CANCER GINECOLOGICO:
TRATAMIENTO MENOS
AGRESIVO CON LA MISMA
EFICACIA
En
México, 4 mil 646 mujeres murieron por cáncer de cuello uterino en 2024, de
acuerdo con la Secretaría de Salud. Frente a una enfermedad que sigue cobrando
miles de vidas, la medicina está replanteando una idea que durante décadas
pareció incuestionable.
En
determinadas pacientes, combatir el cáncer con éxito no necesariamente exige
cirugías más extensas ni tratamientos más agresivos.
Menos
cirugía no significa menos tratamiento: Durante años, la estrategia frente
al cáncer ginecológico fue intervenir de manera extensa para reducir al máximo
el riesgo de que la enfermedad permaneciera. La evidencia acumulada durante las
últimas dos décadas comenzó a demostrar que, en pacientes cuidadosamente
seleccionadas, era posible hacer menos sin comprometer los resultados.
“Comenzamos
a demostrar que el tratamiento se podía hacer muchísimo menos agresivo, con
menos morbilidad y teniendo los mismos resultados, o incluso mejores”, expone
el Dr. Pedro Ramírez, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología y de
la División de Ginecología Oncológica del Hospital Houston Methodist.
En
cáncer de cuello uterino, algunas mujeres con tumores pequeños pueden evitar
una histerectomía radical. La decisión depende de criterios muy concretos como
el tamaño del tumor, cuánto ha penetrado en el tejido y lo que muestran los
estudios de imagen. No se trata, por tanto, “de reducir el tratamiento de forma
generalizada, sino de identificar quién realmente necesita una intervención
extensa y quién puede evitarla”.
El
mismo criterio se aplica en la radioterapia. El Dr. Ramírez explica que las
técnicas actuales “permiten dirigir el tratamiento con mayor precisión que hace
dos décadas, lo que ayuda a disminuir efectos secundarios sin perder eficacia
en aquellas pacientes que sí requieren radiación”.
En
cáncer de ovario avanzado también ha cambiado el orden de las decisiones. “En
algunos casos se inicia con quimioterapia para reducir la enfermedad y después
se realiza una cirugía de menor duración y complejidad, que incluso puede ser
mínimamente invasiva en pacientes seleccionadas”.
Conservar
la posibilidad de ser madre: Uno de los mayores avances está en las
pacientes jóvenes. Si el cáncer de cuello uterino se detecta temprano y cumple
criterios específicos, puede retirarse únicamente una porción del cuello
uterino y conservar el útero.
“Esa
paciente continúa teniendo su útero y se puede embarazar”, señala el Dr.
Ramírez.
También
existen alternativas para algunas mujeres con cáncer de endometrio temprano.
“Un dispositivo intrauterino que libera hormona puede ayudar a controlar la
enfermedad bajo vigilancia estrecha y permitir que la paciente conserve
temporalmente la posibilidad de un embarazo”.
Saber que existen otras opciones: Para
el especialista del Hospital Houston Methodist, uno de los retos está en que
estos avances lleguen tanto a las pacientes como a los médicos. Algunos
especialistas, advierte, todavía pueden recomendar esquemas que eran habituales
hace una década, cuando hoy existen opciones más conservadoras para ciertos
casos.
“Si
una paciente quiere preservar su fertilidad y le dicen que la única opción es
una histerectomía, debe consultar con otro especialista que pueda explicarle cuáles
son sus opciones”, explica.
El
futuro apunta a medicamentos más precisos, prevención y estrategias capaces de
preservar aún más los órganos ginecológicos. La meta no es simplemente tratar
menos, sino ofrecer a cada mujer exactamente el tratamiento que necesita.

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