viernes, 16 de octubre de 2026

 

MAS ALLA DEL QUIROFANO: EL PAPEL FUNDAMENTAL

DE LA ANESTESIA EN UNA CIRUGIA SEGURA

 


 

Cada día, millones de personas en el mundo se someten a procedimientos quirúrgicos que requieren anestesia. Detrás de cada intervención existe un profesional fundamental para el cuidado del paciente: el anestesiólogo.

Desde la valoración preoperatoria hasta la recuperación posterior al procedimiento, este especialista vigila funciones vitales, controla el dolor y contribuye a que la cirugía se desarrolle en las mejores condiciones posibles.

En México, tan solo durante 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizó cerca de 1.79 millones de cirugías, mientras que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) realizó más de 308 mil procedimientos, reflejando la relevancia de contar con equipos médicos altamente capacitados para atender una creciente demanda quirúrgica.

La anestesia general permite mantener al paciente inconsciente y libre de dolor durante una intervención quirúrgica, bajo supervisión médica continua. Su aplicación se desarrolla en tres etapas: la inducción, cuando se pierde la conciencia; el mantenimiento, en el que se monitorean de forma constante las funciones vitales y la profundidad anestésica; y la emersión, que corresponde al proceso de despertar.

A lo largo de cada fase, el anestesiólogo ajusta el manejo clínico de acuerdo con las necesidades particulares del paciente y las características del procedimiento quirúrgico.

Es así como la evolución de la anestesia ha permitido desarrollar alternativas que ofrecen mayor precisión en el manejo perioperatorio. Entre ellas se encuentran los anestésicos inhalados administrados mediante equipos especializados.

Como parte de su compromiso con la innovación en anestesia, Baxter pone a disposición tecnologías como el desflurano, un anestésico inhalado caracterizado por su baja solubilidad en sangre y tejidos, lo que permite realizar ajustes rápidos en su concentración y favorecer un despertar más temprano tras suspender su administración, siempre bajo la valoración y el criterio clínico del anestesiólogo.

Estas consideraciones adquieren especial importancia en los adultos mayores, ya que los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento pueden modificar la respuesta a los medicamentos anestésicos e incrementar el riesgo de complicaciones postoperatorias.

Por ello, la elección de las estrategias anestésicas debe formar parte de una evaluación individualizada orientada no solo al control durante la cirugía, sino también a una recuperación segura y a una adecuada vigilancia posterior.

La recuperación también es relevante para los hospitales que atienden una alta demanda quirúrgica. El ISSSTE reportó que en 2025 realizó 308,579 cirugías, frente a las 279,130 de 2024, y que rehabilitó 49 salas quirúrgicas y puso en funcionamiento 28 quirófanos adicionales.

En este contexto, una recuperación adecuada contribuye a evaluar oportunamente al paciente y dar continuidad a su atención, aunque la disponibilidad de un quirófano depende también de la preparación del espacio y de la organización de los equipos médicos.

En el Día Mundial del Anestesiólogo, reconocer a estos especialistas significa valorar su conocimiento, precisión y compromiso con cada paciente. La selección individualizada de los anestésicos, la monitorización constante y el cuidado después de la cirugía son elementos esenciales para una atención de calidad. Porque el trabajo del anestesiólogo no termina cuando concluye la operación: continúa hasta que el paciente recibe la atención necesaria para una recuperación segura.

 

 

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