PENDIENTES DE UNA LLAMADA
SIN FECHA: ASÍ SE
VIVE LA ESPERA DE UN
TRASPLANTE EN MÉXICO
En
México, estar en la lista de espera para un trasplante no implica tener una
fecha de cirugía. Es vivir pendiente de una llamada que puede no llegar a
tiempo. Esa es la realidad que hoy enfrentan alrededor de 18 mil 390 personas
inscritas en el Registro Nacional de Trasplantes.
Para
formar parte de ese listado, el proceso es riguroso. Un médico debe
diagnosticar un daño grave en el órgano y el caso es revisado por un comité
hospitalario. Si es aprobado, el paciente se integra a la base del Centro
Nacional de Trasplantes (CENATRA). A partir de ahí comienza la espera. La
asignación no depende del orden de llegada, sino de la gravedad, la urgencia y
la compatibilidad.
Cada
27 de febrero se conmemora el Día Mundial
del Trasplante de Órganos y Tejidos para promover la donación. Los órganos
que salvan vidas dependen de la decisión informada y voluntaria de una persona.
Sin una cultura de donación más sólida, la disponibilidad seguirá siendo
insuficiente, señalan académicos de la UNAM.
Esta
situación atraviesa a niños, mujeres y hombres como Luca, Angela, Amalia y Mao,
quienes enfrentan largas hospitalizaciones, estudios, traslados y desgaste
emocional. Los costos asociados también representan un obstáculo significativo
para que estos procedimientos se concreten; por ello, algunas familias recurren
a colectas solidarias en GoFundMe para reunir fondos que les permitan solventar
los gastos.
LUCA: EL CAMINO PARA UNA SEGUNDA
OPORTUNIDAD
Luca
sólo tiene cuatro años y en 2025 recibió un trasplante de médula ósea en el que
su familia depositó toda su esperanza. La llamada llegó, el procedimiento se
realizó, pero su cuerpo rechazó el injerto. Hoy depende de que ese teléfono
suene otra vez.
“Este
largo y doloroso camino nos ha rebasado tanto emocional como económicamente
(...) Hoy nos encontramos muy complicados frente al costo de esta nueva
oportunidad de vida”, explican sus padres, Linda y Gabriel. Por ello, lanzaron
la campaña “Luca no se rinde, nosotros tampoco: Juntos por su trasplante”, con
una meta de un millón de pesos.
En
los últimos días, el pequeño ha tenido fiebre de hasta 38.6 grados. Los médicos
detectaron un nódulo en su hígado y practicaron una biopsia para determinar si
la causa es un hongo o una bacteria y darle el tratamiento adecuado.
“Poder
tratarlo es un paso vital, ya que si no logramos atacar y erradicar esta
infección en el nódulo, no puede avanzar hacia su trasplante”, lamentan sus
padres. La Clínica Mayo advierte que los pacientes deben mantenerse lo más
sanos posibles para entrar al quirófano y resistir la recuperación.
Pese
al tiempo que lleva internado en la Ciudad de México, Luca irradia alegría y
ternura. Dedica toda su energía a fortalecer los músculos debilitados y ha
comenzado a recuperar el apetito. Para sus padres, cada sonrisa es el impulso
para seguir en este camino.
ANGELA: SOBREVIVIR DESDE EL PRIMER
LATIDO
A
más de 900 kilómetros de distancia, en Monterrey, Nuevo León, la profesora
Angela Garza se prepara para un trasplante de corazón. Nació con una enfermedad
congénita que no fue corregida por completo y hoy padece una insuficiencia
cardiaca grado IV (NYHA).
Para
ello, los médicos del ISSSTE buscan optimizar su salud con medicamentos,
rehabilitación y el cambio de su marcapasos. Además, debe tener apoyo
psicológico. Sus pasiones como la lectura, la escritura y el teatro le han
ayudado a gestionar sus emociones durante este proceso tan complejo.
En
medio de la incertidumbre, Angela mantiene una convicción clara sobre la
donación de órganos: “Es un gran acto de amor y compasión. Su vida física
trasciende y siguen presentes de una forma loable y generosa. Si me donan su
corazón podría cumplir alguno de los sueños que les quedó pendiente”.
La
mujer, de 41 años, desea comer sin cansarse, conversar sin que le falte el aire
y conseguir otro trabajo para costear sus tratamientos. En tanto, mantiene
activa la campaña “Esperanza en cada latido: juntos por Angela”, para recaudar
un millón de pesos.
Cuando
reciba su nuevo corazón, Angela quiere convertir su experiencia en
acompañamiento para otros. Ha pensado en formar un grupo de apoyo, e incluso
una fundación, para niños con cardiopatías congénitas y sus familias. También
quiere escribir un libro para compartir lo que ha aprendido y visibilizar esta
condición.
AMALIA Y MAO: CUIDAR DE QUIENES
CUIDAN
Desde
hace dos años, la vida de Amalia depende de un hígado. Hace poco su familia
creyó que el momento había llegado, apareció un donador y fue ingresada al
hospital, pero la cirugía no se concretó. “Han sido años muy duros: hospitales,
estudios, tratamientos y una espera larga y agotadora”, explica su hijo, Alan
Dura Quintana.
Ella
es una de las 190 personas que actualmente requieren un hígado en México. En
estos casos, el órgano puede provenir de un donante en vida —cuando alguien
decide ceder un segmento— o de una persona fallecida, siempre que sea
compatible, según el CENATRA.
La
situación ha puesto a prueba a esta familia poblana, ya que Amalia siempre ha
sido el pilar que cuidó de todos. Mientras se abre una nueva posibilidad,
impulsan la colecta “Luchando por la vida de Amalia: ayúdanos con su
trasplante”, con una meta de 800 mil pesos para afrontar los gastos acumulados
y estar preparados.
Mao
Becerra, en Guadalajara, atraviesa un escenario similar. Tras un año
enfrentando una enfermedad de causa desconocida, ya forma parte de la lista
nacional y puede ser llamado en cualquier momento.
Sus
requeridos afirman que durante años acompañó a jóvenes, familias y empresarios
a través de grupos de apoyo y charlas; hoy es él quien necesita respaldo.
Mediante la campaña “Ayudemos a Mao a lograr su trasplante de hígado” buscan
reunir 250 mil pesos para cubrir honorarios médicos y medicamentos
indispensables para la cirugía y la recuperación.
Otras
campañas que buscan apoyar este tipo de causas son “Ayuda para gastos de
trasplante de Médula Jessica García”, impulsada desde Sonora tras un
diagnóstico de leucemia mieloide crónica que la obliga a recibir atención fuera
de su estado, y “Apóyame a recuperar mi vida: Trasplante de riñón urgente”,
promovida en BC por Johanna Arellano, quien vive con insuficiencia renal
crónica y espera un donante compatible.
La
brecha entre quienes necesitan y quienes deciden donar: Detrás de cada caso
hay una realidad estructural. En México, la lista de espera crece a un ritmo
que la generosidad social aún no alcanza a cubrir, debido a una cultura de la
donación limitada.
Según
Germán Palafox Palafox y Mariana Baez, académicos de la UNAM, entre los
principales factores que influyen en esta decisión están:
La
falta de información sobre el proceso
Desconfianza
en las instituciones
Creencias religiosas
Antes
de la pandemia de Covid-19, el país registraba cerca de 50 trasplantes por
millón de habitantes, una cifra que mostraba avances en la disponibilidad de
órganos.
Sin
embargo, la crisis sanitaria impactó de forma significativa estos
procedimientos y en 2024 la tasa cayó a alrededor de 25 por millón, muy por
debajo de países como España, Estados Unidos y Canadá, que superan los 100 por
millón.
Radiografía
nacional: el estado actual de los trasplantes: De acuerdo con el Registro
Nacional de Trasplantes (RNT), hasta el 20 de febrero, 18 mil 890 personas
permanecen en lista de espera. La demanda se distribuye de la siguiente manera:
Riñón: 16,044
Córnea: 2,121
Hígado: 190
Corazón: 18
Hígado-Riñón: 10
Riñón-Páncreas: 6
Páncreas: 1
Capacidad
y potencial del sistema: En el país se realizan alrededor de 7 mil
trasplantes al año (CENATRA).
El
85% de ellos se hace en el sector público y 15% en el sector privado (CENATRA)
En
lo que va de 2026, se han concretado 813 trasplantes, de los cuales el 93.6%
corresponden a córneas y riñones (RNT)
Un
donador fallecido puede salvar hasta siete vidas (INSP)
La
donación en vida puede beneficiar hasta a 50 personas (INSP)
La
edad no es impedimento para donar tras fallecer: puede ir de 2 a 80 años,
siempre que los órganos sean viables (CENATRA).







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