20 de octubre: Día Mundial de la Osteoporosis
CÓMO AFECTA LA DEFICIENCIA DE VITAMINA D AL ORGANISMO
La
deficiencia de vitamina D es común y puede tratarse. Sin embargo, intentar
corregirla con una mayor exposición al sol o tomando dosis muy altas de
suplementos sin supervisión médica puede ser riesgoso.
De
las 13 vitaminas esenciales, la vitamina D es una de las más particulares.
Es
una de las pocas vitaminas que el organismo puede producir por sí mismo. Bueno,
casi por sí mismo. Necesita un poco de ayuda del sol, por eso suele llamarse la
vitamina de la “luz solar”. También puedes obtenerla a través de la
alimentación.
La
vitamina D cumple varias funciones importantes en el organismo, entre ellas:
Mantener huesos y dientes fuertes
Favorecer el buen funcionamiento de los
músculos
Facilitar la comunicación entre el cerebro y
el resto del cuerpo
Ayudar a combatir infecciones
Por
eso, cuando el organismo no produce o no recibe suficiente vitamina D, pueden
aparecer efectos relacionados con sus niveles bajos.
“La
deficiencia de vitamina D se ha vuelto cada vez más común durante la última
década aproximadamente. Esto es preocupante, ya que una deficiencia puede tener
efectos duraderos en la salud y el bienestar de una persona”, señala el Dr.
Donald Brown, médico de atención primaria del Hospital Houston Methodist.
Y
aunque un poco de sol puede parecer una solución sencilla para asegurarte de
obtener suficiente vitamina D todos los días, hay que tener cuidado. El tema es
un poco más complejo.
Cuatro
señales de que podrías tener niveles bajos de vitamina D: “Dado el
importante papel que desempeña la vitamina D, no sorprende que su deficiencia
pueda tener consecuencias para la salud”, añade el Dr. Brown.
Sin
embargo, también explica que en los adultos las señales inmediatas no siempre
son evidentes hasta que la deficiencia es grave.
Los
cuatro síntomas principales de la deficiencia de vitamina D son:
Fatiga
Debilidad, dolor o calambres musculares
Dolor de huesos y articulaciones
Depresión
“Si
notas estas señales, habla con tu médico. Puede realizarte un análisis de
sangre para evaluar tus niveles de vitamina D y determinar si tienes una
deficiencia y necesitas aumentar su consumo mediante suplementos”, recomienda
el Dr. Brown. “De hecho, tengas o no estos síntomas, tu médico revisará tus
niveles de vitamina D durante tu revisión médica anual”.
Esto
es un recordatorio de por qué es tan importante acudir cada año con tu médico
de atención primaria.
Si
no se trata, la deficiencia de vitamina D puede provocar osteoporosis en
adultos, raquitismo en niños y resultados adversos durante el embarazo. También
puede estar relacionada con enfermedades cardiacas, diabetes y cáncer, aunque
todavía se necesitan más estudios al respecto.
“Puedes
excederte con la vitamina D. Los efectos secundarios pueden ir desde náuseas,
estreñimiento y aumento de la sed y la frecuencia urinaria, hasta confusión y
dificultad para hablar. Y aunque no puedes obtener demasiada vitamina D por exponerte
al sol, no intentes aumentar tu exposición solar para tratar por tu cuenta una
deficiencia de vitamina D, ya que esto puede aumentar el riesgo de desarrollar
cáncer de piel”, enfatiza el médico de atención primaria del Hospital Houston
Methodist.
¿Por
qué ocurre la deficiencia de vitamina D?
Hay
varias razones por las que un adulto puede tener niveles bajos de vitamina D,
entre ellas:
Edad avanzada: con el paso del tiempo, la
capacidad de la piel para producir vitamina D disminuye.
Menor exposición al sol: el organismo solo
produce vitamina D cuando la piel está expuesta a la luz solar.
Tener piel más oscura: el tono de piel
influye en la cantidad de vitamina D que se produce al exponerse al sol; la
piel clara la produce con mayor facilidad que la piel más oscura.
Falta de vitamina D en la alimentación:
aunque son muy pocos los alimentos que contienen vitamina D de manera natural,
muchos están fortificados con esta vitamina.
Problemas de salud que afectan la absorción
o el procesamiento de la vitamina D: entre ellos se encuentran la enfermedad de
Crohn, la enfermedad celíaca, la colitis ulcerosa, la fibrosis quística, la
obesidad y las enfermedades crónicas de los riñones o el hígado.
Algunos medicamentos y procedimientos médicos:
como los laxantes, los esteroides y los medicamentos utilizados para tratar el
colesterol alto, las convulsiones o la tuberculosis, así como la cirugía de
bypass gástrico.
“Es
importante atender los niveles bajos de vitamina D, pero para hacerlo es
necesario trabajar con tu médico y desarrollar un plan de tratamiento seguro y
eficaz. Aunque una menor exposición al sol puede ser una causa de niveles bajos
de vitamina D, no se recomienda aumentar la exposición solar como fuente de
esta vitamina, ya que puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de piel
a lo largo de la vida”, advierte el Dr. Brown.
Además,
señala que excederse y consumir demasiada vitamina D también puede ser
perjudicial para la salud.
¿Los
síntomas de la deficiencia de vitamina D son reversibles?: La buena noticia
es que la deficiencia de vitamina D puede tratarse, siempre bajo la supervisión
de tu médico.
“El
objetivo es recuperar los niveles de vitamina D hasta que vuelvan a la
normalidad y mantenerlos así”, señala el Dr. Brown. “Lo que se necesita para
lograrlo varía de una persona a otra, y tu médico utilizará los resultados de
tus análisis de laboratorio para recomendarte el plan que mejor se adapte a
ti”.
Una
manera de aumentar tus niveles es consumir alimentos ricos en vitamina D, entre
ellos:
Trucha, salmón, atún y macarela
Alimentos fortificados con vitamina D, como
la leche y algunos tipos de jugo de naranja y yogur
Hongos, queso y yema de huevo, aunque estos
alimentos contienen cantidades pequeñas
En
algunos casos, tu médico puede recomendarte tomar un suplemento de vitamina D.
¿Cuál es el mejor suplemento de vitamina D? Eso depende de cada caso.
“La
vitamina D está incluida en la mayoría de los multivitamínicos, pero también
existen suplementos que contienen únicamente vitamina D o que la contienen como
ingrediente principal. Hay dos tipos de vitamina D presentes en los
suplementos: D2 y D3. Los suplementos de vitamina D3 pueden adquirirse sin
receta, mientras que los de vitamina D2 requieren receta médica. Tu médico te
ayudará a determinar cuál es el adecuado para ti”, señala el Dr. Brown.
Sobre
todo, el Dr. Brown reitera la importancia de hablar con tu médico antes de
tomar un suplemento de vitamina D o cualquier otro suplemento.
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