ANTE LA PARTIDA DE UNA
MASCOTA; COMO
GUIAR EL DUELO DE NIÑOS Y
ADOLESCENTES
La
pérdida de una mascota es un suceso de gran impacto emocional. El vínculo que
se genera con ellas es tan intenso que incluso llegan a ser reguladores de
energía y ánimo en la familia. Para un niño o adolescente, se convierten en ese
compañero ideal que añade estructura a su rutina, brinda seguridad y le enseña
valores fundamentales como la responsabilidad y el respeto.
“Cuando
ese amigo falta, es fundamental prestar atención a cómo lo viven los menores.
Aunque el instinto natural de los adultos es proteger a los hijos del dolor, lo
más saludable es permitir que experimenten sus emociones. Afrontar este cierre
de ciclo con apoyo adecuado, brinda herramientas de resiliencia que les
servirán para toda la vida”, señala Ana Febles, tanatóloga.
La
forma en que los niños entienden la ausencia depende de su etapa de desarrollo.
Los pequeños de 3 a 5 años suelen ver este suceso como algo temporal. Es común
que pregunten por su mascota varias veces, sin que parezcan estar afectados,
pues su mente aún no procesa el significado de lo definitivo. En estos casos,
ayuda explicar con tranquilidad que el cuerpo de su mascota ha llegado al final
del camino y ahora descansan.
Entre
los 6 y 8 años, los niños comienzan a notar que la naturaleza tiene procesos
permanentes, y es a partir de los 9 años cuando comprenden plenamente la
finalidad de la vida. Por su parte, los adolescentes ya tienen claro el
concepto, pero su duelo puede manifestarse de formas muy diversas, desde una
tristeza profunda hasta el aislamiento o la ira. En cualquier edad, la clave es
el diálogo honesto.
El
duelo en los niños se manifiesta de forma distinta al adulto porque está
mediado por el nivel de desarrollo, no es que duré más o menos, sino que se
transita por etapas. En los más pequeños en lugar de que se verbalice la
tristeza su expresión suele ser conductual, en ocasiones pueden parecer menos
afectados; pero en realidad, están viviendo la pérdida de acuerdo con su etapa
de desarrollo.
Usar
frases como “se durmió” o “fue de viaje” puede confundir cuando sepan la
verdad. Es mejor hablar con sinceridad, validar lo que sienten y ofrecer
contención emocional, comenta la especialista.
En
los últimos años, las familias han comenzado a vivir la partida de sus animales
de compañía de una manera responsable y más consciente de lo que significa
emocionalmente. En este sentido, Bye Bye Friend, el santuario funerario para
mascotas realiza diariamente en promedio 16 servicios; señal clara de que cada
vez más personas buscan transformar este momento en una experiencia guiada y
significativa que les permita cerrar el ciclo con ellos.
Bye
Bye Friend, desarrolló su concepto de despedida a partir del acompañamiento
tanatológico, en un entorno donde guías orientan y acompañan a las familias
para que el proceso se viva con claridad, contención y respeto ante el vínculo
construido en torno a ellos.
Hablar
de la muerte con honestidad fortalece la inteligencia emocional. Por lo que la
previsión forma parte del cuidado responsable; lo que permite, llegado el
momento, exista apoyo profesional y acompañamiento adecuado.
Escribir
una carta, compartir recuerdos o generar un último momento consciente ayudan a
convertir la despedida en un acto de gratitud. Más allá de la pérdida, se abre
la oportunidad para reforzar valores como la empatía y el amor que permanece en
la memoria para siempre.

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