CIUDADES DIGITALES, LA
ATENCION
A LA SALUD FUERA DEL
HOSPITAL
En
México, las enfermedades del corazón causaron 192 mil 563 muertes en 2024, y se
mantuvieron como la principal causa de defunción. En el mundo, el desafío
también es enorme: 19.8 millones de personas murieron por enfermedades
cardiovasculares en 2022, alrededor de 32% de todas las muertes globales, de
acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Con
ese panorama, el Hospital Houston Methodist y la Rice University crearon el
Houston Methodist–Rice Digital Health Institute, una alianza que busca resolver
un problema que frena a la medicina moderna, y es el hecho de que hoy la
tecnología avanza a gran velocidad, pero su llegada a la atención cotidiana
suele ser lenta.
“Estamos
inundados de tecnologías, pero la adopción y la integración en salud no han
seguido el mismo ritmo”, explica el Dr. Khurram Nasir, jefe del Programa de
Prevención Cardiovascular y Bienestar del Hospital Houston Methodist y
codirector del Instituto. “Falta un puente entre el descubrimiento y su
despliegue; este Instituto se creó para construirlo”.
De
una sola prueba, más respuestas: El Dr. Nasir describe una idea poderosa y
muy fácil de entender: aprovechar estudios que ya se realizan para obtener más
información sin cargar al paciente con más pruebas. Un ejemplo son las
tomografías (CT), un estudio de imagen común. “Tomografías de rutina pueden
convertirse en una ‘huella digital’ del cuerpo, capaz de evaluar señales del
corazón, hígado, músculo y pulmones desde una sola imagen”, apunta.
El
objetivo es que la atención sea más temprana y preventiva, con menos vueltas,
menos costos innecesarios y con decisiones clínicas más claras.
Sensores
en casa y hasta en la ropa: Otro frente es el seguimiento fuera del
hospital. Con apoyo de la Rice, el Instituto impulsa el desarrollo de sensores
ligeros que se adhieren a la piel y también monitores integrados en textiles,
para vigilar señales de salud de forma continua. En insuficiencia cardiaca, por
ejemplo, cambios pequeños —respiración, líquidos en el cuerpo, movilidad—
pueden anticipar una crisis. “Detectar a tiempo cambios sutiles puede prevenir
hospitalizaciones y mejorar la calidad de vida de las personas”, explica el Dr.
Nasir.
En
diabetes, la meta es conectar la información del monitoreo continuo de glucosa
con otros datos del día a día —actividad, sueño, estrés y entorno— para ajustar
el acompañamiento de forma más personalizada.
Ciudades
“inteligentes” para la salud, no sólo para el tráfico: Entre los proyectos
más futuristas, el también cardiólogo del Hospital Houston Methodist habla de
construir un modelo digital de la ciudad que conecte el entorno con la salud.
La lógica es que lo que respiramos, el calor que enfrentamos, el ruido, las áreas
verdes y la temperatura también influyen en el corazón y en enfermedades
metabólicas.
Su
equipo, liderado por el Dr Sadeer Al-Kindi, trabaja en lo que llama una
plataforma de “gemelo digital”, el cual es un mapa vivo de la ciudad que reúne
datos ambientales (como contaminación del aire u olas de calor) y los vincula
con resultados de salud en la población.
¿Para
qué? Para que la ciudad y el sistema de salud puedan ver dónde se concentra el
riesgo antes de que explote en urgencias, y dirigir acciones comunitarias con
precisión: prevención, monitoreo, alertas, recursos y atención donde más se
necesitan.
En
palabras simples, es cambiar la lógica de “esperar a que el paciente llegue
grave” por una medicina capaz de anticiparse desde su colonia.
Que
la innovación no deje gente atrás: El Dr. Nasir resalta que la privacidad
no es un detalle técnico, sino la base de todo. “La ciberseguridad y la
privacidad son el pilar de la confianza; nuestra capacidad de innovar es tan
fuerte como nuestra capacidad de proteger los datos”, afirma.
Y
pone sobre la mesa un riesgo clave para países y comunidades diversas: los
sesgos. “Modelos creados en una población pueden funcionar distinto en otra”,
advierte, al tiempo que remarca la importancia de probar herramientas para que
sean precisas y justas en distintos grupos, incluyendo poblaciones hispanas,
pensando también en el contexto de países como México.
La
ambición del Instituto no es tener tecnología llamativa, sino transformar la
experiencia real. “Si hablamos en cinco años, no deberíamos estar hablando de
salud digital como algo separado, simplemente será la forma en que se investiga
y se entrega la atención, Queremos que sea más conectada, más predictiva, menos
pesada y más integrada a la vida diaria”, concluye el Dr. Nasir del Hospital
Houston Methodist.

No hay comentarios:
Publicar un comentario