APOYA LA CIENCIA EL CONSUMO
DE LECHE Y LACTEOS ENTEROS
El
pasado 7 de Enero de 2026, el Departamento Norteamericano de Salud y el
Departamento de Agricultura dieron a conocer las nuevas Guías Dietéticas para
los Americanos, que tendrán vigencia desde el día de su publicación hasta el
año 2030.
En
estas nuevas guías dietéticas se introduce por primera vez la recomendación de
consumir leche entera y productos lácteos enteros sin azúcar.
El
texto se lee así “Cuando consumas lácteos
incluye lácteos enteros sin azúcar añadida. Los lácteos son una excelente
fuente de proteína, grasas saludables, vitaminas y minerales”.
Y
reiteran que la recomendación es “Consumir 3 porciones al día como parte de una
dieta de 2000 calorías, ajustando en base a los requerimientos calóricos
individuales”.
En
ediciones anteriores de estas mismas guías, se hacía la recomendación de
consumir leche y lácteos bajos en grasa o sin grasa. Sin embargo, en las Guías
Dietéticas actuales, la recomendación cambió.
El
capítulo Mexicano para la Federación Internacional de la Leche (FIL) aprovecha
este momento histórico para resaltar que la inclusión de la leche entera en las
Guías Alimentarias para americanos 2025–2030 es coherente con la evidencia
científica que se ha venido acumulando durante la última década, sobre el
consumo de lácteos y su papel dentro de una alimentación equilibrada.
La
evidencia científica disponible ha permitido una comprensión más amplia del
consumo de lácteos como alimentos completos, cuyo valor nutrimental viene
intrínseco en la matriz láctea, que es una estructura diseñada para contener
los nutrimentos y garantizar interacciones sinérgicas entre ellos para fomentar
su absorción y aprovechamiento en el cuerpo humano.
La
leche entera, yogurt, quesos y demás alimentos lácteos son una importante
fuente de proteínas de alto valor biológico, calcio, y vitaminas importantes en
la dieta de los mexicanos, como las vitaminas A y D.
La
ciencia de la Nutrición en las últimas décadas tenía el consenso en recomendar
la limitación en el consumo de grasas saturadas, por sus efectos sobre la salud
cardiovascular y relación con algunas enfermedades crónicas.
Sin
embargo, la ciencia de los lácteos en la última década nos ha dejado ver que la
grasa saturada de la leche y los lácteos tiene un comportamiento diferente, con
efectos que van desde neutros hasta benéficos para la salud.
Es
por ello que el reconocido doctor Dariush Mozzafarian, Investigador de la
Universidad de Tufts y experto en políticas alimentarias comentó el día de ayer
sobre las nuevas Guías Dietéticas: “El cambio de las guías dietéticas para
incluir leche y lácteos enteros, sin azúcar añadida, es consistente con la
evidencia acumulada de que no existen beneficios de elegir lácteos bajos en
grasa en lugar de lácteos enteros”.
La
Federación Internacional de la Leche resalta que la evidencia acumulada muestra
que no existen razones científicas para recomendar de forma sistemática la
sustitución de la leche entera por versiones bajas en grasa, cuando el consumo
de lácteos se da dentro de patrones de alimentación equilibrados, con porciones
adecuadas y contexto dietético; por ello, hace un llamado a la comunidad
científica para reevaluar, a través de los ojos de la ciencia el papel de los
alimentos lácteos enteros y los beneficios que pueden tener para la salud
invitando a considerar el papel de la leche y lácteos enteros en las políticas
de nutrición y alimentación nacionales.
Con
esto, la FIL reafirma su compromiso de agrupar al sector lácteo utilizando los
hechos y ciencia, para contribuir a una conversación pública informada,
responsable y alineada con las recomendaciones oficiales, en beneficio del
consumidor.

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