29 de septiembre Día Mundial del Corazón
CARDIOPATIAS CONGENITAS EN
ADULTOS:
EL SEGUIMIENTO DE POR VIDA
PUEDE
MARCAR LA DIFERENCIA
Cada
año se registran en México entre 18 mil y 20 mil nuevos casos de cardiopatías
congénitas: es decir, alteraciones en la estructura del corazón que se
desarrollan antes del nacimiento. Sin embargo, su impacto no se limita a la
infancia: gracias a los avances médicos, cada vez más niños llegan a la edad
adulta y enfrentan una nueva etapa en la que la ausencia de síntomas no
significa que el corazón ya no requiera vigilancia especializada.
“Hoy,
más de 90% de los bebés con una cardiopatía congénita puede sobrevivir hasta la
adultez. Hace 40 años el objetivo era mantenerlos con vida; ahora el reto es
acompañarlos durante toda su vida”, explica el Dr. Andrea Quarti, director
quirúrgico del Programa de Cardiopatías Congénitas del Adulto del Hospital
Houston Methodist.
Crecer
no significa dejar atrás la cardiopatía: Una cirugía realizada durante la niñez
puede corregir el problema inmediato, pero el corazón cambia a medida que el
cuerpo crece. Una válvula reparada cuando medía un centímetro, por ejemplo,
quizá necesite nuevos procedimientos años después. Aun así, muchos pacientes
pueden estudiar, trabajar, formar una familia y llegar a los 70 u 80 años con
una calidad de vida cercana a la del resto de la población.
El
mayor riesgo aparece cuando el seguimiento se interrumpe al pasar de la
atención pediátrica a la adulta. El Dr. Quarti recibe pacientes que fueron
operados de niños, pasaron una década sin revisión y regresaron porque ya se
cansan al subir escaleras o sienten falta de aire.
“Una
persona puede llevar años haciendo una vida normal y pensar que todo quedó
resuelto. Sin embargo, las complicaciones pueden avanzar en silencio. Lo
importante es llegar a la decisión médica a tiempo, no esperar a que los
síntomas sean intensos”, advierte.
El
cansancio fuera de lo habitual, la falta de aire y las palpitaciones merecen
una valoración especializada. Estas últimas pueden deberse a alteraciones del
ritmo cardiaco relacionadas con cicatrices de cirugías previas. Cuando la
anatomía es compleja, señala, “se necesita un equipo que conozca a fondo estas
condiciones”.
Tecnología
para anticiparse antes de operar: En el Hospital Houston Methodist, el
cuidado reúne a cirujanos, cardiólogos, especialistas en imagen, anestesiólogos
e intensivistas. Esta coordinación es clave durante un embarazo o cuando el
paciente necesita una operación de columna, abdomen o pulmón, porque el
procedimiento puede no ser cardiaco, pero el corazón reparado exige cuidados
específicos.
La
planeación también ha cambiado con modelos tridimensionales y realidad virtual.
En las cardiopatías congénitas, los vasos y las cavidades pueden estar en
posiciones inesperadas. Recrear el corazón antes de entrar al quirófano permite
elegir la mejor vía de acceso, localizar estructuras delicadas y acortar la
intervención.
“Ahora
podemos recorrer la anatomía antes de operar. En un caso complejo, el modelo
virtual nos mostró por dónde entrar y qué encontraríamos; durante la cirugía,
todo estaba exactamente donde lo habíamos visto. Eso se traduce en mayor
precisión y seguridad”, relata el Dr. Quarti.
El
siguiente paso es construir una atención integral para una población adulta que
seguirá creciendo. Algunos pacientes pueden desarrollar problemas en otros
órganos y requerir procedimientos de alta especialidad, incluso trasplantes
combinados.
“La
mejor inversión que una persona con una cardiopatía congénita puede hacer por
su vida es mantenerse en seguimiento dentro de un programa especializado. Tal
vez nunca necesite otra intervención, pero si llega a requerirla, lo decisivo
será detectarlo a tiempo”, concluye.

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