BACHOCO TRANSFORMA SUS
CARTELERAS
EN NUEVO ESPACIO DE
CONVERSACION
En
México, la publicidad exterior —particularmente los espectaculares— continúa
consolidándose como uno de los medios con mayor alcance efectivo en entornos
urbanos. De acuerdo con tendencias globales de la industria, el Out of Home
(OOH) crece impulsado por su capacidad de amplificación en redes sociales,
donde una ejecución relevante trasciende el espacio físico y se convierte en
contenido compartible.
Bajo
este contexto, Bachoco activa una estrategia de marketing cruzado dentro de sus
icónicas carteleras para comunicar, de forma clara y divertida, una
conversación que se ha viralizado el pollo de KFC en México, es Bachoco, se han
visto por la ciudad carteleras que reúnen a los dos universos de marcas en un
mismo lenguaje respetando su estilo y logrando que el mensaje se entienda en
segundos y se quiera compartir.
Desde
1984, la marca ha construido una presencia sostenida en calle basada en una
fórmula clara: mensajes breves con humor anclado a la cultura popular. Este
sistema le ha permitido desarrollar algo poco común en publicidad exterior:
reconocimiento inmediato y un fandom que espera, interpreta y comparte cada
ejecución.
Hoy,
con más de 200 carteleras activas a nivel nacional, Bachoco tiene un lugar como
generador de conversación pública. Su presencia constante en corredores de alto
flujo convierte cada arte en un pedacito de cultura urbana, fortaleciendo
recordación y frecuencia a lo largo del tiempo en la audiencia mexicana.
“Durante
más de 40 años, nuestras carteleras han sido un espacio para conectar con la
gente con ideas simples y memorables. Abrir este formato a nuevas ejecuciones
es una forma de seguir evolucionando y escuchando a nuestra audiencia” “El
pollo que le da vida a la receta más famosa de KFC es, orgullosamente,
Bachoco.”, comentó el Tío Bachoco.
La
iniciativa refleja una evolución del BTL contemporáneo: un activo estratégico
capaz de detonar conversación, generar contenido orgánico y extender su impacto
hacia el ecosistema digital. La calle se mantiene como uno de los territorios
más poderosos para las marcas que entienden cómo hablar su lenguaje.
Diversos
estudios de neuromarketing han demostrado que la publicidad exterior activa
procesos automáticos del cerebro, como la atención involuntaria y la memoria
asociada a lugares. En la práctica, esto significa que un espectacular no solo
se ve: se registra, se repite en la rutina y se queda.
Bajo
esta lógica, la calle se convierte en uno de los pocos espacios donde las
marcas no compiten por clics, sino por permanencia mental.
Esta
ejecución entre Bachoco y KFC demuestra cómo dos marcas pueden encontrarse en
un mismo código cultural y amplificar su mensaje de forma natural, relevante y
memorable.

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