoli, col, kale o chícharos. Pueden contener hasta 40 veces más nutrimentos que sus versiones maduras.

También vale la pena recordar que las verduras verdes son una excelente forma de sazonar los alimentos. Las hierbas secas siguen considerándose verduras de hoja verde. Aunque algunos estudios muestran que las hierbas frescas suelen contener más polifenoles por gramo que las secas, lo más importante es cocinar con ingredientes que realmente se utilicen. Comprar hierbas frescas para dejarlas marchitar en el refrigerador no aportará beneficios al cerebro, así que las hierbas secas también son una excelente opción.

   Verduras: Probablemente no sorprenda que las verduras formen parte de una lista de alimentos beneficiosos para el cerebro. Lo ideal es que ocupen la mitad del plato en las comidas para aprovechar su gran densidad de nutrimentos y fibra.

Al igual que ocurre con las frutas, consumir verduras de distintos colores ayuda a obtener una mayor diversidad de flavonoides. Además, las verduras contribuyen a alcanzar el consumo diario recomendado de fibra, algo importante no solo para la digestión, sino también para mejorar la absorción de flavonoides.

Las solanáceas —como la berenjena, el jitomate y la papa blanca, consideradas “verduras honorarias” porque suelen utilizarse en platillos salados— pueden generar inflamación en algunas personas, aunque esto no ocurre en la mayoría de los casos. Algunas personas con enfermedades autoinmunes sí podrían presentar sensibilidad a estos alimentos.

Las solanáceas son ricas en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que ayudan a combatir la inflamación. Además, cocinar algunas de estas verduras puede aumentar su valor nutricional. Por ejemplo, el jitomate cocido aporta un 62% más del fitonutriente licopeno que el jitomate crudo. Y agregar una grasa saludable, como aceite de oliva, ayuda a mejorar la absorción del licopeno.

     Mariscos y pescados: Cuando se busca favorecer la salud cerebral, la carne roja, el cerdo y las aves deberían ocupar un papel secundario en el plato, no ser los protagonistas. Lo ideal es que representen apenas una cuarta parte de la comida.

En cambio, conviene aumentar el consumo y variedad de pescados y mariscos a una o más porciones por semana. ¿La razón? Son ricos en ácidos grasos omega-3, vitaminas D y B12, además de colina. Un estudio mostró que las personas con dietas bajas en omega-3 obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria visual y función ejecutiva que quienes consumían mayores cantidades de estos ácidos grasos.

Los pescados grasos aportan omega-3 con propiedades antiinflamatorias. Estas grasas ayudan a mantener la estructura de las membranas neuronales, algo esencial para la memoria y la función ejecutiva.

El salmón tiene uno de los perfiles más altos de colina, con poco más de 90 mg en una porción recomendada de 113 gramos. Los moluscos bivalvos, como ostras, mejillones, almejas y vieiras, son especialmente ricos en vitamina B12. Y aunque las sardinas suelen dividir opiniones, también son una gran fuente de omega-3, vitamina D y uno de los pescados más seguros en términos de contenido de mercurio.

Es cierto que los productos del mar pueden resultar costosos. Comprar pescado y mariscos congelados o enlatados puede ser una buena alternativa, aunque conviene prestar atención a los niveles de mercurio. Además, muchos pescados que se venden frescos en realidad fueron descongelados previamente, por lo que optar por productos congelados o enlatados puede ayudar a ahorrar dinero.

     Nueces y semillas: Las nueces y semillas son muy importantes en la alimentación. Contienen mucha vitamina E y también pueden aportar omega-3, aunque es importante moderar las porciones porque son alimentos con alta densidad calórica.

Las almendras contienen más vitamina E que cualquier otro fruto seco, mientras que las nueces destacan por su contenido de ácido alfa-linolénico (ALA, por sus siglas en inglés), un tipo de omega-3. Las semillas de chía y linaza también son ricas en ALA.

Las nueces pecanas también benefician la salud cerebral. Un estudio mostró que estas nueces originarias de Texas podrían ayudar a ralentizar la degeneración de las neuronas motoras, el tipo de daño observado en enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA, por sus siglas en inglés). Otro estudio sugiere que consumir nueces pecanas puede mejorar el aprendizaje, la memoria y la velocidad de procesamiento cerebral.

Las cremas de frutos secos también pueden ofrecer beneficios similares, aunque conviene revisar el contenido de azúcares añadidos. Además, especias como el comino, el hinojo, la amapola y las semillas de mostaza pueden ayudar a incorporar más semillas a la alimentación.

     Frijoles y lentejas: Los frijoles y las lentejas, integrantes de la familia de las leguminosas, finalmente están recibiendo la atención que merecen conforme aumenta el interés por el consumo de fibra. Son alimentos fundamentales en culturas de todo el mundo porque ofrecen una gran combinación de proteína y fibra. También aportan flavonoides y vitaminas del complejo B, además de favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta con efecto antiinflamatorio.

Existen muchas variedades disponibles, como frijoles negros, garbanzos, pintos, rojos y blancos, tanto secos como enlatados. Las versiones enlatadas bajas en sodio o sin sodio añadido son buenas opciones, aunque también basta con enjuagar los frijoles enlatados convencionales antes de agregarlos a los platillos.

En la sección de congelados también pueden encontrarse chícharos, frijoles de ojo negro, edamame y habas. Y no hay que olvidar opciones económicas y ricas en proteína como el tofu y el tempeh, ambos elaborados a base de soya. Incluso productos como la leche de soya o la harina de garbanzo pueden ser una excelente manera de incorporar más fibra y nutrimentos a la alimentación.

