PÓLIPOS EN INTESTINO Y
CÁNCER:
¿CUÁL ES LA CONEXIÓN?
Uno
de cada 23 hombres y una de cada 25 mujeres serán diagnosticados con cáncer
colorrectal a lo largo de su vida. Muchos de estos casos comienzan con un
pequeño crecimiento llamado pólipo en el revestimiento del intestino.
La
mayoría de los pólipos son inofensivos. Sin embargo, algunos pueden cambiar con
el tiempo y convertirse en cáncer colorrectal.
“Que
tengas un pólipo de colon no significa que tengas cáncer ni que vayas a
desarrollarlo”, señala la Dra. Monisha Singh, oncóloga médica gastrointestinal
del Hospital Houston Methodist. “Precisamente por eso se realiza una
colonoscopia: para detectar y retirar los pólipos antes de que tengan la
oportunidad de convertirse en un problema”.
La
detección y eliminación temprana de los pólipos de colon es fundamental para
prevenir el cáncer colorrectal.
¿Qué son los pólipos de colon?: Los
pólipos de colon son crecimientos de tejido que se forman en el revestimiento
interno del colon o el recto. Se desarrollan cuando cambios en ciertos genes
hacen que las células continúen dividiéndose incluso cuando el cuerpo ya no
necesita nuevas células.
Los
pólipos pueden tener distintas formas:
Sésiles: se observan como una protuberancia
o elevación sobre el revestimiento intestinal.
Pediculados: parecen una pequeña bola de
tejido sostenida por un tallo, similar a un hongo.
Deprimidos: pueden verse como una pequeña
hendidura en el revestimiento intestinal.
Los
médicos clasifican los pólipos como neoplásicos o no neoplásicos. Los pólipos
neoplásicos —como adenomas y pólipos serrados sésiles y tradicionales— pueden
convertirse en cáncer. Los pólipos no neoplásicos —como hiperplásicos,
hamartomatosos e inflamatorios— no tienen potencial cancerígeno.
La
mayoría de los pólipos de colon no causan síntomas. Cuando sí los provocan, los
más frecuentes incluyen:
Cambios en los hábitos intestinales: puede
tratarse de estreñimiento o diarrea que dura más de una semana.
Dolor: un pólipo grande puede bloquear el
intestino y provocar cólicos abdominales.
Sangre en las heces: puede aparecer como
vetas rojas o hacer que las heces se vean negras.
Para
cuando una persona presenta síntomas, es probable que el pólipo ya se haya
convertido en cáncer. Por eso es tan importante realizarse estudios de
detección de manera periódica. Si presentas este tipo de síntomas, agenda una
consulta médica.
¿Cómo
los pólipos de colon pueden volverse cancerosos?: Los pólipos comienzan a
desarrollarse cuando las células empiezan a dividirse más de lo normal. Cuando
las células se multiplican rápidamente, se crea un entorno propicio para que
aparezcan mutaciones, incluidas aquellas relacionadas con el cáncer.
“El
tejido normal del colon no se transforma en cáncer invasivo de un día para
otro”, explica la Dra. Singh. “El cáncer puede tardar alrededor de 10 años en
desarrollarse. Por eso se recomienda realizar una colonoscopia de rutina cada
10 años en personas con riesgo promedio de cáncer colorrectal”.
La
probabilidad de que un pólipo de colon se vuelva canceroso es de
aproximadamente entre 8% y 10% en un periodo de 10 años. Ese riesgo aumenta
hasta 24% después de 20 años.
No
todos los pólipos se convertirán en cáncer. Y tampoco todos los que tienen
potencial cancerígeno llegarán a desarrollarlo. Sin embargo, todos los pólipos
se consideran “precancerosos” y deben tomarse en serio. Lo mejor es hablar con
el médico para entender claramente el nivel de riesgo y las opciones de
detección recomendadas.
¿Quiénes
tienen mayor riesgo de desarrollar pólipos de colon o cáncer colorrectal?: Los
pólipos de colon son comunes. Aproximadamente el 20% de los adultos los
presentan, y la cifra aumenta hasta el 40% en personas mayores de 50 años.
