CONOCE LAS ZONAS DE
FRECUENCIA CARDIACA
AL HACER EJERCICIO Y SUS
BENEFICIOS
Moverse siempre será mejor que permanecer inactivo.
Pero la intensidad y la duración también influyen, sobre todo cuando tienes
metas específicas, como bajar de peso, desarrollar masa muscular o prepararte
para una carrera o competencia. La frecuencia cardíaca durante el ejercicio
cardiovascular es un indicador vital que refleja cuánto esfuerzo está haciendo
el corazón para bombear y entregar sangre rica en oxígeno a los músculos.
“Las zonas de ritmo cardíaco ayudan a categorizar
ese nivel de esfuerzo según tu edad y condición física, además de indicar qué
fuente de energía está utilizando el cuerpo durante el ejercicio”, explica
Taylor Samale, coordinador de acondicionamiento físico en el Hospital Houston
Methodist.
“Saber cuáles son tus zonas objetivo de frecuencia
cardíaca puede ser una herramienta muy útil para entrenar de forma más
inteligente, no solo más intensa”, señala el experto. Ya seas un atleta o
alguien que quiere mejorar su condición física, las zonas cardíacas aseguran
que tus entrenamientos estén alineados con tus metas. No tienes que exigirte al
máximo todo el tiempo ni terminar sin aliento para que tu ejercicio sea
efectivo”.
A continuación, se explican los beneficios de cada
zona, cómo reconocer en cuál te encuentras y cuáles pueden ayudarte según tus
objetivos.
Las 5
zonas de frecuencia cardíaca, explicadas
Existen cinco zonas de frecuencia cardíaca, de la 1
a la 5, que representan diferentes porcentajes de tu frecuencia cardíaca
máxima, la cual depende de tu edad. Cada zona implica un nivel de intensidad
distinto, así como diferentes beneficios y fuentes de energía. Cuanto más alta
es la zona, mayor es el esfuerzo, aumenta la frecuencia cardíaca y el cuerpo
recurre más a carbohidratos y proteínas como combustible, en lugar de grasa.
Zona 1: La zona 1 es un
esfuerzo muy ligero, apenas por encima del ritmo cardíaco en reposo, alrededor
del 50 al 60% de tu frecuencia cardíaca máxima.
“Aquí es donde conviene estar justo antes de empezar
y al terminar tu entrenamiento”, indica el experto. “En esta zona puedes
mantener una conversación completa —incluso podrías cantar si quisieras—, pero
sigues moviéndote, activando la circulación sanguínea en todo el cuerpo y
elevando ligeramente tu frecuencia cardíaca”.
Es especialmente importante después de
entrenamientos intensos, ya que el movimiento continuo ayuda a redistribuir la
sangre adecuadamente en el cuerpo, añade el experto. Recomienda reservar entre
5 y 10 minutos del entrenamiento para enfriar en zona 1.
“No es ideal pasar de la zona 5 a quedarte
completamente quieto”, afirma.
Zona 2:
La zona 2 corresponde a una intensidad ligera a moderada, entre 60 y 70% de
tu frecuencia cardíaca máxima.
“Definitivamente estás trabajando y puedes sentir
que tu cuerpo genera calor. Es posible que sudes ligeramente, pero aún puedes
mantener una conversación y hablar en oraciones completas”, explica el
coordinador. “Si estuvieras hablando por teléfono, la otra persona notaría que
respiras un poco más fuerte de lo normal, pero no tendrías problema para seguir
platicando”.
El objetivo principal de esta zona es fortalecer la
base aeróbica (resistencia) y entrenar al cuerpo para usar mayor proporción de
grasa como energía en lugar de carbohidratos.
Zona 3:
La zona 3 es un esfuerzo moderado a elevado, entre 70 y 80% de la
frecuencia cardíaca máxima.
No siempre, pero muchas clases de entrenamiento
grupal se mantienen principalmente en la zona 3, donde pasas buena parte
respirando con esfuerzo. Todavía puedes hablar aquí, pero solo en frases muy
cortas. Ya no es posible una conversación fluida.
Mientras que la zona 2 ayuda a mejorar la
resistencia, y la zona 4 la velocidad y la potencia, la zona 3 puede sentirse
sin un objetivo claro. Aun así, cumple una función importante, sobre todo para
quienes entrenan para carreras de larga duración.
“Digamos que compites en una carrera y buscas un
tiempo específico. No puedes estar pendiente de la frecuencia cardíaca todo el
tiempo”, dice el experto. “Entrenar en ese punto incómodo —entre zona 3 y zona
4 durante periodos prolongados— puede ayudarte no solo físicamente, sino
también mentalmente a prepararte para una competencia”.
