Mayo 29: Día Mundial de la Salud Digestiva
¿TE SIENTES INFLAMADO? UNA
GASTROENTERÓLOGA
EXPLICA QUÉ ESTÁ PASANDO EN
EL INTESTINO
La
inflamación abdominal es una de las molestias digestivas más comunes e
incómodas: esa sensación de hinchazón y tirantez en el abdomen que puede hacer
que te aflojes la cintura del pantalón o incluso que decidas saltarte la cena
por completo.
“Para
algunas personas, la inflamación es leve y ocasional, pero para otras puede
volverse crónica y afectar de forma importante su calidad de vida, además, no
es un síntoma fácil de diagnosticar”, afirma la Dra. Feenalie Patel,
gastroenteróloga del Hospital Houston Methodist.
Cuando
la inflamación abdominal se prolonga o sigue apareciendo una y otra vez, puede
ser una señal de una condición más seria. Entender qué está pasando realmente
dentro de tu cuerpo cuando te sientes inflamado puede ayudarte a encontrar
alivio y a saber cuándo buscar ayuda.
¿Qué
está pasando cuando nos sentimos inflamados?: La inflamación abdominal es
una sensación subjetiva de llenura, tirantez o presión en el abdomen que a
menudo está relacionada con gas atrapado. Hay varios mecanismos biológicos
clave que contribuyen a esta sensación.
Exceso de gas intestinal: Esto puede deberse
a un aumento en la producción de gas por la fermentación de los alimentos o a
un tránsito más lento del gas a través del tracto digestivo.
Hipersensibilidad visceral: Si los nervios
de tu intestino son demasiado sensibles, puedes percibir cantidades normales de
gas o de llenura como dolorosas o como una inflamación excesiva.
Disinergia abdomino-frénica: Esto implica
una coordinación alterada entre tu diafragma (el músculo que usas para
respirar) y tus músculos abdominales, lo que puede hacer que el abdomen se
distienda de forma visible.
Cambios en el microbioma: Los cambios en el
equilibrio de las bacterias intestinales pueden llevar a una mayor producción
de gas.
Cambios hormonales: Los niveles más altos de
estrógeno antes y durante la menstruación hacen que el cuerpo de las mujeres
retenga más agua y sal, lo que puede causar inflamación.
“Muchas
personas que reportan inflamación tal vez en realidad no tienen más gas en los
intestinos que otras”, dice la Dra. Patel. “Más bien, sus cuerpos están reaccionando
de forma diferente a cantidades normales de gas, lo que provoca sensaciones de
presión o distensión”.
¿Qué
problemas de salud pueden causar inflamación en hombres y mujeres?: La
inflamación rara vez es un problema aislado y con frecuencia es un síntoma
clave de condiciones gastrointestinales de fondo. La asociación más común es
con los trastornos gastrointestinales funcionales, como el síndrome del
intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés), donde más del 90% de los
pacientes reporta inflamación.
Otras
condiciones gastrointestinales comunes que pueden causar inflamación crónica
incluyen:
Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino
delgado (SIBO): Un exceso de bacterias en el intestino delgado, lo que lleva a
una mayor producción de gas durante el proceso de digestión.
Estreñimiento: Cuando las heces permanecen
más tiempo en el colon, las bacterias tienen más tiempo para fermentar el
contenido, lo que produce más gas e inflamación.
Intolerancias alimentarias: Las
intolerancias más comunes incluyen la intolerancia a la lactosa (dificultad
para digerir el azúcar de la leche) o la mala absorción de fructosa.
Dispepsia: A menudo conocida como
indigestión.
Enfermedad celíaca: Un trastorno autoinmune
en el que consumir gluten daña el intestino delgado.
“Si
la inflamación es frecuente y viene acompañada de otros síntomas digestivos,
puede ser señal de un trastorno de fondo que necesita atención”, advierte la
Dra. Patel.
¿Cuándo
podría la inflamación ser señal de algo serio?: Para la mayoría de las
personas, la inflamación es un síntoma benigno relacionado con la alimentación
o el estilo de vida. Sin embargo, es fundamental reconocer los síntomas de
“alarma” que podrían señalar una condición subyacente más seria, como cáncer.
Tu
médico va a querer saber si además de inflamación crónica estás presentando:
- Pérdida de peso involuntaria
- Sangrado gastrointestinal (sangre en
las heces)
- Vómitos persistentes
- Diarrea o estreñimiento crónicos
- Dolor abdominal intenso o persistente
“Deberías
considerar consultar a un gastroenterólogo para una evaluación más profunda si
la inflamación está afectando tu vida diaria”, recomienda la Dra. Patel.
