¿LA ACUMULACION DE ACIDO
LACTICO ES
REALMENTE LA CAUSA DEL DOLOR
MUSCULAR
DESPUES DE HACER EJERCICIO?
Ya
sea que esperes con entusiasmo tus entrenamientos o no, casi todos tememos la
sensación de dolor que viene después.
Por
eso, no sorprende que la “avalancha” de consejos y productos para evitar el
dolor muscular parezca interminable: desde suplementos que prometen acelerar la
recuperación hasta geles diseñados para reducir el malestar que, supuestamente,
provoca el ácido láctico.
“Me
preguntan si la acumulación de ácido láctico causa dolor muscular prácticamente
todos los días”, comenta el Dr. Corbin Hedt, fisioterapeuta del Hospital
Houston Methodist. “Es algo que muchos escuchamos desde pequeños, ya sea de
entrenadores o de cualquier otra persona, y por eso la gente quiere saber cómo
reducir esa acumulación para no volver a sentirse adolorida. Pero eso no es
cierto”.
Si
te has hecho preguntas sobre el dolor muscular —desde su verdadera causa, hasta
su prevención— no eres el único.
Afortunadamente,
se trata de un tema que, según el Dr. Hedt, ya se ha estudiado a detalle.
¿Qué
tiene que ver el ácido láctico con el dolor muscular?
Los
músculos necesitan energía para moverse, pero la forma en que generan esa
energía depende del tipo de ejercicio que hagas.
Durante
el ejercicio aeróbico, como caminar, trotar suavemente o andar en bicicleta a
un ritmo tranquilo, los músculos usan oxígeno para producir la energía que
necesitan.
En
cambio, durante el ejercicio vigoroso, como correr a máxima velocidad, hacer
pilates, levantar pesas o entrenamientos de intervalos de alta intensidad
(HIIT, por sus siglas en inglés), los músculos generan energía de manera
anaeróbica; es decir, sin oxígeno. Esto ocurre porque el oxígeno no llega lo
suficientemente rápido al músculo para cubrir la gran demanda de energía.
“Cuando
tus músculos generan energía de forma anaeróbica, se produce ácido láctico como
subproducto”, explica el Dr. Hedt. “Sí se acumula en el músculo durante el
ejercicio, y puede que tengas una gran cantidad al terminar un entrenamiento
intenso. Pero, en general, todo ese ácido láctico desaparece en aproximadamente
una hora después”.
En
pocas palabras: el ácido láctico se elimina mucho antes de que empiece el dolor
muscular. Además, el Dr. Hedt agrega que la relación entre la acumulación de
ácido láctico durante el ejercicio y el dolor muscular posterior está casi
completamente descartada.
“De
hecho, la acumulación de ácido láctico después de un entrenamiento intenso
podría ser una señal para la regeneración muscular —como si le indicara a tu
cuerpo que los músculos trabajaron fuerte y necesitan repararse y
fortalecerse”, comenta el Dr. Hedt. “Así que, si acaso, conviene que se acumule
ácido láctico, porque entre más tengas, más entiende tu cuerpo que esa zona
requiere atención”.
Entonces,
¿por qué duelen los músculos?
“El
dolor muscular ocurre porque el músculo y el tejido conectivo que lo rodea se
dañan durante el ejercicio”, explica el experto del Hospital Houston Methodist.
“Esto es completamente normal y no hay de qué preocuparse. De hecho, es
necesario para el crecimiento muscular, ya que el músculo se reconstruye más
fuerte durante este proceso de reparación”.
Ese
daño ocurre en forma de microdesgarros, que a su vez desencadenan respuestas inflamatorias.
Así
que ese dolor que sientes después de un entrenamiento fuerte es consecuencia
del daño y de los procesos inflamatorios que ayudan a repararlo, no de la
acumulación de ácido láctico.
Además,
la naturaleza retardada del dolor muscular es otra prueba contra la teoría del
ácido láctico.
“El
dolor muscular no comienza justo después del ejercicio intenso, ni siquiera ese
mismo día”, apunta el Dr. Hedt. “Normalmente, no se siente hasta entre 24 y 72
horas después del entrenamiento. Por eso se le llama dolor muscular de
aparición tardía, o DOMS, por sus siglas en inglés”.
¿Se
puede prevenir el dolor muscular de aparición tardía?
“No
existe un consenso general sobre cómo prevenir por completo el dolor muscular”,
señala el Dr. Hedt. “Es algo por lo que tenemos que pasar si el objetivo es
exigirle al músculo y luego reconstruirlo y fortalecerlo”.
Eso
sí, agrega que hay formas de reducir la intensidad del dolor o de acelerar su
recuperación, como por ejemplo:
Aumentar poco a poco la intensidad de los
entrenamientos
Usar una pistola de masaje
Utilizar foam rolling (rodillo de espuma)
Practicar recuperación activa, como caminar,
trotar suavemente o yoga
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