     Granos integrales: Los granos integrales forman parte de una alimentación equilibrada porque aportan fibra y vitaminas del complejo B, además de ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre. También contienen fitonutrimentos que, junto con su alto contenido de fibra, favorecen una mejor absorción de antioxidantes.

Entre los granos integrales se encuentran alimentos como pan y pasta integrales, quinoa y avena. Pero también vale la pena explorar otras opciones como:

                  Amaranto

                  Cebada

                  Trigo sarraceno

                  Bulgur

                  Harina de maíz

                  Farro

                  Freekeh

                  Mijo

                  Teff

                  Arroz negro, integral, rojo o salvaje

                  Centeno

                  Espelta

                  Trigo en grano

                  Aceite de oliva

El aceite de oliva debería ser el principal aceite de cocina dentro de una alimentación enfocada en la salud cerebral y cardiovascular. Considerado uno de los pilares de la dieta mediterránea, el aceite de oliva también potencia el valor nutricional de otros alimentos.

Por ejemplo, sus grasas saludables ayudan al cuerpo a absorber mejor vitaminas como D, E y K presentes en otros alimentos. También puede contribuir a mantener estables los niveles de azúcar en sangre después de las comidas, lo que ayuda a reducir la inflamación. Además, como muchos alimentos de esta lista, contiene polifenoles que ayudan a combatir los radicales libres.

     Café, té y otras bebidas: El agua sigue siendo, por mucho, la mejor opción para mantenerse hidratado y siempre debería ser la primera elección. Pero quienes acostumbran tomar café o té no tienen por qué preocuparse. Un estudio publicado en febrero de 2026 mostró que el consumo moderado y prolongado de café o té se asoció con un menor riesgo de desarrollar demencia.

El estudio siguió a personas durante 40 años y encontró que quienes consumían entre dos y tres tazas diarias de café o té presentaban menores tasas de demencia en comparación con quienes consumían poca o nada de cafeína. Sin embargo, hay un detalle importante para quienes prefieren las versiones descafeinadas: los beneficios solo se observaron en bebidas con cafeína.

Aunque todos los tipos de té contienen polifenoles, el té verde aporta más del doble de epigalocatequina-3-galato (EGCG, por sus siglas en inglés), un polifenol que podría ayudar a combatir la inflamación y proteger frente a enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad. El matcha podría contener incluso más EGCG, ya que se prepara con hojas enteras de té y no solo mediante infusión.

     Dietas recomendadas para la salud cerebral: Entonces, ¿qué tipos de alimentación incluyen todos estos alimentos beneficiosos? La Dra. Lopez, experta del Hospital Houston Methodist, nos explica tres dietas excelentes para el cerebro:

   Dieta MIND: La dieta MIND (Intervención Dietética Mediterránea-DASH para el Retraso Neurodegenerativo, por sus siglas en inglés) combina dos de los patrones alimentarios más estudiados: la dieta mediterránea y la dieta DASH (Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, por sus siglas en inglés). Fue desarrollada tras una investigación de diez años enfocada en identificar alimentos, nutrimentos y porciones adecuadas capaces de ayudar a proteger contra la demencia y el deterioro cognitivo.

Las recomendaciones de la dieta MIND sugieren:

   Granos integrales: tres o más porciones al día

   Verduras: una o más porciones al día

   Verduras de hoja verde: seis o más porciones por semana

   Nueces: cinco o más porciones por semana

   Frijoles: incluirlos en cuatro o más comidas por semana

   Frutos rojos: dos o más porciones por semana

   Aves: dos o más comidas por semana

   Pescado: incluirlo en una o más comidas por semana

   Aceite de oliva: debe ser el principal aceite para cocinar

La dieta también recomienda limitar los alimentos ricos en grasas saturadas y grasas trans:

   Mantequilla o margarina: menos de una cucharada al día

   Queso: menos de una porción al día

   Alimentos fritos: menos de una porción por semana

   Pasteles y postres: menos de cinco porciones por semana

   Carne roja (res, cordero, cerdo y carnes procesadas): menos de cuatro porciones por semana

“Los alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares añadidos y ultraprocesados aumentan el estrés oxidativo”, señala la Dra. Lopez. “Estos patrones de alimentación se asocian con un mayor riesgo de deterioro cognitivo en comparación con dietas ricas en proteínas magras y grasas poliinsaturadas”.

     Dieta mediterránea: Por sí sola, la dieta mediterránea también representa un patrón de alimentación saludable y antiinflamatorio, asociado con una mejor salud cerebral en general, menor reducción del volumen cerebral relacionada con la edad y hasta un 40% menos de riesgo de desarrollar demencia.

     Dieta DASH: Esta dieta fue desarrollada en la década de 1990 para ayudar a reducir la presión arterial. Se trata de un enfoque alimentario saludable para el corazón que promueve limitar grasas saturadas y grasas trans, además de aumentar el consumo de potasio, magnesio, calcio, proteína y fibra.

Evita patrones de alimentación que limiten alimentos beneficiosos para el cerebro.

Actualmente existen muchas dietas que promueven eliminar o reducir drásticamente los carbohidratos —incluidos los granos integrales— para favorecer un mayor consumo de proteína. El problema con estos esquemas es que restringen o eliminan muchos grupos de alimentos beneficiosos para el cerebro. Además, algunas de estas dietas favorecen un mayor consumo de grasas saturadas, algo que una y otra vez se ha relacionado con efectos negativos tanto para la salud cerebral como cardiovascular.