¿DEPRESION, DEMENCIA O
HIPOACUSIA? ES IMPORTANTE
DETECTAR CAMBIOS EN LA
AUDICIOM DE ADULTOS MAYORES
*La hipoacusia no solo dificulta la
comunicación; también puede aumentar el esfuerzo necesario para comprender los
sonidos, favorecer el aislamiento social y asociarse con un mayor riesgo de
deterioro cognitivo y demencia
Hay
cambios en la vida cotidiana que suelen atribuirse al paso de los años, pero
que también son una señal de dificultades para escuchar. Pedir constantemente
que repitan lo que se dijo, aumentar el volumen de la televisión, perder parte
de una conversación cuando hay ruido o comenzar a dejar de lado reuniones que
antes disfrutaba son situaciones que conviene observar con atención.
Más
que asumir que forman parte natural del envejecimiento, reconocer estas señales
permite comprender qué está viviendo la persona y, si es necesario, buscar una
valoración auditiva. Detectar una posible pérdida de audición también ayuda a
preservar la comunicación, la convivencia y los vínculos con quienes forman
parte de su vida cotidiana.
MED-EL,
líder en soluciones auditivas, destaca que los cambios en la audición suelen
reflejarse primero en situaciones cotidianas. Seguir una conversación con
varias personas, entender lo que se dice en un lugar con ruido o mantener una
llamada telefónica son actividades que requieren mayor atención cuando la
capacidad auditiva comienza a disminuir.
Para
el adulto mayor, esta situación genera frustración y, con el tiempo, favorece
la preferencia por ambientes tranquilos. Para la familia, identificar estos
cambios representa una oportunidad para acercarse, conocer sus necesidades y
acompañarlo en la búsqueda de una alternativa.
“Escuchar
significa mucho más que percibir sonidos: permite mantener conversaciones,
disfrutar la compañía de la familia y seguir participando en aquello que nos
importa. Ante cualquier cambio en la manera de escuchar o comunicarse, es
importante buscar una valoración auditiva. Hoy existen distintas alternativas,
desde auxiliares auditivos hasta soluciones implantables de origen austriaco,
que se adaptan a las necesidades de cada persona. Lo importante es encontrar la
opción que favorezca su confianza, autonomía y conexión con las personas y
momentos significativos de su vida”, explica la Dra. María Fernanda Alderete,
Médico Audiólogo y de Soporte Clínico en MED-EL.
Detectar los cambios también es una forma de
acompañar
Algunas señales parecen
pequeñas:
pedir que repitan una frase, confundir determinadas palabras, subir constantemente
el volumen de la música o tener dificultad para seguir lo que se dice cuando
varias personas hablan al mismo tiempo. También conviene observar cambios menos
evidentes, como cansancio después de hablar con otras personas, respuestas
distintas a lo que se preguntó o preferencia por reuniones pequeñas y lugares
con poco ruido.
Estos
cambios no significan necesariamente que exista algún grado de hipoacusia, pero
sí justifican una valoración especializada. Conocer el tipo y grado de la
alteración permite determinar las alternativas más adecuadas para cada persona.
Una
de las alteraciones auditivas más frecuentes asociadas con el envejecimiento es
la presbiacusia, caracterizada por una disminución progresiva de la capacidad
para escuchar. También existen pérdidas conductivas, relacionadas con la
transmisión del sonido hacia el oído interno, y pérdidas neurosensoriales, que
involucran las estructuras encargadas de recibir y procesar los sonidos. En
algunos casos se presenta una combinación de ambas.
Por
ello, cada persona vive la hipoacusia de manera distinta y requiere una
valoración individual. Según las características de cada caso, las opciones van
desde auxiliares auditivos hasta diferentes tipos de soluciones implantables.
Escuchar también forma parte del
bienestar
La
audición tiene un papel importante en la manera en que una persona se relaciona
con quienes la rodean. Cuando comprender una charla exige un esfuerzo
constante, especialmente en ambientes ruidosos, el cansancio aumenta y algunas
personas reducen su participación en actividades sociales o familiares.
Esta
relación también ha sido estudiada desde la perspectiva de la salud cognitiva.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la hipoacusia no
atendida se relaciona con el aislamiento social y con un mayor riesgo de
deterioro cognitivo y demencia. Esto no significa que una pérdida auditiva
provoque por sí misma estas condiciones, sino que resalta la importancia de
atender oportunamente las dificultades para escuchar y conservar la interacción
social.
El
bienestar emocional también forma parte de este escenario. Cuando una persona
tiene dificultad para seguir las conversaciones, la frustración y la
inseguridad pueden aparecer durante reuniones y actividades que antes disfrutaba.
Cuidar la audición también implica preservar los espacios de convivencia y las
relaciones que forman parte de su día a día.
En
México, la Secretaría de Salud señala que alrededor de 3.6 millones de adultos
viven con depresión. Si bien esta condición tiene múltiples causas, los cambios
en la comunicación y la interacción social son aspectos que familiares y
especialistas deben considerar cuando una persona mayor presenta dificultades
auditivas.
La familia puede hacer una diferencia
Para
quienes conviven con un adulto mayor, prestar atención a estos cambios
representa un primer paso. Hablarle de frente, procurar ambientes con menos
ruido, confirmar que haya comprendido lo que se le dijo y evitar hablarle desde
otra habitación son acciones sencillas que facilitan la comunicación.
También
es importante mantener al adulto mayor integrado en la convivencia y las
actividades familiares. Acompañarlo durante una valoración auditiva, escuchar
sus inquietudes y respetar sus tiempos favorece un proceso con mayor confianza
y tranquilidad.
La
dimensión del problema también se refleja en las cifras. El Instituto Nacional
de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) señala que aproximadamente una de cada
tres personas de 65 a 74 años presenta algún nivel de sordera y que cerca de la
mitad de las personas mayores de 75 años tiene dificultades para escuchar. Por
su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que esta
condición alcanza hasta al 30% de los adultos mayores de 85 años.
Escuchar
menos no tiene por qué significar participar menos. Identificar los cambios,
buscar orientación profesional y acompañar al adulto mayor favorece una mejor
comunicación y ayuda a mantener presentes las voces y conversaciones
importantes en su vida.

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