NO TODO LO QUE PARECE
DEPRESIÓN ES DEPRESIÓN:
EL EFECTO POCO CONOCIDO
DESPUÉS DE UNA CIRUGÍA
*Especialistas advierten que algunas
deficiencias nutricionales pueden manifestarse con síntomas como depresión,
ansiedad o alteraciones cognitivas, retrasando el diagnóstico y el tratamiento
oportuno
Una
persona se somete a una cirugía bariátrica, pierde peso, mejora su salud y
meses después comienza a presentar ansiedad, problemas de memoria, dificultad
para concentrarse o incluso síntomas de depresión. Lo más común es pensar que
se trata de un trastorno de salud mental. Sin embargo, en algunos casos, el
verdadero origen podría estar en una deficiencia de vitaminas y minerales.
Este
fue uno de los mensajes centrales que compartió el Dr. Luis Dorado, Médico
Cirujano, especialista en nutrición clínica y obesidad, director de Medicina
Metabólica, durante su participación en el Congreso del Colegio Mexicano de
Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (CMCOEM), donde presentó la
conferencia "Deficiencias de micronutrientes y su máscara psiquiátrica:
¿Cómo el déficit de vitamina B12, B1 y hierro simulan depresión y
psicosis?".
Cuando
el cerebro da la alarma, el problema podría estar en la nutrición: La
cirugía bariátrica es uno de los tratamientos más efectivos para la obesidad y
ha transformado la vida de millones de personas. Sin embargo, al modificar la
anatomía del aparato digestivo también cambia la forma en que el organismo
absorbe algunos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del
cerebro y del sistema nervioso.
Vitaminas
como la B1 (tiamina) y la B12, así como minerales como el hierro, participan en
funciones clave relacionadas con la memoria, la concentración, el estado de
ánimo y la función neurológica. Cuando existe una deficiencia, los primeros
síntomas pueden confundirse fácilmente con depresión, ansiedad, deterioro
cognitivo o incluso cuadros psicóticos.
"Cuando
un paciente con antecedente de cirugía bariátrica presenta síntomas como
depresión, ansiedad, alteraciones cognitivas o incluso manifestaciones
psicóticas, debemos ampliar el diagnóstico. Antes de asumir que se trata de un
trastorno psiquiátrico primario, es indispensable descartar una deficiencia
nutricional. Detectarla a tiempo puede significar la diferencia entre una
recuperación completa y una discapacidad permanente." Dr. Luis Dorado.
No
siempre es un problema de salud mental: Uno de los principales retos,
explicó el especialista, es que muchas de estas deficiencias aparecen de forma
silenciosa y sus primeras manifestaciones no son físicas, sino emocionales o
cognitivas.
Por
ejemplo, la deficiencia de vitamina B1 puede desarrollarse durante los primeros
meses posteriores a la cirugía y provocar confusión, desorientación o
alteraciones neurológicas graves si no se trata oportunamente. La vitamina B12,
por su parte, puede manifestarse años después con síntomas como depresión
resistente al tratamiento, cambios de personalidad o deterioro cognitivo.
Incluso el déficit de hierro, además del cansancio, puede ocasionar apatía,
irritabilidad y dificultad para concentrarse, afectando significativamente la
calidad de vida.
"El
problema es que muchas veces estos síntomas se interpretan únicamente desde la
salud mental, cuando en realidad el cerebro está manifestando una alteración
metabólica que puede corregirse con un diagnóstico oportuno", señala el
especialista.
La
cirugía termina en el quirófano; el tratamiento no
Uno
de los mensajes que dejó el Congreso es que la cirugía bariátrica no representa
el final del tratamiento de la obesidad, sino el inicio de una nueva etapa.
Cada
procedimiento modifica diferentes regiones del aparato digestivo, por lo que
también cambia el riesgo de desarrollar determinadas deficiencias
nutricionales. Esto hace indispensable un seguimiento médico y nutricional
permanente, acompañado de estudios de laboratorio y suplementación
individualizada.
"La
cirugía bariátrica cambia la vida del paciente, pero también cambia su
fisiología. Por eso el seguimiento, la suplementación y el monitoreo de laboratorio
no son una recomendación opcional, sino parte del tratamiento para toda la
vida. Nuestro objetivo no es únicamente que el paciente pierda peso, sino que
conserve su salud física, neurológica y emocional a largo plazo".
Un
seguimiento que puede cambiar el pronóstico: De acuerdo con el Dr. Dorado,
la clave está en mantener una alta sospecha clínica. Cuando un paciente operado
desarrolla síntomas psiquiátricos de reciente aparición, presenta poca
respuesta al tratamiento farmacológico o manifiesta alteraciones neurológicas,
es indispensable investigar primero una posible causa nutricional antes de
asumir un trastorno psiquiátrico primario.
La
buena noticia es que, en muchos casos, estas deficiencias pueden prevenirse y
son completamente reversibles si se identifican a tiempo mediante un
seguimiento multidisciplinario adecuado.
Ciencia
que transforma la práctica clínica: La participación del Dr. Luis Dorado en
el Congreso del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades
Metabólicas refleja la evolución que vive actualmente la medicina de la
obesidad, donde el éxito de una cirugía ya no se mide únicamente por los kilos
perdidos, sino por la capacidad de ofrecer un acompañamiento integral que
preserve la salud metabólica, nutricional y neurológica de los pacientes.
Para
Medicina Metabólica, este enfoque representa un cambio de paradigma: entender
que la cirugía bariátrica no termina cuando el paciente sale del quirófano,
sino que requiere un seguimiento continuo, personalizado y basado en evidencia
para garantizar resultados duraderos y una mejor calidad de vida.

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