LA BRECHA EN ONCOLOGIA: EN
AMERICA LATINA SE
ESPERA HASTA 5 AÑOS POR
TERAPIAS INNOVADORAS
*En el marco del Día Mundial contra el
Cáncer, este padecimiento continúa siendo la segunda causa de muerte a nivel
global
En
América Latina, el cáncer representa uno de los retos más relevantes para los
sistemas de salud actuales. Si bien el diagnóstico y las intervenciones han
evolucionado de manera significativa, persiste una brecha estructural que
impacta directamente en los resultados en salud: el acceso oportuno y
equitativo a la atención oncológica.
El
desafío para la región no es únicamente impulsar la innovación, sino asegurar
que esta se traduzca en beneficios reales para quienes más la necesitan.
En
el marco del Día Mundial contra el Cáncer,
es fundamental dimensionar la magnitud de esta enfermedad a nivel global.
Actualmente, el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo y tan solo en
2022 provocó 9.7 millones de fallecimientos, lo que refuerza la urgencia de
fortalecer las estrategias de prevención, diagnóstico oportuno y atención
integral.
Más
allá del impacto sanitario, el cáncer representa un desafío económico y social
de gran magnitud. Se estima que los costos asociados a la enfermedad alcanzarán
25.2 billones de dólares entre 2020 y 20501, considerando no sólo el gasto en
atención médica, sino también las pérdidas en productividad y las consecuencias
sociales derivadas de la discapacidad y la mortalidad prematura.
Hacia
2050, los países de ingresos medios y bajos —donde se concentra gran parte de
América Latina— enfrentarán los mayores incrementos en mortalidad por cáncer,
lo que refuerza la necesidad de una respuesta regional más sólida.
Sobre
este panorama, el doctor Francisco Olguín, Líder Médico de Oncología de Pfizer
México, señaló que “en México, el cáncer representa una carga creciente para
los sistemas de salud, con más de 207 mil nuevos casos y más de 96 mil muertes
registradas en un solo año, de acuerdo con estimaciones de la Organización
Mundial de la Salud, lo que evidencia la urgencia de fortalecer la detección
oportuna y el acceso efectivo a terapias innovadores”.
Asimismo,
Olguín subrayó que “el cáncer no debe entenderse hoy como una sentencia
inevitable, sino como una enfermedad que puede ser atendida de manera más efectiva
cuando existen diagnósticos oportunos, modelos de atención integrales y
sistemas de salud capaces de acompañar a las personas a lo largo de todo su
proceso”.
BRECHAS DE ACCESO
Las
brechas de acceso siguen marcando diferencias significativas en los resultados
en salud. Actualmente, 1 de cada 5 personas recibirá un diagnóstico de cáncer a
lo largo de su vida; sin embargo, las probabilidades de diagnóstico oportuno,
manejo adecuado y seguimiento continuo dependen en gran medida del país de
residencia, del sistema de salud y de la disponibilidad de recursos.
En
América Latina, el acceso a un medicamento innovador puede tardar entre 3 y 5
años en acceder a un medicamento innovador incluso después de su aprobación, lo
que limita el impacto real de la innovación científica.
Estas
desigualdades también se reflejan en contrastes importantes entre países en
términos de incidencia, mortalidad y supervivencia.
Mientras
algunas naciones han logrado avances relevantes en prevención, detección
temprana y en la atención integral de la enfermedad, otras continúan
enfrentando barreras en infraestructura, recursos humanos, financiamiento y
disponibilidad de datos.
Frente
a este escenario, la Dra. Yéssika Moreno, Vicepresidenta de Asuntos Médicos para
Pfizer Latinoamérica, subrayó que “la planeación integral para tratar el
cáncer, debe abarcar políticas públicas, modelos de atención, asignación de
recursos y acceso a innovación, sólo genera resultados cuando está respaldada
por recursos suficientes, indicadores claros y una visión de largo plazo que
permita llevar las estrategias del diseño a la implementación efectiva”.
En
este punto, los Planes Nacionales de Control del Cáncer (PNCC) se consolidan
como una herramienta clave para articular la respuesta de los países frente a
la enfermedad.
Según
la OMS, actualmente, entre el 30 % y el 50 % de los cánceres se pueden prevenir
evitando los factores de riesgo e implementando las estrategias de prevención,
además de generar beneficios sostenibles para los sistemas de salud y la
sociedad en su conjunto.
Sin
embargo, la implementación de los Planes Nacionales de Control del Cáncer en
América Latina enfrenta retos importantes.
PLANES REZAGADOS
El
80% de los países del mundo cuentan con un Plan Nacional de Control del Cáncer,
en comparación con el 66% en 2013. Sin embargo, muchos países se encuentran
rezagados en la implementación del plan debido a la falta de voluntad política
y recursos insuficientes.
Actualmente,
en América Latina solo 16 países cuentan con PNCC activos y únicamente 8 los
han integrado plenamente a sus sistemas públicos de salud. En este contexto, la
doctora Moreno subrayó que “sin financiamiento ni mecanismos de seguimiento
claros, los planes difícilmente generan impacto y requieren presupuestos
definidos, métricas de evaluación y una visión de largo plazo”.
Esta
brecha entre la planeación y la implementación sigue siendo uno de los
principales obstáculos para fortalecer la atención oncológica en la región.
Enfrentar
este reto requiere ir más allá de la disponibilidad de medicamentos
innovadores. Implica invertir en sistemas de salud más robustos, capaces de
garantizar diagnóstico oportuno, acceso a terapias adecuadas, continuidad de la
atención y acompañamiento integral, así como contar con datos de calidad que
orienten la toma de decisiones.
En
este Día Mundial contra el Cáncer,
el llamado es claro: cerrar las brechas de acceso y avanzar hacia sistemas de
salud más equitativos y sostenibles es una prioridad sanitaria, social y
económica para la región.









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