CIRUGIA MINIMAMENTE INVASIVA
PARA TRATAR HERNIA
ABDOMINAL: CONDICION COMUN
QUE NO DEBE IGNORARSE
•Más del 10% de los mexicanos presenta o
presentará algún tipo de hernia abdominal durante su vida
La
hernia es una condición médica frecuente que afecta a entre el 10% y el 15% de
la población mundial. En México, más del 10% de la población presenta o
presentará algún tipo de hernia de pared abdominal durante su vida.
De
ellas, las hernias inguinales, que se presentan cuando una parte del intestino
o grasa abdominal sobresale a través de un punto débil del abdomen o en la zona
de la ingle, son las más comunes, ya que representan el 58.5% de todos los
casos.
A
pesar de su alta prevalencia, muchas personas normalizan los síntomas o
postergan su atención, lo que puede comprometer seriamente su calidad de vida.
Solo un pequeño porcentaje de personas con hernias busca reparación quirúrgica,
en muchos casos porque desconocen sus opciones de tratamiento.
A
nivel global se realizan más de 20 millones de reparaciones de hernia inguinal
anualmente. Por su parte, en México, los hospitales del sistema público
reportan miles de cirugías anuales por esta causa. Por citar un ejemplo, el
Anuario Estadístico del Hospital General de México documenta más de 4,000 egresos
anuales relacionados con hernias inguinales.
En
el marco del Día Mundial de la Hernia,
que se conmemora cada 18 de marzo, especialistas hacen un llamado a no ignorar
señales como dolor, molestia o abultamientos en el abdomen o la ingle.
"Ante
cualquier dolor persistente, sensación de presión o abultamiento, es
fundamental acudir con un cirujano general certificado, quien es el profesional
de la salud indicado para realizar el diagnóstico y definir el tratamiento
adecuado", señala el Dr. Ricardo Reynoso, Cirujano General especialista de
la clínica HerniaCare.
Una
hernia es una debilidad o desgarro en la pared muscular abdominal que permite
que el revestimiento interno del abdomen y los órganos internos sobresalgan,
formando una protuberancia visible.
Esta
condición se asocia frecuentemente con levantar objetos pesados. Sin embargo,
no se producen únicamente por cargar peso, sino por una debilidad de la pared
abdominal que puede existir desde el nacimiento o desarrollarse con los años,
así como realizar actividades que aumentan la presión abdominal, estreñimiento
crónico, sobrepeso u obesidad, y tos crónica.
El
signo más característico es un abultamiento bajo la piel del abdomen o la
ingle, acompañado de molestia o dolor al pararse, hacer esfuerzo o levantar
objetos pesados. Si no se trata a tiempo, la hernia puede aumentar de tamaño,
volverse más sintomática y complicar su tratamiento, además de incrementar el
riesgo de complicaciones graves como la incarceración o estrangulación, las
cuales requieren cirugía de urgencia y pueden provocar náuseas, vómitos e
incapacidad para eliminar gases.
Cirugía
mínimamente invasiva: una opción moderna y segura. El único tratamiento
efectivo para las hernias es la cirugía. Actualmente, el estándar de atención
incluye técnicas mínimamente invasivas que ofrecen beneficios claros para los
pacientes: menor dolor postoperatorio, estancias hospitalarias más cortas y una
recuperación más rápida en comparación con procedimientos abiertos
tradicionales.
Durante
la cirugía para reparar la hernia, el tejido abultado se reintroduce en el
abdomen y la pared abdominal se fortalece mediante suturas, frecuentemente, con
el uso de mallas biocompatibles.
Las
técnicas laparoscópicas se realizan a través de pequeñas incisiones, lo que
reduce el riesgo de infecciones de sitio quirúrgico, deja cicatrices mínimas,
disminuye la estancia hospitalaria y permite a los pacientes reincorporarse
antes a sus actividades cotidianas más rápidamente.
La
reparación laparoscópica es especialmente recomendada para pacientes activos o
con hernias bilaterales, ya que minimiza cicatrices y facilita el retorno a las
actividades cotidianas. Este tipo de procedimientos requiere experiencia
quirúrgica y tecnología adecuada, por lo que es clave elegir clínicas especializadas
con equipos capacitados.
Atender
a tiempo evita complicaciones mayores.- Postergar la atención puede
aumentar el tamaño de la hernia y el riesgo de complicaciones graves como la
incarceración o estrangulación, situaciones que requieren cirugía de urgencia
con mayor impacto para el paciente. En muchos casos, los pacientes no buscan
atención médica inmediata, lo que incrementa estos riesgos y puede afectar
considerablemente su calidad de vida, al generar dolor crónico o limitación
funcional.
Factores
como la obesidad, el tabaquismo, la edad avanzada, los antecedentes familiares
y la mala cicatrización aumentan el riesgo tanto de desarrollar hernias con
recurrencia tras la cirugía. Además, las hernias incisionales —un tipo de
hernia ventral que se desarrolla tras cirugías abdominales previas— afectan
entre el 10% y 15% de los pacientes que han tenido una cirugía abdominal.
“La
valoración temprana en hospitales y clínicas especializadas permite opciones de
tratamiento más sencillas y efectivas. Escuchar al cuerpo, reconocer las
señales de alerta y acudir oportunamente a atención médica con un cirujano
general certificado puede marcar la diferencia en la evolución de la condición
y en la calidad de vida”, finalizó Reynoso. El mensaje es claro: una hernia no
tratada a tiempo no mejora por sí sola.
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