DIA INTERNACIONAL DE LAS
PERSONAS SORDAS:
ESCUCHAR TAMBIEN SIGNIFICA
INCLUIR
*La pérdida auditiva afecta
a más de 430 millones de personas en el mundo y a más de 1.3 millones en México
con severa dificultad
El Día Internacional de las Personas Sordas
representa una oportunidad fundamental para reflexionar no sólo sobre la
pérdida de la audición, sino también sobre la urgencia de garantizar que las
personas sordas o con discapacidad auditiva tengan acceso oportuno al
diagnóstico, la rehabilitación, la educación y una participación plena en la
sociedad.
La
pérdida auditiva constituye actualmente uno de los principales problemas de
salud pública a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la
Salud (OMS), más de 430 millones de personas presentan una pérdida auditiva
discapacitante, cifra que podría superar los 700 millones para el año 2050.
En
México, el panorama es igualmente considerable: según el Censo 2020 del INEGI,
aproximadamente 1.35 millones de personas reportaron mucha dificultad o
imposibilidad para oír, incluso utilizando un aparato auditivo.
Además,
análisis basados en el Global Burden of Disease estiman que alrededor de 22.5
millones de mexicanos presentan algún grado de pérdida auditiva que podría
beneficiarse de intervenciones médicas.
Uno
de los pilares más críticos frente a esta condición es la detección oportuna.
La pérdida auditiva puede manifestarse desde el nacimiento, desarrollarse en la
infancia o aparecer de forma progresiva en la edad adulta. En los niños, un
diagnóstico tardío compromete gravemente el desarrollo del lenguaje, el
aprendizaje y la interacción social; en los adultos mayores, limita la
comunicación, favorece el aislamiento y disminuye drásticamente la calidad de vida.
"La
evaluación auditiva no debe postergarse; es una acción médica que debe
acompañarnos desde las primeras etapas de la vida a través del tamiz auditivo
neonatal, y repetirse ante cualquier factor de riesgo o cambio auditivo
asociado con la edad", señala el doctor Francisco Javier Saynes Marín,
expresidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de
Cabeza y Cuello.
"Una
vez identificada la pérdida auditiva, la intervención debe comenzar tan pronto
como sea posible, ya que cada mes de retraso en el diagnóstico resta
oportunidades valiosas para el desarrollo cognitivo y social de una
persona", explicó el especialista.
Detectar
la pérdida auditiva es sólo el primer paso. El objetivo fundamental debe ser
ofrecer a cada persona la alternativa de rehabilitación que mejor se adapte a
sus necesidades individuales. En pérdidas leves a severas, los auxiliares
auditivos actuales mejoran de manera considerable la comprensión del habla.
Sin
embargo, cuando la pérdida neurosensorial es severa o profunda y los auxiliares
convencionales resultan insuficientes, el implante coclear emerge como una
alternativa de gran valor.
A
diferencia de los aparatos tradicionales, los implantes cocleares transforman
las señales acústicas en estímulos eléctricos que activan directamente el
nervio auditivo. "El implante coclear no es simplemente un amplificador de
sonido, es una tecnología avanzada que requiere una valoración integral por
especialistas en otorrinolaringología, audiología y rehabilitación", explica
el Dr. Saynes Marín.
Añadió
que la evidencia clínica demuestra que, tras una correcta selección del
paciente y un adecuado proceso de terapia auditiva, los beneficios en la
percepción del habla y en la calidad de vida del paciente son verdaderamente
transformadores.
Más
allá de los avances médicos, este día también invita a reconocer que no todas
las personas consideran la sordera exclusivamente como una condición médica que
deba ser “corregida”. Para una gran parte de la comunidad existe una identidad
y una cultura Sorda, donde la lengua de señas es el pilar esencial de
comunicación y pertenencia.
Por
ello, el llamado en este Día
Internacional de las Personas Sordas es a entender que la verdadera
inclusión es bidireccional: implica ofrecer las mejores alternativas médicas y
tecnológicas a quienes las necesiten, pero también respetar las distintas
formas de comunicación y eliminar las barreras sociales. Detectar y rehabilitar
a tiempo devuelve oportunidades, pero incluir también significa escuchar y
respetar la manera en que cada persona elige comunicarse con el mundo.

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