ANGINA DE PECHO, UN
INDICADOR PARA PREVENIR
LOS PROBLEMAS
CARDIOVASCULARES EN MEXICO
¿Un
dolor u opresión en el pecho que aparece al subir escaleras, después de una
comida pesada o incluso en momentos de estrés? Muchas personas, atribuyen ese
dolor en el pecho al cansancio, la ansiedad o incluso a problemas musculares;
sin embargo, cuando aparece de forma recurrente, puede ser una señal temprana
de alerta cardiovascular.
Detrás
de esa molestia que parece pasajera podría estar la angina de pecho, una
condición que indica que el corazón no está recibiendo suficiente oxígeno y que
puede anticipar un infarto.
En
México, las enfermedades del corazón se mantienen como la primera causa de
muerte, con más de 51 mil decesos al año, de acuerdo con cifras del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondientes a 2024. En este
contexto, la angina de pecho se posiciona como una de las principales señales
de advertencia que, de no identificarse a tiempo, pueden derivar en complicaciones
graves.
Este
padecimiento es una manifestación clínica que ocurre cuando el flujo de sangre
y oxígeno hacia el corazón disminuye de forma temporal, generalmente por el
estrechamiento u obstrucción de las arterias coronarias, lo que provoca episodios
de dolor, opresión o malestar en el pecho que pueden irradiarse al brazo
izquierdo, cuello, mandíbula o espalda.
El
problema es que estos síntomas suelen confundirse con molestias comunes, lo que
retrasa la consulta médica y aumenta el riesgo de que evolucione hacia un
infarto agudo al miocardio o complicaciones graves.
De
acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), estas patologías
provocan más de 51 mil decesos anuales; en este escenario, la angina de pecho
figura como uno de los principales indicadores de alerta previos a eventos
cardiovasculares críticos.
Factores
de riesgo comunes en México que impulsa esta realidad:
● Hipertensión arterial
● Diabetes
● Colesterol elevado
● Tabaquismo
● Obesidad y sedentarismo
Estas
condiciones afectas a millones de mexicanos y hacen que la angina pase
desapercibida hasta que se presentan consecuencias más graves.
“Identificar
la angina de pecho a tiempo puede marcar la diferencia entre prevenir o enfrentar
un infarto. Es una señal de alerta que no debe minimizarse” explicó Dra. Edith
Ruiz Gastélum, cardióloga clínica.
Por
otra parte, el especialista advirtió que ignorar estos episodios puede derivar
en un infarto agudo al miocardio, el cual ocurre cuando el flujo sanguíneo se
bloquea por completo, provocando daño irreversible en el músculo cardíaco.
También señaló que la falta de atención puede favorecer el desarrollo de
insuficiencia cardíaca o alteraciones en el ritmo del corazón, complicaciones que
impactan de forma directa en la calidad de vida.
Detectar
a tiempo permite intervenir antes de que el daño sea permanente. Para ello,
existen estudios como el electrocardiograma, las pruebas de esfuerzo o el
ecocardiograma, las cuales son herramientas que ayudan a evaluar el estado del
corazón y a definir el tratamiento más adecuado en cada caso.
La
prevención sigue siendo uno de los pilares más importantes en el cuidado de la
salud cardiovascular. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad
física de forma regular, controlar el peso y monitorear la presión arterial son
acciones que pueden reducir de forma significativa el riesgo.
También
es clave prestar atención a aspectos que suelen subestimarse, como la calidad
del sueño, la gestión del estrés y la eliminación del consumo de tabaco. Estos
factores tienen un impacto directo en la salud vascular y pueden influir en la
evolución de este tipo de padecimientos.
“La
prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. Detectar a tiempo y dar
seguimiento médico puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar
complicaciones cardiovasculares a largo plazo”, agregó la Dra. Edith Ruiz
Gastélum, cardióloga clínica, al hacer un llamado a no normalizar las señales
que el cuerpo envía.
En
un país donde las enfermedades del corazón continúan cobrando miles de vidas
cada año, reconocer síntomas como el dolor u opresión en el pecho y darles la
importancia adecuada puede marcar la diferencia entre un diagnóstico controlado
y una emergencia que ponga en riesgo la vida. Atender a tiempo y no normalizar
estas señales es una decisión que también se toma con corazón.

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