Campeonato Mundial de Futbol
EL “RIVAL INVISIBLE” DEL
FUTBOL
Y CÓMO GANARLE CON
PREVENCIÓN
En
México, 41.7% de la población de 12 años y más declaró realizar algún deporte o
ejercicio físico en su tiempo libre durante 2025, de acuerdo con INEGI.
Y
justo ahora, que el mundial de futbol concentra la atención de millones de
personas en los partidos, existe un contrincante que no aparece en las
transmisiones, pero que sí puede cambiar el marcador: la conmoción cerebral.
Ésta no es otra cosa que un golpe que “sacude” el cerebro y altera
temporalmente su funcionamiento.
El
Dr. Kenneth Podell, neurólogo clínico y director del Centro de Contusiones del
Hospital Houston Methodist, explica que “el futbol es un deporte de contacto”.
No solo por los choques evidentes, sino también por disputas aéreas, caídas,
codazos, hombros y balonazos a corta distancia. En su experiencia, aunque el
futbol no encabeza las tasas de conmoción frente a deportes como rugby, hockey
sobre hielo o futbol americano, hay muchas maneras de sufrir una conmoción en
la cancha de soccer.
No
todo es el cabezazo: Uno de los mitos más repetidos es que “cabecear” es el
gran culpable. El Dr. Podell matiza que alrededor de 30% de las conmociones
ocurre cuando dos jugadores van a cabecear; sin embargo, con frecuencia el
golpe viene de otro lado. En sus palabras, lo más común es “jugador contra
parte del cuerpo, un codo, hombro o rodilla que impacta la cabeza. El segundo
escenario típico es cabeza contra el suelo, cuando el jugador cae y su cráneo
rebota contra el césped. El cabeceo del balón, como causa directa, suele quedar
en tercer lugar”.
Señales
para actuar de inmediato: Si un jugador se desmaya, la alerta es obvia.
Pero la mayoría de las veces los signos son más discretos, como dolor de
cabeza, mareo, problemas de equilibrio, sensibilidad a la luz o al ruido,
además de sentirse confuso o “como en neblina”.
El
Dr. Podell insiste en que entrenadores, compañeros y familias deben
reconocerlos, porque lo que se hace en los primeros minutos cambia el
pronóstico.
Cuando
hay sospecha, de acuerdo con el Dr. Podell, el jugador debe salir y ser
evaluado. En el futbol profesional, explica, a veces se cuenta con 2 a 3
minutos para una revisión rápida en cancha; en el nivel amateur, el enfoque
debe ser todavía más conservador. Y advierte sobre un error frecuente, que es
permitirle al jugador continuar jugando porque “puede aguantar”. Según el
especialista del Hospital Houston Methodist, quienes continúan jugando con una
conmoción tardan mucho más en recuperarse y suelen tener síntomas más intensos.
En cambio, salir a tiempo ayuda a volver antes y mejor.
Dos
“partidos” distintos en el cerebro: El Dr. Podell resume que hay dos tipos
de “golpes” que a veces se confunden. Primero, están las conmociones repetidas,
es decir, lesiones claras que se diagnostican y se repiten a lo largo de la
carrera deportiva. Y segundo, están los impactos más “ligeros”, esos golpes que
quizá no se sienten como una conmoción ni obligan a salir del partido, pero
mueven la cabeza una y otra vez; y cuando se repiten, pueden irse acumulando
con el tiempo.
Qué
recomiendan para prevenir y recuperarse mejor: Para el Dr. Podell, la
prevención empieza con educación: reconocer síntomas y no minimizarlos. También
recomienda fortalecer cuello y espalda alta, porque si esa zona es débil la
cabeza se sacude más tras un impacto, tipo “latigazo”, y los síntomas pueden
empeorar, especialmente en mujeres jóvenes. Y sobre los cascos suaves, su
mensaje es claro y es el hecho de que no hay evidencia sólida de que reduzcan
conmociones en futbol.
El
experto explica que después de una conmoción, el objetivo no es “aguantar” ni
regresar al día siguiente, sino recuperarse bien para volver seguro.
Pausa
inteligente: Al respecto, propone una pauta muy aterrizada: las primeras 24
a 48 horas son de “pausa inteligente”. No significa encerrarse en un cuarto
oscuro, sino bajar el ritmo, descansar y evitar sobrecarga de actividad. Luego,
el regreso debe ser paso a paso, con actividad ligera y progresiva, es decir,
caminar unos minutos, retomar tareas simples y aumentar conforme el cuerpo lo
tolere.
Lo
cotidiano también ayuda, tal como hidratarse, comer con más proteína y menos
azúcar, y priorizar el sueño. Explica el experto en neurología clínica que
cuando dormimos, el cerebro activa un proceso natural de “limpieza” que apoya
la recuperación; por eso recomienda privilegiar noches completas, más que
muchas siestas cortas.
Alerta
importante: Y para las familias hay una alerta importante, “en
adolescentes, una conmoción puede afectar el ánimo y la escuela. Es común ver
más irritabilidad o tristeza, y volver a clases a veces requiere ajustes
graduales.” Su consejo es observar cambios de humor y buscar apoyo si algo no
cuadra.
Para
finalizar, el Dr. Podell asegura que “jugar con intensidad no debería
significar jugar con riesgo. En el futbol, cuidar el cerebro también es parte
del juego”.

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