PRESENTAN ESTUDIO QUE
VISIBILIZA LOS OBSTACULOS
QUE AFRONTAN LAS MUJERES
MEXICANAS PARA
ACCEDER A LOS SERVICIOS DE
SALUD
Durante
un evento virtual se presentó el documento “Obstáculos que afrontan las mujeres
en México para acceder a los servicios de salud. Análisis cuantitativo y
cualitativo” el cual revela las severas inequidades estructurales que
condicionan la salud y la economía de las familias en México.
Participaron
la Dra. Mariana Medina Morales, quien es la autora y la Mestra Yahaira Ochoa de
la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA), moderó Juan Núñez Guadarrama, coordinador de la Coalición México
SaludHable.
El
estudio destaca un acelerado proceso de envejecimiento poblacional en México.
El grupo de personas de 65 años y más registró un incremento del 21.3% entre
2016 y 2024. Este cambio demográfico viene acompañado de una alarmante carga
epidemiológica: el 72.1% de los adultos mayores en México vive con al menos una
enfermedad no transmisible (ENT), como hipertensión arterial, diabetes o
cáncer.
Sin
embargo, esta carga no se distribuye de manera justa; las mujeres presentan las
mayores tasas de prevalencia en los tres padecimientos analizados. Por ejemplo,
en entidades como Durango, Guerrero y Veracruz, la hipertensión arterial llega
a afectar a más del 43% de la población femenina de edad avanzada.
La
dimensión económica del informe expone una disparidad extrema en los ingresos
de los hogares mexicanos, documentando una brecha de 14 a 1 entre el decil más
alto y el más bajo. Mientras que el 10% de los hogares más vulnerables (Decil
I) subsiste con un ingreso promedio mensual de apenas 5 mil 598.4 pesos —donde
el 42.2% proviene del trabajo directo—, el decil más acaudalado (Decil X)
concentra el 30.3% de la riqueza nacional, con percepciones mensuales de 78 mil
697.3 pesos.
A
esta desigualdad económica se suma una brecha salarial de género: en el 85% del
territorio nacional, las mujeres perciben ingresos inferiores al promedio
nacional, lo que restringe drásticamente su capacidad financiera para enfrentar
contingencias de salud.
BRECHA SALARIAL
La
Dra. Mariana Medina Morales expuso que "La equidad en salud no puede
entenderse únicamente desde la infraestructura clínica; está intrínsecamente
ligada a las condiciones en las que nuestra población nace, crece, trabaja y
envejece. Los datos nos demuestran de forma contundente que el gasto de
bolsillo en salud golpea de manera desproporcionada a las familias de menores
recursos y, de forma sumamente cruda, a las mujeres.
No
solo enfrentamos una brecha salarial en el 85% de los estados, sino que las
mujeres absorben la mayor carga de morbilidad y asumen el rol invisible y no
remunerado de cuidadoras primarias. Avanzar hacia la Cobertura Universal de
Salud ya no es una opción técnica, sino una urgencia social y ética para romper
el círculo vicioso entre enfermedad y pobreza".
En
promedio, los hogares mexicanos destinan el 3.4% de su ingreso corriente a los
"cuidados de la salud". Del total de este gasto, el 37.86% se pulveriza
en la compra de medicamentos y productos sanitarios, seguido por un 35.25% en
atención ambulatoria y un 26.88% en servicios hospitalarios.
A
nivel regional, el gasto relativo en salud varía drásticamente según el
contexto geográfico y la suficiencia de los servicios públicos.
La
Ciudad de México encabeza la lista con un gasto de bolsillo 1.51 veces superior
al promedio nacional, explicada por su oferta especializada privada, seguida
por Zacatecas (1.36), Querétaro (1.34) y Oaxaca (1.33).
En
estados como Oaxaca y Zacatecas, la dispersión poblacional y la insuficiencia
de la infraestructura médica pública obligan a las familias a destinar una
proporción muy importante de sus escasos ingresos a la medicina privada.
ANALISIS E INCERTIDUMBRE
El
análisis integró una fase cualitativa mediante grupos focales con pacientes y
cuidadoras de diversas edades. Los testimonios revelaron que las familias
atraviesan un periodo de incertidumbre, confusión y asfixia económica entre la
aparición de los primeros síntomas y la confirmación del diagnóstico clínico.
Obtenido
el diagnóstico, la certidumbre se desvanece rápidamente ante la falta de un
sistema formal de apoyo. El informe denuncia que las dinámicas familiares y
laborales sufren fracturas profundas, obligando a las mujeres a reorganizar sus
vidas por completo para asumir roles de cuidado múltiple (atendiendo
simultáneamente a hijos y padres), lo que vulnera su propia salud física y
emocional.
Por
su parte, Yahaira Ochoa Ortiz, de la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA) hizo
un llamado enérgico al Gobierno federal y a las instituciones sanitarias para
transversalizar la perspectiva de género en el diseño del Servicio Universal de
Salud, advirtiendo que es imposible hablar de equidad sin transformar las
estructuras que perpetúan la vulnerabilidad de las mujeres.
“El
Estado debe asumir una responsabilidad que empiece por el reconocimiento
formal, legal y social de las personas cuidadoras, fomentando la
corresponsabilidad de los hombres en estas tareas, y que tal reconocimiento
trascienda hacia una flexibilidad institucional con marcos normativos laborales
y educativos adaptados a sus realidades”, señaló Ochoa.
Enfatizó
la necesidad de mitigar la asfixia financiera inicial mediante la reducción
drástica de los tiempos de diagnóstico institucional, concluyendo que 'un
sistema verdaderamente universal e inclusivo exige integrar por norma la
atención psicológica a pacientes como a las cuidadoras, así como visibilizar y
reivindicar en el discurso médico aquellos padecimientos crónicos no visibles,
para propiciar un trato digno, humano y absolutamente libre de discriminación',
finalizó.

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