NO SÓLO ES CAFEÍNA. ¿QUÉ
PUEDE APORTAR
UNA TAZA DE CAFÉ A TU
BIENESTAR?
El
café suele relacionarse con un boost de energía para comenzar el día; su aroma
acompaña una conversación en la oficina o nos brinda la pausa que forma parte
de nuestra rutina.
Sin
embargo, en cada taza también existe una compleja combinación de compuestos que
continúan despertando el interés de la ciencia por su posible relación con la
salud.
Entre
estos componentes se encuentran los antioxidantes, los cuales ayudan al
organismo a proteger sus células del desgaste natural.
Cuando
este desgaste se acumula, puede afectar su funcionamiento y relacionarse con el
desarrollo de algunas enfermedades.
La
evidencia científica sugiere que el consumo habitual y moderado de café puede
asociarse con una mejora en algunos indicadores de estrés oxidativo e
inflamación. Sus compuestos bioactivos pueden participar en el fortalecimiento
de las defensas antioxidantes del organismo, en la reducción de determinadas
especies reactivas de oxígeno y en la regulación de sustancias involucradas en
la respuesta inflamatoria.
“Hablar
del café hoy implica mirar más allá de la cafeína y reconocer la diversidad de
componentes que contiene, los cuales continúan siendo estudiados por la
ciencia. Nuestro papel es acercar ese conocimiento de manera clara y útil para
que las personas puedan tomar decisiones informadas y disfrutarlo de acuerdo
con sus preferencias y como parte de una alimentación correcta”, señaló Ana
Villarreal, gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.
Algunos
estudios también han explorado cómo los antioxidantes del café podrían
relacionarse con la salud del corazón y los vasos sanguíneos.
En
adultos sanos, por ejemplo, se han observado cambios favorables en algunos
procesos relacionados con la protección de las células y la inflamación. Sin
embargo, esto no significa que beber café prevenga o trate por sí solo las
enfermedades cardiovasculares ya que esto depende de muchos más factores.
Estas
asociaciones deben interpretarse con cautela. El café es una bebida compleja y
sus posibles efectos no pueden atribuirse exclusivamente a un antioxidante ni
trasladarse de la misma manera a todas las personas. Además, una relación
observada en estudios de población no demuestra necesariamente que su consumo
sea la causa directa de un beneficio determinado.
La
composición de cada taza puede variar según el tipo de grano, el grado de
tueste, la molienda y el método de preparación. El procesamiento también puede
modificar la concentración y disponibilidad de algunos antioxidantes, mientras
que la respuesta del organismo depende de factores como la edad, el
metabolismo, los hábitos de alimentación, el estado de salud y la sensibilidad
individual a la cafeína.
Por
ello, hablar de sus posibles aportaciones a la salud también implica considerar
la forma en que se consume.
Añadir
grandes cantidades de azúcar, jarabes o crema puede modificar el perfil
nutrimental de la bebida, mientras que tomarla en exceso o en horarios cercanos
al descanso puede no ser adecuado para algunas personas.
El
café no sustituye una alimentación correcta, el descanso, la actividad física
ni la atención médica. Sin embargo, cuando se disfruta con moderación y como
parte de un estilo de vida equilibrado, puede aportar compuestos bioactivos
cuyo papel en el bienestar continúa siendo analizado por la ciencia.
A
través de la investigación y la innovación, Nestlé busca ampliar el
conocimiento sobre el café y sus componentes, desde el origen del grano hasta
su transformación y consumo, para ofrecer información que ayude a las personas
a tomar decisiones conscientes y disfrutar de esta bebida como parte de una alimentación
correcta.