Cualquier persona puede desarrollarlos, aunque el riesgo aumenta con la edad.
Por eso se recomienda comenzar las pruebas de detección de cáncer colorrectal a
partir de los 45 años.
La
mayoría de los pólipos de colon son esporádicos, lo que significa que aparecen
de manera aleatoria debido a mutaciones genéticas. Sin embargo, algunas
mutaciones pueden heredarse y aumentar el riesgo de desarrollar pólipos. Entre
los trastornos genéticos asociados se encuentran el síndrome de Lynch y la
poliposis adenomatosa familiar.
Si
tienes alguno de estos trastornos o antecedentes familiares —como padre, madre,
hermano, hermana o hijos con pólipos de colon— podrías necesitar vigilancia más
frecuente e incluso comenzar los estudios de detección antes que las personas
con riesgo promedio.
Algunos
pólipos también pueden estar relacionados con factores ambientales, incluyendo
el entorno físico y social, así como hábitos de salud y estilo de vida. Entre
los factores que pueden contribuir a su desarrollo se encuentran:
Diabetes
Consumo excesivo de alcohol
Alimentación alta en grasas y baja en fibra
Enfermedad inflamatoria intestinal
Obesidad
Tabaquismo
Cómo
prevenir y detectar los pólipos de colon: No existe una manera de prevenir
todos los pólipos de colon. Pero sí hay medidas que pueden ayudar a reducir el
riesgo:
Consumir alimentos integrales y menos grasas
de origen animal
Hacer ejercicio de forma regular
Evitar el consumo excesivo de alcohol
No fumar
La
mejor manera de detectar pólipos de colon es mediante colonoscopias regulares.
Durante este procedimiento —que se realiza bajo sedación y dura menos de una
hora— el especialista introduce en el colon un tubo largo y flexible con luz y
cámara en la punta. Antes del estudio, es necesario vaciar completamente el
intestino mediante una solución laxante suave.
Aunque
existen otras pruebas —incluyendo análisis de sangre, estudios de heces y
pruebas de imagen— que pueden sugerir la presencia de pólipos, la colonoscopia
es el único método de detección que permite encontrarlos y retirarlos al mismo
tiempo.
Opciones
de tratamiento para los pólipos de colon: Cuando se detecta un pólipo de
colon, debe retirarse y analizarse para descartar cáncer. Por eso las
colonoscopias son tan efectivas.
“Podemos
retirar los pólipos en ese mismo momento mediante un procedimiento llamado
polipectomía”, añade la Dra. Singh.
En
casos poco frecuentes, cuando un pólipo se encuentra en una zona difícil de
alcanzar o es demasiado grande para retirarlo durante la colonoscopia, puede
ser necesario realizar un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo
adicional. En este caso, el endoscopio se introduce por la boca o el ano hasta
llegar al intestino. Después se inyecta una solución salina para crear una
especie de ampolla alrededor del pólipo y facilitar su extracción.
Algunos
casos pueden requerir cirugía mínimamente invasiva, en la que se introduce en
el abdomen un instrumento llamado laparoscopio para retirar el pólipo.
Una
vez extraído, el pólipo se envía a análisis para determinar si es neoplásico o
no neoplásico. Si la colonoscopia no detecta pólipos neoplásicos y no existen
otros factores de riesgo, es posible que no se necesite otra prueba de
detección durante 10 años. En cambio, si se retiran pólipos neoplásicos, el
médico podría recomendar estudios de seguimiento más tempranos.
“Sabemos
que una colonoscopia no es precisamente algo agradable y entendemos que existen
obstáculos, como la preparación intestinal, pedir un día libre en el trabajo,
encontrar quién pueda llevarte a casa y someterte a anestesia”, finaliza la
Dra. Singh. “Los pólipos por sí solos no son cáncer, pero sí tienen el
potencial de convertirse en cáncer. Queremos retirarlos antes de que eso ocurra”.

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