miércoles, 18 de marzo de 2026

 

DECISIONES QUE SALVAN VIDAS


 

*Entrevista a la Dra. Ana Iribarren

 

 

En un escenario donde se proyecta que las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo continuarán aumentando en las próximas décadas, distinguir entre creencias populares y evidencia científica se vuelve fundamental.

En una reciente presentación, la Dra. Ana Iribarren compartió información clave para comprender qué realmente protege al corazón y qué prácticas necesitan revisarse a la luz de la ciencia actual.

La Doctora Ana Iribarren, es una destacada investigadora en el Centro de Cardiología Femenina Barbra Streisand y coordinadora de rehabilitación y prevención cardíaca en el Smidt Heart Institute.

   Hoy hablaremos de mitos en la salud del corazón. ¿Por qué? Porque creer en un mito tiene riesgos importantes —como pensar en un dolor que se cura con un remedio casero milagroso— puede hacer que una persona ignore síntomas graves. La consecuencia es que enfermedades tratables progresen a etapas donde la medicina ya no puede actuar con la misma eficacia.

A continuación, los principales aprendizajes de mitos y realidades:

     1.- Ejercicio después de un evento cardíaco: ¿reposo o movimiento?: Uno de los mitos más extendidos es que, tras un infarto, el reposo absoluto es la mejor opción. La realidad es distinta: el reposo prolongado puede debilitar el músculo cardíaco y retrasar la recuperación.

La evidencia demuestra que el ejercicio supervisado en programas de rehabilitación cardiovascular es seguro y altamente beneficioso. En estos entornos controlados, el riesgo de un nuevo evento es extremadamente bajo.

Las recomendaciones actuales sugieren alcanzar al menos:

 · 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o 75 minutos de actividad vigorosa.

El ejercicio regular fortalece el corazón, mejora la calidad de vida y reduce tanto la mortalidad como las hospitalizaciones.

     2.- Control de la presión arterial: errores comunes: Mantener una presión arterial menor a 120/80 mmHg es el objetivo ideal para la mayoría de las personas. Sin embargo, muchas mediciones domiciliarias se ven afectadas por errores evitables.

Entre los factores que pueden elevar falsamente la lectura se encuentran:

    Tener la vejiga llena

  · Cruzar las piernas

  · Hablar durante la medición

    No descansar al menos cinco minutos antes

Además, el equipo es clave. Debe utilizarse un monitor de brazo validado y con el tamaño de manguito adecuado. Un manguito demasiado pequeño puede arrojar cifras artificialmente elevadas.

     3.- Suplementos y vitaminas: ¿qué dice la evidencia?: Existe la percepción de que los suplementos “naturales” son más seguros o eficaces que los medicamentos. Sin embargo, la evidencia científica no respalda esta creencia.

 · Vitaminas C, D y E: no han demostrado beneficios preventivos cardiovasculares; incluso la vitamina E puede resultar perjudicial.

 · Omega-3: cuentan con mejor respaldo científico y, en dosis altas, pueden reducir eventos coronarios. Aun así, es preferible obtenerlos a través del consumo regular de pescado graso.

   Cúrcuma y arroz de levadura roja: la cúrcuma puede aumentar el riesgo de sangrado, y el arroz de levadura roja carece de regulación estricta, lo que lo convierte en una alternativa menos segura que las estatinas prescritas.

     4. Café, vino y estilo de vida: El consumo moderado de café y té se ha asociado con menor riesgo de demencia y mejor función cognitiva.

En cuanto al vino tinto, el llamado “paradigma francés” ha sido sobreinterpretado. No se recomienda iniciar el consumo de alcohol con fines cardiovasculares. Si se consume, debe limitarse a:

   Un vaso al día en mujeres

   Dos vasos al día en hombres

Por otra parte, nuevas terapias para la obesidad, como los agonistas GLP-1, han demostrado reducir el riesgo de muerte cardiovascular en personas con sobrepeso. Sin embargo, deben utilizarse bajo supervisión médica para evitar efectos secundarios como la pérdida excesiva de masa muscular.

     5.- El impacto invisible: la salud mental: La recuperación cardíaca no es solo física. Después de un infarto, hasta el 50% de los pacientes experimenta angustia psicológica significativa. Sin embargo, aproximadamente dos tercios reportan que no se les pregunta sobre su salud mental durante la hospitalización.

Reconocer y tratar las secuelas emocionales es esencial para una recuperación integral y sostenida.

       Conclusión:

La salud del corazón no depende de soluciones rápidas ni de suplementos costosos. Se basa en un enfoque integral que combine:

       · Medicación adecuada cuando está indicada

         Ejercicio supervisado

       · Control riguroso de factores de riesgo

      Atención a la salud mental:

La prevención cardiovascular es una construcción diaria, basada en decisiones informadas y acompañamiento médico adecuado.

 

 

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