lunes, 4 de mayo de 2026

 

FORTALECER A LA FAMILIA ES LA CLAVE PARA

PREVENIR ADICCIONES EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

 


 

Cuando se habla de adicciones, la atención suele centrarse casi exclusivamente en la persona que consume. Sin embargo, la prevención comienza mucho antes y en un lugar más cercano: la familia. El espacio donde se aprenden formas de relacionarse, de manejar las emociones, de solucionar los conflictos y descubrir el sentido de la vida.

El consumo de cualquier droga alguna vez en la vida en jóvenes de 12 a 17 años pasó de 6.4% en 2016 a 4.7% en 2025, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025. En el caso de drogas ilegales, la prevalencia disminuyó de 6.2% a 4.1% en el mismo periodo.

Sin embargo, el consumo en el último año se ha mantenido prácticamente sin cambios, con una prevalencia de 2.5% en 2025, lo que indica que el problema persiste en etapas tempranas y sigue requiriendo atención sostenida.

“Uno de los errores más frecuentes en prevención es reducirla a información, advertencias o prohibiciones. Informar es importante, pero no suficiente. El verdadero punto de partida está en el entorno: en la familia, en la forma en que se gestionan las emociones y en la calidad de los vínculos”, señala Juan Esteban Gutiérrez Manzano, logoterapeuta y especialista en atención a familiares de personas enfermas de adicción.

El especialista subraya que muchos adolescentes que experimentan con drogas lo hacen en contextos donde existen vacíos emocionales o afectivos, falta de comunicación o ausencia de herramientas para enfrentar el estrés, la frustración o la presión social.

Iniciar el consumo en edades tempranas, incrementa la probabilidad de desarrollar dependencia en la adultez, así como problemas asociados a la salud mental, de acuerdo con la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC) y la Secretaría de Salud.

En 2025, la droga ilegal más consumida entre adolescentes sigue siendo el cannabis (3.7% alguna vez en la vida y 1.9% en el último año), seguida por cocaína (0.9%) e inhalables (0.6%).

     Prevención real desde el acompañamiento: Para Gutiérrez Manzano, uno de los principales errores es abordar el tema desde el miedo o el castigo.

“Cuando un niño o adolescente experimenta con drogas, muchas veces la reacción es inmediata: castigar, prohibir o negar. El miedo por lo general se convierte en violencia. Pero lo que más necesita en ese momento es contención, escucha y guía. Lo principal es investigar qué vacío o inseguridad llevó al menor al consumo. Sin eso, el problema no desaparece, solo se oculta”, comenta.

El especialista apunta a que la familia puede ser tanto un factor de riesgo como un espacio de soporte, siempre y cuando el acompañamiento se dé desde los límites, el respeto y no desde la culpa o la sobreprotección.

“Fortalecer el papel de la familia implica abandonar la lógica de la culpa. Buscar responsables solo genera defensas y bloquea los procesos de cambio y comprensión. En lugar de eso, es necesario adoptar una mirada de corresponsabilidad: cada miembro influye en el sistema y todos pueden participar en su transformación”, señala. “La familia no necesita ser perfecta, no hay familias perfectas, los integrantes  necesitan ser conscientes, participar en la interacción.

     ¿Qué pueden hacer padres y cuidadores?: De acuerdo con especialistas y autoridades de salud, algunas acciones clave para prevenir y atender el consumo en menores incluyen:

   1.- Fomentar comunicación abierta y constante sobre emociones, presión social y consumo sin estigmas.

   2.- Detectar señales tempranas de cambios de conducta, aislamiento o alteraciones emocionales y en el entorno y amistades de los hijos.

   3.- Establecer límites claros.

   4.- Evitar respuestas punitivas inmediatas.

   5.- Buscar apoyo profesional.

“Mientras sigamos viendo la adicción como un problema individual o moral, vamos a llegar tarde”, apunta Gutiérrez Manzano. “Necesitamos entenderla como una realidad que involucra salud mental y entorno comunitario. En ese contexto, el acompañamiento a las familias es de extrema relevancia”.

Finalmente, enfatiza que la prevención comienza mucho antes del consumo. “Acompañar a un niño o adolescente no es solo evitar que consuma. Es detectar algún vacío o inseguridad a tiempo, validar sus logros y corregir con empatía sus errores,  ayudarle a construir sentido de vida, identidad y herramientas para enfrentar lo que vive”.

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario