CON 170 MIL CASOS DE INFARTO
CEREBRAL AL AÑO EN
MEXICO, DESDE SAN LAZARO
LLAMAN A CONSTRUIR
UNA RED ESPECIAL DE ATENCION
*La Estrategia CAMALEÓN plantea reconocer
esta emergencia como prioridad de salud pública y promover un protocolo nacional
para actuar a tiempo
En
vísperas del Día Mundial del Infarto
Cerebral, que se conmemora el 29 de octubre, la Comisión de Salud de la
LXVI Legislatura de la Cámara de Diputados fue sede de la presentación de la
Estrategia CAMALEÓN, un llamado a convertir la detección temprana del
padecimiento en una respuesta institucional coordinada.
La
propuesta busca que el tiempo entre la primera señal de alarma y el tratamiento
deje de depender de una atención fragmentada. La magnitud del reto es
contundente: la Secretaría de Salud estimó en mayo de 2026 que cerca de 170 mil
personas presentan un infarto cerebral cada año en México.
A
escala internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 11.9
millones de nuevos accidentes cerebrovasculares en 2021, año en el que este
padecimiento fue la tercera causa de muerte y discapacidad en el mundo. La OMS
advierte, además, que una de cada cuatro personas adultas podría sufrir uno a
lo largo de su vida. La cifra mundial comprende todos los tipos de accidente
cerebrovascular, no únicamente los infartos isquémicos.
En
su mensaje inaugural, el diputado Pedro Mario Zenteno Santaella, presidente de
la Comisión de Salud, enfatizó que la respuesta requiere educación, prevención
y acceso oportuno a servicios médicos: “La salud es un derecho humano que el
Estado mexicano está obligado a garantizar”. Señaló que el país avanza hacia un
sistema universal y menos fragmentado, y pidió fortalecer la atención primaria,
el autocuidado y el seguimiento de padecimientos como la hipertensión, la
diabetes y la obesidad, factores asociados al riesgo cerebrovascular.
Zenteno
Santaella vinculó la prevención con el debate sobre los recursos del Paquete
Económico 2027. Durante su intervención mencionó un presupuesto federal cercano
a 10.6 billones de pesos, un monto consolidado relacionado con el sector salud
de aproximadamente 2.7 billones —cerca de una cuarta parte del total— y una
asignación específica para salud de 1.1 billones de pesos.
AUMENTO DE 11.3% PARA SALUD
Estas
cifras fueron expuestas por el legislador en el contexto de la discusión
presupuestal; la Secretaría de Hacienda ha informado un aumento de 11.3% para
el rubro de salud respecto de 2026. Para el presidente de la Comisión, los
recursos deben traducirse en prevención, atención primaria y mayor capacidad de
respuesta de las unidades médicas.
“Podemos
hablar del infarto cerebral, pero si no nos cuidamos, si no tratamos nuestra
hipertensión, nuestra obesidad, nuestra diabetes…”, advirtió el presidente de la
Comisión, al insistir en que la conmemoración debe abrir un espacio de
discusión pública y difundir “información correcta, información que ayude a
generar una gran conciencia en los ciudadanos”.
Por
su parte, el diputado Juan Guillermo Rendón Gómez, secretario de la Comisión de
Salud, refrendó el compromiso del órgano legislativo con la prevención de las
enfermedades y el fortalecimiento de hospitales, servicios médicos y
medicamentos. “Tenemos que seguir trabajando en la prevención de todas las
enfermedades”, sostuvo, al destacar que la Cámara de Diputados continuará
respaldando iniciativas en beneficio de la población.
El
tiempo es uno de los principales factores que determinan el pronóstico. Un
estudio publicado en la revista Stroke estimó que, en un infarto cerebral
isquémico típico de gran vaso sin tratamiento, pueden perderse cerca de 1.9
millones de neuronas por minuto.
El
infarto cerebral ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una
región del cerebro; por ello, actuar ante el inicio repentino de los síntomas
puede reducir el riesgo de secuelas graves.
El
diagnóstico hospitalario exige determinar mediante estudios de imagen el tipo
de evento y la opción terapéutica apropiada. En pacientes elegibles, las
primeras 4.5 horas desde el inicio de los síntomas constituyen una ventana
crítica para la trombólisis intravenosa, aunque la decisión depende de la
valoración médica.
Algunas
opciones terapéuticas pueden administrarse como una sola inyección intravenosa
en aproximadamente cinco a diez segundos; dicho lapso corresponde únicamente a
la aplicación del medicamento, no al tiempo necesario para diagnosticar,
atender o recuperar a una persona.
La
Estrategia CAMALEÓN propone llevar esta urgencia clínica a una agenda de
política pública: impulsar un Punto de Acuerdo para reconocer al infarto
cerebral como prioridad nacional y promover un Protocolo Nacional de Atención
Médica (PRONAM) específico. La hoja de ruta busca articular los centros de
salud, los servicios prehospitalarios y de traslado, los hospitales con
capacidad diagnóstica y terapéutica y la rehabilitación posterior al alta, con
criterios de referencia y responsabilidades claras.
SEÑALES DE ALARMA
La
herramienta de concientización resume las principales señales de alarma en
cuatro sílabas: CA, cara colgada; MA, mano pesada; LE, lengua trabada; y ÓN,
ponerse en acción. Si una persona presenta asimetría súbita del rostro,
debilidad de un brazo, dificultad para hablar o alteraciones repentinas de la
visión o el equilibrio, debe solicitar atención médica inmediata, incluso si
los síntomas desaparecen.
La
prevención es igualmente decisiva: hasta 80% de los infartos cerebrales podrían
evitarse mediante el control de factores de riesgo modificables, de acuerdo con
la referencia de la Secretaría de Salud incluida en los materiales de la
estrategia.
Vigilar
la presión arterial, tratar la diabetes, controlar el colesterol, evitar el
tabaco, realizar actividad física y mantener un peso saludable forman parte de
las medidas prioritarias. El programa Salud Casa por Casa puede contribuir al
seguimiento de pacientes con hipertensión y diabetes y a la difusión de las
señales de alarma entre familias y cuidadores.
La
recuperación tampoco concluye cuando se supera la emergencia. La Estrategia CAMALEÓN
plantea incluir rehabilitación, seguimiento médico y prevención de un nuevo
evento, a fin de evitar interrupciones en la atención después del alta
hospitalaria.
En
la inauguración participaron también el diputado Fernando Mendoza Arce,
secretario de la Comisión de Salud; el doctor Roberto Carlos Gutiérrez Zamora,
director de Servicios Médicos de la Cámara de Diputados; el doctor Antonio
Arauz Góngora, director general del Instituto Nacional de Neurología, en
representación del secretario de Salud, David Kershenobich; la doctora Dulce
María Bonifacio, especialista en terapia endovascular neurológica; la doctora
Alejandra Calderón Vallejo, jefa de Neurología del Centro Médico Nacional Siglo
XXI; el doctor Gustavo López Orozco, presidente de la Sociedad Mexicana de
Medicina de Emergencia; el doctor Hugo Carrasco Soulé, coordinador del
Observatorio en Salud e Innovación; y el maestro Juan Carlos Castillo Torres,
presidente de PRODESALUD y socio director de CG&A Legal y Asuntos Públicos.
El
llamado que dejó la presentación es concreto: que reconocer una señal de
infarto cerebral active una ruta rápida y coordinada —desde el primer contacto
hasta la rehabilitación— y que los compromisos legislativos e institucionales
permitan transformar minutos decisivos en más oportunidades de vida y
recuperación.

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