EN MEXICO, CADA NUEVA
HENERACION TIENE UN
MAYOR DETERIORO MENTAL QUE
LA ANTERIOR
*El más reciente Global Mind Health Report
2025 revela cómo México ha tenido una de las mayores caídas en factores
positivos de salud mental a nivel mundial
La
salud mental en México muestra un contraste tanto llamativo como preocupante.
Aunque el país se posiciona entre los mejores del mundo en bienestar mental
para los adultos mayores, sus jóvenes evidencian un deterioro sostenido que
genera cada vez mayores problemas para afrontar los retos de la vida y
funcionar de manera productiva.
Así
lo advierte el nuevo Global Mind Health Report 2025, el informe anual del
Global Mind Project, desarrollado por Sapien Labs.
«Hoy
en día, casi la mitad de los jóvenes adultos sufre problemas de salud mental de
importancia clínica que afectan sustancialmente a su capacidad para
desenvolverse de forma productiva en la vida diaria», explica la Dra. Tara
Thiagarajan, fundadora y científica en jefe de Sapien Labs. «Esto supone más
del cuádruple que sus padres y abuelos. En conjunto, es un patrón de
disminución de la salud mental en cada generación más joven».
El
informe de 2025 se basa en datos de más de un millón de personas en 85 países,
siendo el estudio continuo más amplio del mundo sobre bienestar mental. La
medición se realiza a través del Mind Health Quotient (MHQ), un indicador que
evalúa 47 capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas que
determinan la habilidad de una persona para desenvolverse de forma productiva
en la vida diaria.
Los
datos del estudio muestran que México ocupa el puesto número 3 a nivel mundial
en salud mental entre los mayores de 55 años, un resultado que refleja altos
niveles de estabilidad emocional, resiliencia y capacidad de adaptación en este
grupo poblacional. Sin embargo, el panorama cambia para los adultos jóvenes
entre 18 y 34 años, quienes ocupan el puesto 52 dentro del ranking global. Es
una de las brechas más grandes a nivel global.
LOS CUATRO FACTORES
Para
2025, Sapien Labs analizó los cuatro factores más grandes que están
determinando este deterioro de la salud mental en el mundo y para México, estos
explican muy bien las brechas que separan a ambas generaciones, pues están
directamente relacionada con los hábitos del mundo moderno.
Cuando
se habla de consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, tanto adultos
mayores como jóvenes ocupan un lugar muy similar en el ranking mundial (puesto
15 y 18 respectivamente), lo que permite tener una radiografía de cómo los
hábitos alimenticios han moldeado la salud mental de la población.
No
obstante, la brecha entre jóvenes y adultos mayores se amplía cuando se habla
de espiritualidad. Los mayores de 55 años ocupan el puesto 5 en el ranking
mundial, mientras los jóvenes ocupan el 44.
En
cuanto al uso temprano de smartphones, la tendencia sigue siendo clara, pues
México ocupa el puesto 14, subrayando el hecho de que cuanto más temprano es el
contacto con teléfonos celulares, mayores probabilidades ha de tener un
deterioro mental en la adultez.
Y
el cuarto factor, referente a los vínculos sociales y familiares, la brecha también pone la lupa sobre cómo la
cercanía con otros afecta la salud mental de cada generación. En México, la
población mayor ocupa el puesto 15 del ranking, mientras los jóvenes ocupan el
puesto 31.
Pese
a este último resultado, América Latina en general destaca por su fortaleza en
los lazos sociales y familiares, que actúan como un amortiguador frente al
deterioro de la salud mental. Los países de habla hispana dominan los rankings
globales de vínculos familiares estrechos, y la región concentra buena parte
del Top 10 mundial en salud mental para adultos mayores.
Es
un resultado halagador, mas no tranquilizador, en primera medida porque aunque
los rangos son altos, se esconde una tendencia al deterioro de los lazos
familiares en todos los países entre los grupos de edad más avanzada y los más
jóvenes. Y en segundo lugar, los factores sociales, ambientales y culturales
que rodean a las nuevas generaciones han influido fuertemente en el deterioro
de su salud mental, por lo que esta ventaja que tiene América Latina se ve
amenazada bajo esos patrones que se observan con mayor intensidad en los países
más ricos.
CAUSAS FUNDAMENTALES
«Lo
sorprendente de este descenso en las generaciones más jóvenes es que es más
pronunciado en los países más ricos y desarrollados, donde el aumento del gasto
en atención de la salud mental no ha cambiado la situación», explica la experta
de Sapien Labs. «Para resolverlo, tendremos que abordar sus causas
fundamentales en lugar de limitarnos a tratar los síntomas. Durante los últimos
cuatro años hemos estado investigando estas causas fundamentales para
comprender qué aspectos de la vida moderna están impulsando esta tendencia».
Según
el informe, el debilitamiento de los vínculos familiares cuadruplica el riesgo
de sufrir angustia mental clínica. El declive de la espiritualidad está
asociado a diferencias de hasta 20 puntos en el MHQ entre jóvenes con niveles
altos y bajos. El acceso temprano a smartphones, especialmente antes de los 13
años, está vinculado a ideación suicida, agresividad y desconexión social en la
adultez. Y el consumo de alimentos ultraprocesados, responsable de entre el 15
% y el 30 % de la carga total de problemas de salud mental.
Y
la cura no está, precisamente, en invertir para tratar los síntomas, sino en ir
a la raíz. A pesar de que países como Estados Unidos y el Reino Unido han
invertido billones de dólares en investigación y tratamiento en la última
década, los indicadores de bienestar mental juvenil continúan empeorando.
«Un
futuro en el que la mitad de la humanidad sea incapaz de afrontar los retos de
la vida y funcionar de forma productiva tiene graves consecuencias sociales»,
añade Tara Thiagarajan. «Por lo tanto, debemos actuar ahora para revertir la
crisis que se está desarrollando entre los adultos jóvenes y proteger a las
generaciones futuras. Y no basta con ampliar el acceso a la atención sanitaria
estándar actual. Estas pautas apuntan claramente a la necesidad de un cambio
estructural ascendente, centrado no solo en el tratamiento, sino también en los
factores ambientales que moldean las mentes jóvenes en primer lugar».

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