LOS TRES HABITOS DIARIOS QUE
NUTREN TU CEREBRO
Cuando
hablamos de bienestar, solemos pensar en alimentarnos mejor, ser físicamente
más activos o descansar cuando el cuerpo lo necesita. Sin embargo, pocas veces
nos detenemos a pensar en cuidar del órgano que hace posible recordar,
aprender, sentir, tomar decisiones y conectar con el mundo que nos rodea: el
cerebro.
Cuidar
la salud cerebral no debería verse como una preocupación lejana o exclusiva de
ciertas etapas de la vida. El cerebro participa en funciones motoras,
sensoriales, emocionales y cognitivas, por lo que procurar su bienestar todos
los días, y en todas las etapas de la vida, es clave para favorecer su correcto
funcionamiento y contribuir a una mejor calidad de vida.
Aunque
muchas veces el cuidado de la salud cerebral se asocia con etapas avanzadas, la
realidad es que los hábitos cotidianos tienen un papel importante desde la
juventud. Más allá de la edad, cuidar el cerebro implica adoptar rutinas que
favorezcan su funcionamiento diario, desde procurar espacios de descanso hasta
elegir alimentos que aporten nutrimentos esenciales y buscar actividades que
reten nuestra memoria, atención y creatividad.
“Cuidar
la salud del cerebro empieza con decisiones cotidianas. Una alimentación correcta,
un descanso adecuado y mantener la mente activa son hábitos que pueden
contribuir al bienestar cognitivo y emocional de las personas a lo largo de la
vida. Hablar de salud cerebral es también hablar de bienestar integral, de
pequeñas acciones que, sostenidas en el tiempo, pueden ayudarnos a vivir mejor
y a procurar nuestra calidad de vida desde el presente”, señaló Ana Villarreal,
gerente de Bienestar y Nutrición en Nestlé México.
Por
ello, la invitación es a mirar el cuidado del cerebro desde lo cotidiano, a
través de tres sencillos pasos que pueden ayudar a fortalecer hábitos
relacionados con la alimentación, el descanso y la actividad mental.
Reto
1: Alimentarse correctamente e incluir DHA.- Una alimentación adecuada es
fundamental para el funcionamiento del organismo. En el caso del cerebro,
existen nutrimentos como vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos omega-3 que
desempeñan un papel relevante.
El
cerebro humano está compuesto en casi un 60% de grasa, y los ácidos grasos se
encuentran entre las moléculas más importantes para su estructura y
funcionamiento. Entre ellos destaca el DHA, ácido docosahexaenoico, un tipo de
omega-3 que forma parte de las membranas neuronales y se concentra
especialmente en regiones relacionadas con la comunicación entre neuronas.
En
palabras sencillas, el DHA ayuda a que las células del cerebro mantengan una
estructura flexible y funcional, lo que favorece procesos vinculados con el
aprendizaje, la memoria y la capacidad de adaptación del cerebro. Diversos
estudios han asociado niveles adecuados de DHA con mejor desempeño cognitivo y
menor riesgo de deterioro cognitivo en adultos.
Para
contribuir a mantener niveles adecuados de DHA, se recomienda consumir pescado
graso como salmón, sardinas, y atún una o dos veces por semana, así como
incluir alimentos fortificados adicionados con este ácido graso, especialmente
en personas con bajo consumo de pescado. De forma natural, también puede
encontrarse en mariscos como camarón, almejas y ostiones.
Reto
2: Dormir bien.- El descanso es mucho más que una pausa. Durante el sueño,
el cerebro realiza procesos esenciales como consolidar la memoria, regular las
emociones, mantener la atención y recuperar el rendimiento cognitivo.
La
falta de sueño puede afectar distintas funciones de la vida cotidiana. Estudios
han observado que la restricción del sueño puede reducir el rendimiento en
tareas de atención y estado de alerta, así como impactar la memoria de trabajo,
especialmente en actividades cognitivas complejas.
Dormir
solo entre cuatro y seis horas por noche puede provocar un déficit cognitivo
que se acumula con el paso de los días. Aunque el sueño de recuperación ayuda,
restaurar por completo la función cognitiva puede requerir varias noches de
descanso adecuado, dependiendo de la intensidad y duración de la falta de
sueño.
Para
favorecer un descanso reparador, se recomienda dormir entre siete y ocho horas
diarias, mantener horarios regulares, procurar un ambiente tranquilo por la
noche y evitar el uso de pantallas antes de dormir.
La
luz azul que emiten las pantallas de los dispositivos puede interferir con la
producción de melatonina, hormona que ayuda al cuerpo a iniciar y mantener el
sueño.
Reto
3: Mantener la mente activa.- Cuidar el cerebro también significa
desafiarlo. Realizar actividades que estimulen las capacidades cognitivas
contribuye a la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para
crear, reforzar y reorganizar conexiones neuronales.
Estas
prácticas pueden ayudar a fortalecer funciones como la memoria, la atención, la
velocidad de procesamiento y la capacidad de resolver problemas. Además, las
actividades cognitivamente estimulantes y emocionalmente positivas pueden
favorecer el equilibrio emocional y crear mejores condiciones para el
aprendizaje y la concentración.
Algunas
acciones sencillas para lograrlo son leer diariamente, aprender algo nuevo como
un idioma, música, cocina o cualquier habilidad novedosa, resolver juegos de
lógica como sudoku, crucigramas o ajedrez, mantener vínculos sociales y
realizar actividad física, ya que el movimiento también contribuye a la salud
cerebral y al equilibrio emocional.
Pequeños
ajustes en la rutina diaria pueden convertirse en una forma sencilla de
procurar la salud cerebral a cualquier edad. Alimentarse con conciencia,
descansar lo suficiente, mantenerse activo y dedicar tiempo a nuevas
experiencias son decisiones cotidianas que pueden contribuir a una mejor
calidad de vida.
Desde
Nestlé, impulsamos una visión de nutrición, salud y bienestar que acompaña a
las personas en cada etapa de la vida, promoviendo decisiones informadas y
hábitos cotidianos que contribuyan a vivir mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario