DECISIONES QUE SALVAN VIDAS
*Entrevista a la Dra. Ana Iribarren
En
un escenario donde se proyecta que las enfermedades cardiovasculares y sus
factores de riesgo continuarán aumentando en las próximas décadas, distinguir
entre creencias populares y evidencia científica se vuelve fundamental.
En
una reciente presentación, la Dra. Ana Iribarren compartió información clave
para comprender qué realmente protege al corazón y qué prácticas necesitan
revisarse a la luz de la ciencia actual.
La
Doctora Ana Iribarren, es una destacada investigadora en el Centro de
Cardiología Femenina Barbra Streisand y coordinadora de rehabilitación y
prevención cardíaca en el Smidt Heart Institute.
Hoy
hablaremos de mitos en la salud del corazón. ¿Por qué? Porque creer en un
mito tiene riesgos importantes —como pensar en un dolor que se cura con un
remedio casero milagroso— puede hacer que una persona ignore síntomas graves.
La consecuencia es que enfermedades tratables progresen a etapas donde la
medicina ya no puede actuar con la misma eficacia.
A
continuación, los principales aprendizajes de mitos y realidades:
1.- Ejercicio después de un evento
cardíaco: ¿reposo o movimiento?: Uno de los mitos más extendidos es que, tras
un infarto, el reposo absoluto es la mejor opción. La realidad es distinta: el
reposo prolongado puede debilitar el músculo cardíaco y retrasar la
recuperación.
La
evidencia demuestra que el ejercicio supervisado en programas de rehabilitación
cardiovascular es seguro y altamente beneficioso. En estos entornos
controlados, el riesgo de un nuevo evento es extremadamente bajo.
Las
recomendaciones actuales sugieren alcanzar al menos:
· 150 minutos semanales de actividad aeróbica
moderada, o 75 minutos de actividad vigorosa.
El
ejercicio regular fortalece el corazón, mejora la calidad de vida y reduce
tanto la mortalidad como las hospitalizaciones.
2.- Control de la presión arterial:
errores comunes: Mantener una presión arterial menor a 120/80 mmHg es el
objetivo ideal para la mayoría de las personas. Sin embargo, muchas mediciones
domiciliarias se ven afectadas por errores evitables.
Entre
los factores que pueden elevar falsamente la lectura se encuentran:
Tener
la vejiga llena
· Cruzar las piernas
· Hablar durante la medición
No
descansar al menos cinco minutos antes
Además,
el equipo es clave. Debe utilizarse un monitor de brazo validado y con el
tamaño de manguito adecuado. Un manguito demasiado pequeño puede arrojar cifras
artificialmente elevadas.
3.- Suplementos y vitaminas: ¿qué dice la
evidencia?: Existe la percepción de que los suplementos “naturales” son más
seguros o eficaces que los medicamentos. Sin embargo, la evidencia científica
no respalda esta creencia.
· Vitaminas C, D y E: no han demostrado
beneficios preventivos cardiovasculares; incluso la vitamina E puede resultar
perjudicial.
· Omega-3: cuentan con mejor respaldo
científico y, en dosis altas, pueden reducir eventos coronarios. Aun así, es
preferible obtenerlos a través del consumo regular de pescado graso.
Cúrcuma y arroz de levadura roja: la cúrcuma
puede aumentar el riesgo de sangrado, y el arroz de levadura roja carece de
regulación estricta, lo que lo convierte en una alternativa menos segura que
las estatinas prescritas.
4. Café, vino y estilo de vida: El consumo
moderado de café y té se ha asociado con menor riesgo de demencia y mejor
función cognitiva.
En
cuanto al vino tinto, el llamado “paradigma francés” ha sido sobreinterpretado.
No se recomienda iniciar el consumo de alcohol con fines cardiovasculares. Si
se consume, debe limitarse a:
Un vaso al día en mujeres
Dos vasos al día en hombres
Por
otra parte, nuevas terapias para la obesidad, como los agonistas GLP-1, han
demostrado reducir el riesgo de muerte cardiovascular en personas con
sobrepeso. Sin embargo, deben utilizarse bajo supervisión médica para evitar
efectos secundarios como la pérdida excesiva de masa muscular.
5.- El impacto invisible: la salud mental:
La recuperación cardíaca no es solo física. Después de un infarto, hasta el 50%
de los pacientes experimenta angustia psicológica significativa. Sin embargo,
aproximadamente dos tercios reportan que no se les pregunta sobre su salud
mental durante la hospitalización.
Reconocer
y tratar las secuelas emocionales es esencial para una recuperación integral y
sostenida.
Conclusión:
La
salud del corazón no depende de soluciones rápidas ni de suplementos costosos.
Se basa en un enfoque integral que combine:
· Medicación adecuada cuando está
indicada
Ejercicio supervisado
· Control riguroso de factores de riesgo
Atención
a la salud mental:
La
prevención cardiovascular es una construcción diaria, basada en decisiones
informadas y acompañamiento médico adecuado.

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