EL ALZHEIMER FRENTE AL RETO
DEL OLVIDO, NUEVAS
HERRAMIENTAS PERMITEN
CONOCER ANTES SUS CAMBIOS
*En México se estima que 1.5 millones de
personas viven con algún tipo de demencia neurodegenerativa y, hacia 2050, la
cifra podría alcanzar los 3.7 millones
La
pérdida de memoria suele ser una de las señales más reconocidas del Alzheimer,
aunque los cambios asociados con la enfermedad pueden comenzar mucho antes de
que los olvidos interfieran con la vida cotidiana. Esta realidad adquiere
especial relevancia en México, donde se estima que 1.5 millones de personas
viven con algún tipo de demencia neurodegenerativa y la cifra podría alcanzar
los 3.7 millones hacia 2050.
Además
del impacto en quien recibe el diagnóstico, las demencias transforman rutinas,
vínculos y necesidades de cuidado dentro de las familias. Reconocer cambios en
la memoria y el comportamiento, buscar orientación médica y contar con redes de
acompañamiento forman parte de una atención que también debe considerar la
autonomía, la dignidad y la calidad de vida de las personas.
El
conocimiento científico está sumando una nueva pieza a este abordaje.
Actualmente es posible identificar ciertas alteraciones biológicas relacionadas
con el Alzheimer mediante herramientas como la tomografía por emisión de
positrones, conocida como PET, y determinados biomarcadores obtenidos mediante
pruebas de sangre. Los criterios actualizados de la Alzheimer’s Association
reconocen que algunos de estos cambios pueden aparecer cuando una persona
todavía no presenta síntomas evidentes.
La
imagen molecular permite observar dentro del cerebro la presencia y
distribución de determinadas proteínas relacionadas con la enfermedad. En el
caso del PET, existen estudios capaces de identificar acumulaciones de
beta-amiloide o tau y aportar información que complementa la evaluación
clínica, mientras las pruebas sanguíneas comienzan a ampliar las posibilidades
de detectar alteraciones asociadas con estos procesos de una manera más
accesible.
Contar
con esta información antes no significa predecir con certeza cómo evolucionará
cada persona ni sustituye la valoración médica. Los biomarcadores deben
interpretarse junto con los síntomas, la historia clínica y otras evaluaciones,
utilizando pruebas que hayan demostrado precisión suficiente para el propósito
con el que se emplean.
“Comprender
con mayor detalle los cambios que ocurren en el cerebro puede aportar
información valiosa para los profesionales de la salud y contribuir a una
evaluación cada vez más precisa. La innovación diagnóstica está permitiendo
observar procesos que antes eran difíciles de identificar, siempre como
complemento de la valoración clínica y del conocimiento del especialista”,
señaló [Alejandro Paolini, Director General para México, Centroamérica y El Caribe],
Siemens Healthineers.
Para
América Latina, llevar estos avances a la práctica plantea todavía importantes
desafíos. Un análisis publicado en Alzheimer’s & Dementia estima que la
prevalencia de demencia entre las personas mayores de 65 años en la región
ronda el 9% y advierte que el acceso a herramientas como PET y otros
biomarcadores continúa siendo limitado y desigual entre los países.
El
mismo análisis señala que los biomarcadores en sangre podrían contribuir a
ampliar las posibilidades de evaluación en la región, aunque todavía es
necesario generar mayor evidencia sobre su desempeño en poblaciones
latinoamericanas y desarrollar criterios adaptados a los recursos y
características de cada país.
Este
avance científico convive con un desafío mucho más cotidiano. En México,
autoridades de salud han advertido que muchos casos pueden permanecer sin
diagnóstico porque la pérdida de memoria llega a considerarse erróneamente como
una consecuencia normal del envejecimiento. La Secretaría de Salud también ha señalado
que los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer pueden comenzar años
antes de la aparición de los síntomas.
Frente
al crecimiento esperado de las demencias durante las próximas décadas,
identificar oportunamente sus señales, acompañar a las familias y aprovechar de
manera responsable las nuevas herramientas diagnósticas serán partes de una
misma conversación. Conocer mejor los cambios que ocurren en el cerebro abre
nuevas posibilidades para la medicina, mientras escuchar, orientar y preservar
la autonomía de quienes viven con Alzheimer continúa siendo igual de
importante.











