SALUD MENTAL EN MEXICO: UNA
CRISIS QUE
TARDA HASTA DOCE AÑOS PARA
ATENDERSE
*Expertos hacen un llamado a la detección
temprana y a la sensibilización social para mejorar el pronóstico de los
pacientes
En
el marco del fortalecimiento de la cultura de bienestar integral, México
enfrenta retos significativos en materia de salud mental. Según datos de salud
pública y organismos internacionales, se estima que aproximadamente el 18% de
la población urbana en edad productiva padece algún trastorno mental, siendo la
depresión y la ansiedad los diagnósticos más prevalentes.
A
pesar de la alta frecuencia de estos padecimientos, uno de los desafíos más
críticos es el tiempo que transcurre entre la aparición de los primeros
síntomas y la búsqueda de ayuda profesional, el cual puede oscilar entre 4 y 12
años. Este retraso suele estar vinculado al estigma social y a la falta de
información sobre la naturaleza biológica de estas condiciones.
PANORAMAS DE LOS TRASTORNOS MENTALES
De
acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, se
calcula que una de cada cuatro personas en México presentará un trastorno
mental en algún momento de su vida, de las cuales, muy pocas reciben atención
especializada.
Entre
los retos más urgentes destacan la detección en primer nivel, para que el
entorno cercano e institucional identifique síntomas tempranos de trastornos
neuropsiquiátricos.
Por
otro lado está el impacto en la productividad, en el que la depresión es
actualmente la primera causa de pérdida de años de vida activa por discapacidad
en mujeres y la novena en hombres en México. Así también, es importante
mencionar el reto de asegurar la continuidad en el seguimiento médico para
garantizar la recuperación funcional del paciente.
Para
los especialistas, el abordaje de la salud mental debe evolucionar hacia una
comprensión más profunda de la neurobiología, dejando atrás prejuicios que
limitan el éxito terapéutico.
"El
principal reto que enfrentamos en México es la normalización del sufrimiento
psíquico. Debemos entender que los trastornos mentales tienen una base
neurobiológica clara; no son una cuestión de voluntad, sino de salud sistémica.
El diagnóstico oportuno y el acceso a opciones terapéuticas modernas son las
herramientas más poderosas que tenemos para reintegrar al paciente a su vida
familiar y productiva", afirma el Dr. Rodrigo Corona, médico psiquiatra.
La
mejora de la salud mental en el país no depende únicamente de las
instituciones, sino de un cambio en la percepción social.
Especialistas
recomiendan al público en general adoptar las siguientes medidas:
Validar
y escuchar sin juzgar: Evitar frases que minimicen el sentir del otro. La
validación emocional es el primer paso para que una persona se sienta segura al
buscar ayuda.
Identificar
señales de alerta: Estar atentos a cambios drásticos en los hábitos de
sueño, alimentación, aislamiento social persistente o pérdida de interés en
actividades que antes se disfrutaban. Identificar estos signos a tiempo puede
salvar vidas.
Esta
necesidad de acción local se alinea con las proyecciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), la cual advierte que la salud mental es el reto
sanitario más apremiante del siglo XXI. La organización estima que para el año
2030, los trastornos mentales serán la principal causa de carga de enfermedad a
nivel global.
Ante
este panorama, la OMS enfatiza que no hay salud sin salud mental y hace un
llamado urgente a los sectores de la sociedad para integrar el bienestar
emocional en todos los aspectos del desarrollo humano, asegurando que la
atención sea un derecho y no un privilegio.
El
objetivo final es impulsar una sociedad mexicana más informada y resiliente,
donde el bienestar emocional sea una prioridad protegida y libre de prejuicios.

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