TRATAMIENTO OPORTUNO DEL
TDAH, LA RESPUESTA
PARA IMPULSAR MENTES
BRILLANTES
*La carga genética de este trastorno se sitúa
entre el 70% y el 80%, consolidándose como el factor causal más determinante. El
13 de julio se conmemora el Día Mundial del TDAH
El
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del
neurodesarrollo con un riguroso sustento biológico, lejos de ser un problema de
modales, pereza o falta de voluntad.
El
Dr. Juan Carlos García Beristain, jefe del departamento de Neurología del
Hospital Infantil Federico Gómez (HIMFG) alerta que el desafío en esta
condición radica en la invisible brecha de atención y el diagnóstico tardío,
factores que limitan el potencial y deterioran la calidad de vida de la infancia
y hasta la edad adulta.
El
Dr. García Beristain, explica en entrevista para Sun Pharma, que este trastorno
se origina en el desarrollo y función del cerebro desde etapas tempranas. Su
diagnóstico no debe confundirse con la inquietud natural de un niño que
explora, se define por la persistencia de patrones de inatención, impulsividad
e hiperactividad desproporcionados y generan una disfunción real cotidiana.
"Pasamos
de un modelo meramente conductual a un modelo neurobiológico demostrado por la
ciencia", explica el especialista. “Hoy sabemos que existen áreas de
funcionamiento cerebral implicadas en el TDAH. A nivel mundial, se estima que
afecta a entre el 5% y el 7% de los niños y adolescentes. Lejos de desaparecer
al crecer, la condición persiste en la madurez, afectando a entre el 2.5% al 3%
de los adultos. En México, la prevalencia se sitúa en proporción similar,
cercana al 5% en población infantil y juvenil. Esto significa que hay entre 1.5
y 2 millones de niños y adolescentes con déficit de atención”. Advierte que la
mayor preocupación no es la prevalencia, sino el alto porcentaje de personas
que pasan años sin ser identificadas ni atendidas.
El peso de la herencia y los factores
perinatales: Se sabe que el factor más determinante es el genético, con una
heredabilidad de entre el 70% y el 80%; la cual se eleva al 90% entre hermanos,
y con tasas más altas en gemelos. Debido a esta carga hereditaria, el abordaje
clínico del menor suele abrir una ventana diagnóstica para la familia. Es común
que los padres se identifiquen con los síntomas de sus hijos, descubriendo
antecedentes de adultos no diagnosticados que sufrieron fracaso escolar,
inestabilidad laboral, ansiedad, depresión o abuso de sustancias.
Además
de la genética, hay riesgos perinatales asociados como prematurez, bajo peso al
nacer, exposición al tabaco o alcohol y sufrimiento fetal. Destaca que el
diagnóstico es 100% clínico ya que no hay ningún tipo de biomarcador ni
electrofisiológico, ni bioquímico, análisis de sangre, mapeo cerebral ni resonancia
magnética que lo confirme. La ruta de detección depende de la recopilación de
datos en ambientes como el hogar y la escuela.
Esto
demanda un alto criterio médico para identificar las variantes que no encajan
en el estereotipo del menor hiperactivo. Mientras que el perfil con exceso de
energía física es evidente, la presentación inatenta suele ser invisible. Esta
predomina en mujeres, quienes son catalogadas como distraídas. Al no causar
problemas de conducta, sus dificultades se minimizan, postergando su
diagnóstico y tratamiento.
Desde
la perspectiva de los sistemas de salud, el costo económico y social de no
intervenir a tiempo es alto y difícil de cuantificar. El TDAH no tratado se
vincula con deserción escolar, menor productividad, ausentismo laboral e
incremento en accidentes de tránsito o conductas de riesgo.
Por
el contrario, el abordaje mediante un tratamiento multimodal que combina el
aspecto médico, psicológico, educativo, conductual y hábitos de sueño, reporta
alta eficacia. Las terapias farmacológicas actuales están respaldadas por la
ciencia, no generan adicción y actúan como un factor protector que ayuda al
paciente a organizarse, elevando su funcionalidad y disminuyendo drásticamente
el estrés en la dinámica familiar.
Cinco realidades sobre el TDAH: Previo al
Día Mundial del TDAH, que se conmemora este 13 de julio, estos son cinco puntos
clave para entenderlo:
Es una condición biológica: Con bases
científicas; no es una moda ni un invento.
No hay culpables: No se origina por una
crianza deficiente ni por falta de voluntad.
Manifestación diversa: No todos los
pacientes presentan hiperactividad; las variantes inatentas son comunes.
El tratamiento integral funciona: Regula la
bioquímica cerebral, mejora el desempeño académico o laboral y eleva la
autoestima del paciente.
Potenciar sin apagar: Las personas con TDAH
suelen poseer un pensamiento original, alta energía y creatividad. El objetivo
no es modificar su esencia, sino brindarles herramientas para que su mente se
potencie.
"El
TDAH no es un defecto de carácter, es una condición tratable. Si padres o
maestros reconocen estas dificultades en un menor, el paso correcto es buscar
orientación profesional. Un diagnóstico a tiempo tiene el poder de cambiar por
completo el rumbo de una vida", concluye el Dr. García Beristain.

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