Zona 4:
La zona 4 es un esfuerzo alto, entre 80 y 90% de la frecuencia cardíaca
máxima. Hablar se vuelve casi imposible: tal vez puedas decir una o dos
palabras antes de necesitar aire.
La zona 4 es muy útil en esfuerzos breves. No
quieres centrar todo tu ejercicio aquí, pero incluir la cantidad adecuada
ayudará a mejorar tu velocidad, potencia y el umbral anaeróbico.
Ese umbral es el punto en el que el cuerpo requiere
más energía de la que puede obtener sólo con oxígeno, por lo que recurre al
glucógeno muscular, produciendo ácido láctico como residuo. Superar dicho
umbral contribuye al cansancio del ejercicio y obliga al cuerpo a reducir la
intensidad.
Zona 5:
La zona 5 representa el máximo esfuerzo, entre 90 y 100% de tu frecuencia
cardíaca máxima.
En la zona 5 vas a tope. No podrás hablar, y solo
aguantarás alrededor de un minuto o menos antes de tener que bajar el ritmo.
Cómo
calcular tus zonas objetivo de frecuencia cardíaca
Hay dos métodos principales: Fórmula de frecuencia
cardíaca máxima (método general basado en edad).
Fórmula de Karvonen o de reserva de frecuencia
cardíaca (más personalizada, pues considera el ritmo cardíaco en reposo).
En ambos casos, necesitas conocer tu frecuencia
cardíaca máxima aproximada, que se estima así:
220 – tu edad = frecuencia cardíaca máxima (latidos
por minuto, LPM)
Ejemplo:
En una
persona de 30 años: 220 – 30 = 190 LPM
Luego se multiplica por los rangos porcentuales de
cada zona:
Zonas
para una persona de 30 años:
Zona
1: 95 a 114 LPM (50–60% de 190)
Zona
2: 114 a 133 LPM (60–70% de 190)
Zona
3: 133 a 152 LPM (70–80% de 190)
Zona
4: 152 a 171 LPM (80–90% de 190)
Zona
5: 171 a 190 LPM (90–100% de 190)
Este método funciona bien para principiantes.
Pero para atletas de resistencia, cuyo ritmo en
reposo puede estar en los 30 o 40 LPM —frente al rango normal de 60 a 100 LPM—,
la fórmula de Karvonen puede ofrecer una medición más precisa, comenta el
experto del Hospital Houston Methodist.
En general, una frecuencia cardíaca en reposo más
baja es señal de mejor salud cardiovascular, según la Asociación Americana del
Corazón.
¿Cuál
es la mejor zona de frecuencia cardiaca? Enfócate en zona 2 en
términos generales
Mayor quema
de grasa: la zona 2 entrena al cuerpo para usar la grasa como combustible en
lugar de depender del glucógeno (azúcar) que almacenan los músculos o la
proteína.
Mejor
función mitocondrial: esta zona es la intensidad ideal para incrementar la
cantidad y eficiencia de las mitocondrias, las “centrales energéticas” que
hacen posible que nuestras células generen la energía necesaria.
Menor
estrés y fatiga por ejercicio: como es una intensidad relativamente suave, la
recuperación es más rápida y hay menos sensación de agotamiento que con
entrenamientos de alta intensidad que pueden dejar el cuerpo molido.
Salud
cardiaca fortalecida: mejora la base aeróbica, lo que significa que tu
organismo usa el oxígeno con mayor eficiencia para sostener el esfuerzo por más
tiempo.
Bienestar
mental: la actividad física contribuye a reducir síntomas de ansiedad y el
riesgo de desarrollar depresión.
¿Qué
ejercicios son buenos para trabajar en zona 2?
Cardio es básicamente cualquier actividad que
acelera el ritmo del corazón. Por lo tanto, la zona 2 incluye todo lo que te
mantenga en ese rango de intensidad moderada. Algunas opciones son:
Caminar a
paso rápido (más de 2.5 millas por hora)
Trote
suave
Nadar a
un ritmo relajado
Tenis en
dobles
Paseos en
bicicleta por terreno plano
Yoga
activo
Bailar
Actividades
como jardinería o trabajo en el patio
“Lo importante es hacer algo que disfrutes”,
finaliza el experto entrenador del Hospital Houston Methodist. “Hacer ejercicio
no tiene por qué ser algo desagradable, y no debes terminar completamente
agotado para que cuente como un avance para tu salud. De hecho, deberías
sentirte con más energía después de estas actividades, y si estás trabajando en
zona 2, te vas a sentir genial y con mucha vitalidad al terminar”.

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