7 DE CADA 10 ENFERMEDADES
RARAS COMIENZAN EN LA
INFANCIA: EL DIAGNOSTICO
SIGUE LLEGANDO TARDE
*Visibilizar estas condiciones es urgente
para mejorar el acceso a un diagnóstico oportuno y atención especializada
En
el Día del Niño es un momento para
celebrar la curiosidad y la alegría de crecer, pero también para hablar sobre
las historias de miles de niños y adolescentes en México que enfrentan alguna
enfermedad rara desde temprana edad.
Estas
no son solo estadísticas; son vidas reales, marcadas por una transición de la
niñez a la adolescencia llena de desafíos emocionales, donde los días en el
hospital reemplazan los juegos y las risas.
Hoy,
hablamos de equidad y justicia social no como un grito, sino como una
invitación a entender y apoyar a estas infancias y juventudes, ofreciéndoles
oportunidades para vivir plenamente, rodeados de comprensión y no de compasión.
Imagina
a un niño lidiando con síntomas inexplicables desde sus primeros años, que lo
llevan de un médico a otro sin respuestas claras hasta bien entrada la
adolescencia.
En
lugar de descubrir la independencia a través de experiencias cotidianas –como
explorar el mundo con amigos–, ha desarrollado una resiliencia profunda:
soporta tratamientos prolongados, maneja la angustia de su familia y encuentra
coraje en instantes de calma.
Esta
carga emocional, compartida por tantas familias, transforma la infancia en un
sendero de hospitales y terapias, donde los niños pasan de la niñez a la
adolescencia entre consultas y tratamientos, aprendiendo resiliencia antes que
independencia.
El
desarrollo emocional y físico se ve afectado por diagnósticos que tardan años
en llegar, robándoles la oportunidad de una niñez sin barreras.
En
México, aproximadamente 8 millones de personas viven con alguna de estas
condiciones Se estima que 7 de cada 10 enfermedades raras comienzan en la
infancia y cerca del 80% se deben a causas genéticas, lo que explica su
aparición temprana.
Sin
embargo, miles de niñas y niños enfrentan retrasos en el diagnóstico –debido a
la baja prevalencia, diversidad de síntomas y limitado conocimiento–, afectando
su desarrollo y calidad de vida.
"Hablar
de enfermedades raras como la neurofibromatosis es también hablar de infancias
que muchas veces crecen entre hospitales, diagnósticos e incertidumbre, pero
con muy pocos espacios para simplemente ser niños. En México existen esfuerzos
importantes en atención médica y rehabilitación, pero seguimos teniendo una
deuda profunda en la creación de espacios de recreación, comunidad y bienestar
emocional, tanto para los niños como para sus familias”, explicó Lluvia García,
Terapeuta en Neurodesarrollo y mamá de un paciente que vive con una Enfermedad
Rara.
Promover
la equidad significa crear espacios para que estos jóvenes convivan y crezcan
junto a otros que entienden su realidad, impulsando a las juventudes a vivir
plenamente con quienes enfrentan enfermedades raras.
COMPREBSION, NO COMPASION
No
piden compasión; piden oportunidades, acceso a un diagnóstico oportuno y un
tratamiento adecuado –fomentando exámenes genéticos antes de nacer,
actualización médica continua para los profesionales de la salud, y un sistema
que los entienda a nivel médico, personal y humano–, como educación inclusiva,
amistades genuinas y un futuro sin barreras innecesarias.
“Como
terapeuta del neurodesarrollo y como madre, he sido testigo de que la detección
oportuna puede cambiar por completo el rumbo de una infancia. La plasticidad
cerebral en los primeros años de vida es nuestra mayor aliada; es una ventana
invaluable que nos permite intervenir, potenciar habilidades y, muchas veces,
desafiar pronósticos. Sin embargo, esta oportunidad se pierde cuando los
diagnósticos no llegan a tiempo o cuando los profesionales de primer contacto
no cuentan con las herramientas necesarias para identificar señales tempranas”,
destacó Lluvia.
Especialistas
en salud destacan que visibilizar estas experiencias ayuda a acortar los
tiempos de diagnóstico, fomentando una sociedad más inclusiva donde la
resiliencia se convierta en un puente hacia una vida plena y un diagnóstico
oportuno.
“Cuando
una enfermedad rara afecta a un niño, el tiempo lo es todo. Cada año sin
diagnóstico puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo y en su
calidad de vida. Visibilizar estas enfermedades no es opcional, es una
necesidad urgente para que más pacientes lleguen a tiempo a la atención que
necesitan”, señaló Lorena Lechuga, líder del área médica de Enfermedades Raras
en AstraZeneca México.
AstraZeneca,
como compañía biofarmacéutica global basada en la ciencia, se une a esta
reflexión a través de la investigación y la colaboración con la comunidad
médica. Nuestro enfoque es generar conocimiento que atienda necesidades no
cubiertas, ayudando a que más niños y adolescentes accedan a diagnósticos
oportunos y a un cuidado integral que valore su bienestar emocional desde el
principio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario