22 de julio: Día Mundial del Cerebro
MITOCONDRIAS: EL DESCUBRIMIENTO
QUE CAMBIARIA
LA FORMA DE TRATAR LA
ENFERMEDAD DE PARKINSON
Un
equipo de investigadores, liderado por el Dr. Muralidhar L. Hegde, Profesor del
Departamento de Neurocirugía y Director de la División de Investigación en
Reparación del ADN en el Centro de Neuroregeneración del Hospital Houston
Methodist, está describiendo con más claridad qué podría estar ocurriendo
dentro de las células del cerebro en el Parkinson: una proteína relacionada con
la enfermedad puede atascarse en una especie de “puerta” de las mitocondrias,
que son las “plantas de energía” de la célula. Cuando esa puerta se bloquea, la
célula empieza a perder eficiencia y a vivir con más estrés.
La
explicación es muy sencilla, como lo explica el Dr. Hegde: “esta proteína es el
filtro que deja de filtrar”.
Las
mitocondrias tienen canales de entrada y salida para mantener su
funcionamiento. En esta investigación, el punto crítico es una proteína llamada
Tom40, que funciona como una compuerta: si se altera, el sistema se desajusta.
El Dr. Hegde lo compara con algo muy cotidiano: “Tom40 es como un guardián”,
explica, “regulando lo que entra y sale de la central energética de la célula”.
¿Y
qué la bloquea? Cuando la proteína asociada al Parkinson se “deforma” y se
acumula, puede quedarse atorada en ese paso, como si un objeto se quedara
atravesado en una puerta giratoria: no entra por completo ni permite que nada
más pase, lo que altera la función mitocondrial y aumenta el estrés celular con
el tiempo.
Lo
que entusiasma a los científicos es que estos hallazgos revelan que ahora
tienen una vía clara que, en principio, podría abordarse terapéuticamente para
atacar el problema.
Además
de describir el fenómeno, el equipo propone una idea potente: si se logra
intervenir esta ruta, podría ralentizarse parte del avance del daño celular. En
palabras del Dr. Hegde, el hallazgo “abre la puerta a un nuevo tratamiento
porque se identificó un nuevo blanco, un nuevo mecanismo, de manera que se
vuelve más realista pensar en estrategias para frenar el proceso. Probablemente
podríamos desacelerar la enfermedad atacando esta vía, ya sea evitando el
bloqueo desde el inicio o protegiendo a la mitocondria”.
Explorando
formas de proteger las mitocondrias: Más allá de definir el mecanismo, los
investigadores ahora están explorando estrategias que, en el futuro, podrían
ayudar a reducir el estrés mitocondrial relacionado con la enfermedad de
Parkinson. Una línea prometedora consiste en abordar la toxicidad mitocondrial
mediada por la alfa-sinucleína, ya sea estabilizando la proteína en una forma
no tóxica o evitando su agregación patológica.
Entre
los enfoques que se investigan se encuentran los aptámeros basados en ADN,
pequeñas moléculas de ácido nucleico diseñadas para unirse de forma selectiva a
la alfa-sinucleína y, potencialmente, estabilizarla antes de que se vuelva
dañina. Otros esfuerzos se centran en estrategias basadas en nanotecnología
orientadas a prevenir o reducir la agregación de la alfa-sinucleína,
disminuyendo así su capacidad de interferir con la función mitocondrial. Estos
trabajos se llevan a cabo en colaboración con el neurólogo y experto en
nanotecnología Prof. Thomas Kent de Texas A&M University, Houston.
Es
importante subrayar que estos enfoques aún se encuentran en etapas tempranas y
preclínicas, y se evalúan en modelos experimentales para valorar su viabilidad
y seguridad. Aunque todavía no representan opciones terapéuticas, muestran cómo
comprender esta nueva vía mitocondrial identificada puede orientar estrategias
de intervención en el futuro.
¿Cuándo
podría probarse en personas?: Aquí viene lo más importante: esta vía aún no
es un tratamiento disponible. El equipo está trabajando con modelos celulares y
animales, y antes de pensar en ensayos clínicos necesitan pruebas robustas de
seguridad. El Dr. Hegde asegura que primero debe evaluarse en un animal más
grande (por ejemplo, cerdo o mono) y revisar toxicidad a fondo; eso podría
tomar “de uno a dos años”, además de financiamiento.
Y
deja un mensaje que vale oro en ciencia (y para pacientes): avanzar con rigor,
sin vender promesas. “No quieres dar esperanzas sin asegurarte de que haya una
alta probabilidad de que se vuelva realidad,” concluyó.
Los
colaboradores de Hegde en este estudio fueron Velmarini Vasquez, Manohar
Kodavati, Joy Mitra, Indira Vedula, Dale J. Hamilton, Ralph M. Garruto y K. S.
Rao.

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