NANOPARTICULAS BIOINSPIRADAS: DESARROLLO CIENTIFICO DESDE MEXICO PARA ENFRENTAR BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIOTICOS
●La investigación combina nanotecnología y
compuestos naturales para atacar biopelículas bacterianas, uno de los
principales mecanismos detrás de infecciones hasta mil veces más resistentes a
los antibióticos
Las
bacterias resistentes a los antibióticos podrían convertirse en el futuro
cercano en uno de los retos más urgentes para la salud pública a nivel global.
Organismos
internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ONU y la FAO
advierten que, de no modificarse las tendencias actuales, este fenómeno podría
convertirse en la principal causa de muerte en el mundo hacia 2050, con hasta
10 millones de fallecimientos anuales.
El
problema se ve agravado por la automedicación, la mala praxis médica, el uso
indiscriminado de antibióticos y la capacidad de las bacterias para compartir
genes de resistencia entre ellas.
En
este contexto, un proyecto de investigación desarrollado en el Tecnológico de
Monterrey, liderado por las doctoras María Luisa Del Prado Audelo y Alejandra
Romero Montero, profesoras investigadoras de la Escuela de Ingeniería y
Ciencias (EIC) en el Campus Ciudad de México, explora una alternativa no
antibiótica para enfrentar infecciones bacterianas persistentes: el uso de
nanopartículas poliméricas biodegradables capaces de liberar compuestos
naturales con actividad antimicrobiana de forma controlada.
Uno
de los principales retos para el tratamiento de infecciones resistentes es la
formación de biopelículas bacterianas, estructuras microscópicas que permiten a
las bacterias adherirse a superficies como heridas, catéteres o implantes
médicos.
Estas
biopelículas funcionan como una barrera protectora que limita la acción de los
antibióticos y puede hacer que las bacterias sean hasta mil veces más
resistentes que en su forma libre, favoreciendo infecciones crónicas y
difíciles de erradicar, especialmente en entornos hospitalarios.
La
investigación encabezada por la Dra. Del Prado Audelo se enfoca precisamente en
romper esta barrera, atacando uno de los mecanismos más complejos de la
resistencia antimicrobiana, combinando cápsulas de nanotecnología e inspiración
en la medicina ancestral mexicana.
El
proyecto desarrolla nanopartículas poliméricas biodegradables que encapsulan
fitoquímicos presentes en aceites esenciales, como los derivados del orégano,
el tomillo y el comino, ingredientes conocidos desde la medicina tradicional
por sus propiedades antimicrobianas.
A
diferencia de los antibióticos convencionales, que suelen actuar sobre
objetivos moleculares específicos, estos compuestos naturales presentan un
mecanismo de acción multifactorial, lo que dificulta que las bacterias
desarrollen resistencia.
No
obstante, su aplicación directa presenta limitaciones como baja solubilidad,
volatilidad y sensibilidad a factores ambientales.
La
nanotecnología que se está desarrollando en el Tecnológico de Monterrey permite
superar estas barreras, al encapsular los compuestos en nanopartículas de entre
150 y 200 nanómetros, que protegen las moléculas y permiten su liberación
controlada directamente en el sitio de infección.
La
Dra. María Luisa Del Prado Audelo, puntualiza que gracias a su tamaño
nanométrico, las partículas pueden penetrar la biopelícula bacteriana y liberar
los compuestos bioactivos desde el interior, en una estrategia que la
investigadora describe como un enfoque tipo Caballo de Troya, “de esta forma,
es posible desestabilizar la estructura protectora de la biopelícula y atacar a
las bacterias sin recurrir a antibióticos tradicionales”.
ELABORACION DE LAS NANOPARTICULAS
Las
nanopartículas están fabricadas con PLGA (ácido poliláctico-co-glicólico), un
polímero biocompatible y biodegradable aprobado por la FDA, ampliamente
utilizado en aplicaciones médicas. Tras cumplir su función, el material se
degrada en subproductos que el organismo puede metabolizar sin generar residuos
tóxicos ni impactos ambientales negativos.
El
proyecto surgió inicialmente con un enfoque en dispositivos médicos, donde la
colonización bacteriana representa un riesgo constante. Posteriormente, la
investigación se amplió hacia el tratamiento de heridas crónicas, un problema
de salud pública relevante en México y otros países, particularmente en
pacientes con enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad.
A
mediano y largo plazo, la plataforma nanotecnológica podría tener aplicaciones
en superficies hospitalarias, sistemas de desinfección, tratamiento de agua,
industria alimentaria y otros entornos donde el control microbiano es crítico,
abriendo la puerta a soluciones preventivas además de terapéuticas.
La
filosofía del proyecto: ciencia colaborativa con impacto social. La
investigación se desarrolla en el laboratorio Inbiotech, adscrito a la Escuela
de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, y cuenta con la
colaboración de instituciones nacionales como la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), a través del Instituto de Investigaciones en Materiales, y la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa. Estas alianzas
fortalecen el análisis teórico, computacional y experimental del comportamiento
de los materiales a escala nanométrica.
Actualmente,
el proyecto se encuentra en una etapa avanzada de validación experimental,
mientras se analizan mecanismos de protección intelectual que permitan avanzar
hacia su transferencia tecnológica. Si bien las aplicaciones clínicas requieren
procesos rigurosos de evaluación preclínica y clínica, otras implementaciones
podrían avanzar en plazos más cortos.
Este
proyecto se alinea con el enfoque de investigación de la Escuela de Ingeniería
y Ciencias, que impulsa soluciones científicas orientadas a salud,
sostenibilidad, envejecimiento e industria, bajo una visión de impacto social,
económico y ambiental.
La
Dra. Del Prado Audelo, propone un cambio de paradigma frente a la resistencia
antimicrobiana: reducir la dependencia exclusiva de antibióticos y avanzar
hacia estrategias que limiten la capacidad adaptativa de las bacterias,
conectando el conocimiento científico con las necesidades reales de la
sociedad.

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