viernes, 10 de julio de 2026

 

NO TODO LO QUE PARECE DEPRESIÓN ES DEPRESIÓN:

EL EFECTO POCO CONOCIDO DESPUÉS DE UNA CIRUGÍA

 


*Especialistas advierten que algunas deficiencias nutricionales pueden manifestarse con síntomas como depresión, ansiedad o alteraciones cognitivas, retrasando el diagnóstico y el tratamiento oportuno

 

 

Una persona se somete a una cirugía bariátrica, pierde peso, mejora su salud y meses después comienza a presentar ansiedad, problemas de memoria, dificultad para concentrarse o incluso síntomas de depresión. Lo más común es pensar que se trata de un trastorno de salud mental. Sin embargo, en algunos casos, el verdadero origen podría estar en una deficiencia de vitaminas y minerales.

Este fue uno de los mensajes centrales que compartió el Dr. Luis Dorado, Médico Cirujano, especialista en nutrición clínica y obesidad, director de Medicina Metabólica, durante su participación en el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (CMCOEM), donde presentó la conferencia "Deficiencias de micronutrientes y su máscara psiquiátrica: ¿Cómo el déficit de vitamina B12, B1 y hierro simulan depresión y psicosis?".

   Cuando el cerebro da la alarma, el problema podría estar en la nutrición: La cirugía bariátrica es uno de los tratamientos más efectivos para la obesidad y ha transformado la vida de millones de personas. Sin embargo, al modificar la anatomía del aparato digestivo también cambia la forma en que el organismo absorbe algunos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.

Vitaminas como la B1 (tiamina) y la B12, así como minerales como el hierro, participan en funciones clave relacionadas con la memoria, la concentración, el estado de ánimo y la función neurológica. Cuando existe una deficiencia, los primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con depresión, ansiedad, deterioro cognitivo o incluso cuadros psicóticos.

"Cuando un paciente con antecedente de cirugía bariátrica presenta síntomas como depresión, ansiedad, alteraciones cognitivas o incluso manifestaciones psicóticas, debemos ampliar el diagnóstico. Antes de asumir que se trata de un trastorno psiquiátrico primario, es indispensable descartar una deficiencia nutricional. Detectarla a tiempo puede significar la diferencia entre una recuperación completa y una discapacidad permanente." Dr. Luis Dorado.

   No siempre es un problema de salud mental: Uno de los principales retos, explicó el especialista, es que muchas de estas deficiencias aparecen de forma silenciosa y sus primeras manifestaciones no son físicas, sino emocionales o cognitivas.

Por ejemplo, la deficiencia de vitamina B1 puede desarrollarse durante los primeros meses posteriores a la cirugía y provocar confusión, desorientación o alteraciones neurológicas graves si no se trata oportunamente. La vitamina B12, por su parte, puede manifestarse años después con síntomas como depresión resistente al tratamiento, cambios de personalidad o deterioro cognitivo. Incluso el déficit de hierro, además del cansancio, puede ocasionar apatía, irritabilidad y dificultad para concentrarse, afectando significativamente la calidad de vida.

"El problema es que muchas veces estos síntomas se interpretan únicamente desde la salud mental, cuando en realidad el cerebro está manifestando una alteración metabólica que puede corregirse con un diagnóstico oportuno", señala el especialista.

La cirugía termina en el quirófano; el tratamiento no

Uno de los mensajes que dejó el Congreso es que la cirugía bariátrica no representa el final del tratamiento de la obesidad, sino el inicio de una nueva etapa.

Cada procedimiento modifica diferentes regiones del aparato digestivo, por lo que también cambia el riesgo de desarrollar determinadas deficiencias nutricionales. Esto hace indispensable un seguimiento médico y nutricional permanente, acompañado de estudios de laboratorio y suplementación individualizada.

"La cirugía bariátrica cambia la vida del paciente, pero también cambia su fisiología. Por eso el seguimiento, la suplementación y el monitoreo de laboratorio no son una recomendación opcional, sino parte del tratamiento para toda la vida. Nuestro objetivo no es únicamente que el paciente pierda peso, sino que conserve su salud física, neurológica y emocional a largo plazo".

   Un seguimiento que puede cambiar el pronóstico: De acuerdo con el Dr. Dorado, la clave está en mantener una alta sospecha clínica. Cuando un paciente operado desarrolla síntomas psiquiátricos de reciente aparición, presenta poca respuesta al tratamiento farmacológico o manifiesta alteraciones neurológicas, es indispensable investigar primero una posible causa nutricional antes de asumir un trastorno psiquiátrico primario.

La buena noticia es que, en muchos casos, estas deficiencias pueden prevenirse y son completamente reversibles si se identifican a tiempo mediante un seguimiento multidisciplinario adecuado.

   Ciencia que transforma la práctica clínica: La participación del Dr. Luis Dorado en el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas refleja la evolución que vive actualmente la medicina de la obesidad, donde el éxito de una cirugía ya no se mide únicamente por los kilos perdidos, sino por la capacidad de ofrecer un acompañamiento integral que preserve la salud metabólica, nutricional y neurológica de los pacientes.

Para Medicina Metabólica, este enfoque representa un cambio de paradigma: entender que la cirugía bariátrica no termina cuando el paciente sale del quirófano, sino que requiere un seguimiento continuo, personalizado y basado en evidencia para garantizar resultados duraderos y una mejor calidad de vida.

 

 

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