SÍNDROME DE FRAGILIDAD:
DETERIORO MULTISISTÉMICO
QUE PADECEN EL 10% DE
PERSONAS MAYORES DE 60
AÑOS DE EDAD Y 30% MAYORES
DE 80
*El sedentarismo y los malos hábitos
alimenticios son su causa
Es
muy común, la historia del señor o señora mayor que se cae y como consecuencia,
se rompe algún hueso que tarda mucho en recuperarse o no se recupera del todo,
o que incluso -a raíz de esa caída- se le detecta alguna enfermedad o
padecimiento.
Esto
se llama fragilidad, una condición que empieza a forjarse desde los 40 años de
edad, que puede presentarse a partir de los 60 (10% de las personas) y que
padecen sin saberlo el 30% de las personas mayores de 80 años.
Es
un mal que avanza silenciosamente sin que nos demos cuenta y que suele no ser
diagnosticada por el personal de salud.
El
síndrome de fragilidad es una
condición de deterioro multisistémico que se manifiesta inicialmente con
pérdida de apetito (al presentarse una disminución de la función de las papilas
gustativas), delgadez extrema, cansancio crónico y debilidad.
En
una segunda etapa, puede generar caídas constantes y fracturas hasta dejar a
las personas en una situación de vulnerabilidad ante situaciones de la vida
cotidiana e incluso llevarlas a la dependencia funcional. Por si fuera poco,
favorece también el desarrollo de Alzheimer.
El
Dr. Jorge Reskala, médico naturo-ortopático experto en medicina integrativa,
explica que esta condición es consecuencia principalmente de la pérdida de masa
muscular y de la posterior pérdida de densidad ósea (por lo que es más común en
mujeres), con lo que el cuerpo pierde soporte. La presentan esas personas que
dan la impresión de ser sumamente frágiles.
“Se
piensa que la fragilidad es normal a cierta edad, no es así. Si se puede llegar
a una edad avanzada con un cuerpo sano y funcional, pero hay que hacer cambios
en los hábitos de vida”, asegura Reskala, también experto en homeopatía así
como en nutrición clínica y celular.
¿Por
qué es importante la masa muscular?: La masa muscular es vital no solo para
la actividad y la fuerza física, sino porque además es un órgano metabólico
altamente activo que participa de manera directa en el balance de la glucosa,
mejora la sensibilidad a la insulina, contribuye al incremento del gasto
energético en reposo y reduce la inflamación que es causante de varios
padecimientos, por lo que es fundamental para la salud integral, la longevidad
y la prevención de enfermedades crónicas.
PELIGRO DE SARCOPENIA
La
sarcopenia (pérdida de músculo por edad) se presenta por falta de actividad
física y por una mala alimentación. Muchas veces es notable a primera vista
pero se refleja en estudios clínicos con la creatinina, vitamina D y albúmina
bajas.
El
alto consumo de carbohidratos del hombre moderno, lo ha llevado a vivir en un
estado generalizado y constante de inflamación; cada vez son más las personas
que se quejan de esto.
El
consumo excesivo de carbohidratos, es la principal causa de disbiosis
intestinal, un desequilibrio en la composición y función de la microbiota
(bacterias beneficiosas y patógenas) en el intestino. Provoca además de
inflamación, síntomas como gases, estreñimiento o diarrea, y colitis; se asocia
con enfermedades crónicas degenerativas, alergias y mala absorción de
nutrientes.
El
Dr. Reskala explica que la disbiosis intestinal provoca que la absorción de
nutrientes sea deficiente por lo que el cerebro no cuenta con la materia prima
necesaria para la producción de neurotransmisores. Así, además de problemas digestivos
y desnutrición (anemia), se presentan problemas como deficiencia en el sistema
inmune, déficit de atención, cansancio crónico, diversos problemas metabólicos
y por sor supuesto sarcopenia. En pocas palabras: la mala alimentación provoca
disbiosis y ésta genera entre otras cosas, la sarcopenia. La inflamación
también puede ser causa de artritis.
Además
del alto consumo de carbohidratos, el otro error grave que cometemos y que
provoca sarcopenia, es la baja ingesta de proteína que es la materia prima de
la que están hechos nuestros músculos y todas nuestras células. Las personas
solemos ingerir un 80% de carbohidratos y un 20% de proteína; debería ser al
revés.
¿Qué
hacer?: La cantidad diaria de proteína recomendada para un adulto depende
de su actividad física, peso y objetivos: 1.2
gramos de proteína por cada kilo de peso personal para personas
sedentarias, 1.5 gramos por kilo de peso para personas con actividad moderada,
y hasta 2 gramos para personas con alta actividad física que entrenan fuerza o
para aquellos que por presentar sarcopenia necesitan aumentar músculo.
Un
huevo contiene 7 gramos de proteína; 100 gramos de carne de res magra o de
pollo, aporta 23 gramos de proteína; y una lata de atún, equivale a 21 gramos
de proteína. Para saber cuánta proteína debe consumir una persona, hay que
multiplicar su peso por la cantidad de proteína requerida. Por ejemplo: una
persona que pesa 65 kilos y que hace una hora de ejercicio de 3 a 5 veces a la
semana (actividad física moderada), requiere diariamente 98 gramos de proteína.
Llega
un punto en el que la fragilidad no es reversible, pero la buena noticia es que
se puede detener si realmente no se quiere tener una vejez con una mala calidad
de vida.
El
Dr. Jorge Reskala recomienda hacer ejercicio de fuerza y resistencia; nunca
comer al mismo tiempo carbohidratos y proteínas porque el cuerpo no tiene la
capacidad para absorberlos eficientemente juntos; disminuir el consumo de
carbohidratos y lácteos.
Además,
incremente el consumo de proteínas de buena calidad como carne de res, pollo,
pescado, atún, huevo y también de alimentos como hongos, espárragos, jitomates,
lentejas, frijoles, aguacates y tortillas siempre y cuando sean nixtamalizadas.
Y a veces, hay que considerar suplementos de proteína de buena calidad cuidando
que sean libres de carbohidratos.
¿Y tú, como quieres que sea tu vejez?

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