¿El
estrés puede causar inflamación?: Si alguna vez has notado que tu estómago
se altera antes de una gran presentación o durante una semana estresante, no te
lo estás imaginando. El eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación de
doble vía entre tu sistema digestivo y tu sistema nervioso, juega un papel
importante en la inflamación.
“Está
bien establecido que el estrés puede aumentar la hipersensibilidad visceral y
alterar la motilidad intestinal”, explica la especialista en gastroenterología.
“Cuando estamos ansiosos o estresados, nuestro tracto digestivo puede volverse
más reactivo, y podemos sentirnos inflamados incluso sin cambios en la
alimentación”.
Controlar
el estrés mediante ejercicio regular, atención plena o terapia
cognitivo-conductual puede ayudar a calmar tanto el cerebro como el intestino.
¿Cómo
puede una persona prevenir la inflamación?: La primera línea de defensa
contra la inflamación frecuente es hacer ajustes sencillos e inteligentes en tu
estilo de vida y en tu alimentación.
Identifica
tus alimentos desencadenantes: Lleva un diario de síntomas para descubrir qué
alimentos están contribuyendo a tu inflamación. Los culpables más comunes son
la lactosa, el gluten y un grupo de carbohidratos difíciles de digerir llamados
alimentos FODMAP (ajo, cebolla, trigo, lácteos, frijoles, habas, manzana,
sandía, pimientos, etc.).
Evita tragar aire en exceso: Evita el chicle
y los caramelos duros, y reduce las bebidas carbonatadas, como refrescos y
cerveza.
No comas con prisa: Comer demasiado rápido
puede hacer que tragues más aire. Baja el ritmo y mastica bien la comida. Comer
menos alimentos grasosos también puede ayudar, ya que la grasa hace más lenta
la digestión.
Mantente activo: La actividad física
regular, como una caminata corta después de comer, puede ayudar con el proceso
digestivo y facilitar la expulsión de gases.
“Reducir
el estrés es clave”, comenta la Dra. Patel. “La atención plena, el yoga y las
técnicas de relajación pueden calmar la conexión entre el intestino y el
cerebro”.
¿Hay
remedios de venta libre efectivos para la inflamación?: Aunque no existe
una cura única que funcione para todo, varias opciones de venta libre pueden
ayudar a aliviar los síntomas:
Simeticona: Funciona uniendo pequeñas
burbujas de gas en otras más grandes, para que sea más fácil expulsarlas.
Probióticos: Estos microorganismos
beneficiosos pueden ayudar a equilibrar el microbioma intestinal.
Aceite de menta: Algunas personas encuentran
alivio con cápsulas de aceite de menta, que pueden ayudar a relajar los
músculos intestinales.
“Los
suplementos de fibra pueden ayudar a regular las evacuaciones, pero úsalos con
cuidado”, señala la Dra. Patel. “En algunos pacientes, la fibra empeora la
inflamación, especialmente si se añade demasiado rápido. Empieza con poca
cantidad y aumenta poco a poco, tomando suficientes líquidos”.
¿Cómo
puede ayudar un gastroenterólogo con la inflamación?: Si te está costando
trabajo controlar una inflamación persistente, un gastroenterólogo puede ser tu
mejor aliado.
Un
especialista va a empezar evaluando tus síntomas para descartar cualquier
condición seria. Las pruebas podrían incluir pruebas de aliento para
sobrecrecimiento bacteriano o intolerancias alimentarias, una endoscopia para
detectar problemas estructurales o estudios de imagen para descartar otras
causas.
“Muchos
de los cambios de estilo de vida para aliviar la inflamación pueden ser
difíciles de hacer por tu cuenta, y un gastroenterólogo puede ayudarte dándote
orientación sobre tu alimentación o tus suplementos”, apunta la Dra. Patel.
La
inflamación ocasional es común, pero no debería controlar tu vida. Si ya
probaste cambios en la alimentación y manejo del estrés, pero sigues
sintiéndote incómodo de forma persistente, es momento de buscar ayuda.
“La
inflamación es un síntoma muy real y tratable. Con la evaluación y la atención
adecuadas, la mayoría de las personas puede encontrar alivio y volver a
sentirse como ellas mismas”, enfatiza la especialista del Hospital Houston
Methodist.

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