SOLAMENTE 1 DE CADA 10
MEXICANOS TIENE
SEGURO Y ESO NO GARANTIZA
–CASI- NADA
Este
viernes me gustaría hablarte de cómo un accidente o una enfermedad pueden poner
en jaque las finanzas de cualquier familia y, acercándose el Día Mundial de la Salud (7 de abril),
ese impacto también entra en la conversación.
En
México, los seguros de gastos médicos mayores buscan ser ese “colchón” ante
emergencias, pero la realidad es otra: apenas 1 de cada 10 personas cuenta con
uno (alrededor de 14 millones), según datos de la Asociación Mexicana de
Instituciones de Seguros (AMIS), quien detalla que estos seguros se utilizan
principalmente en accidentes o padecimientos de alto costo y tratamientos
prolongados.
Tener
seguro, además, no significa estar completamente cubierto. En la práctica,
estos productos funcionan con reglas que trasladan parte del gasto a quien lo
contrata, mediante deducibles, coaseguros, periodos de espera y exclusiones,
como explica la Condusef.
Es
decir, incluso con póliza, hay una parte que sí o sí sale directamente del
bolsillo.
A
esto se suma otro factor, su costo también ha subido. Este año, las primas han
registrado aumentos importantes —en algunos casos de entre 20% y 40%—, un tema
que ya llegó al Congreso de la Unión, donde se han planteado propuestas para
poner límites a estos incrementos.
Así,
cuando el seguro no alcanza, se agota o simplemente no existe, la salida muchas
veces termina siendo colectiva, a través de colectas que buscan cubrir lo que
el seguro médico excluyó en las letras pequeñas. En este newsletter te
presentamos las historias de quienes enfrentan esta realidad.
La
enfermedad persiste, pero la cobertura se acaba: Ricardo Beltrán lleva más
de 10 años viviendo con cáncer. Ha pasado por cirugías, tratamientos y la
amputación de una mano, pero ahora enfrenta otro límite: su seguro de gastos
médicos terminó hace años y depende del sistema público.
Su
familia, en el Estado de México, busca reunir $200 mil pesos ante una posible
emergencia derivada de la metástasis, para poder cubrir algunos días de
hospitalización privada y asegurarle atención digna.
Un
cambio de tratamiento que llegó hasta el Senado: Lo que comenzó como un
caso controlado de la Enfermedad Ósea de Paget cambió cuando la familia Linares
Núñez, de Monterrey, perdió su seguro de gastos médicos. Su mamá, paciente
desde hace casi 10 años, pasó al ISSSTE, donde le cambiaron el tratamiento, lo
que derivó en el regreso de un tumor cerebral. Hubo meses de espera por un
implante, hasta que el caso tuvo que escalar al Senado. Hoy, buscan apooyo para
la recuperación.
La
edad como barrera para tener seguro: La edad de Antonio de Ovando, un
adulto mayor de Guanajuato, elevó el costo de su seguro médico hasta hacerlo
inaccesible. Cuando enfrentó una urgencia por fibrosis pulmonar, su familia
acumuló una deuda hospitalaria de medio millón de pesos que logró solventar
mediante una colecta en GoFundMe.
Las
primas de estos seguros suelen encarecerse en personas de 60 años o más, ya que
recurren con mayor frecuencia a la atención médica, según la AMASFAC, lo que
deja fuera de la cobertura a quienes más la necesitan.

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