(ESPECIAL DE JUNIO)
DE
POLVO BLANCO SE CONVIERTE EN TABLETAS CON TECNOLOGIA MICROACTIVA: ASPIRINA QUE
FESTEJA 120 AÑOS DE EVOLUCION
*120 años después de la primera síntesis del
ácido acetilsalicílico de manera pura y estable, nuevas sustancias y procesos
siguen transformando a Aspirina
*Durante su existencia, este fármaco ha
viajado a la Luna, ha estado en el libro de Récords Guinness y la OMS lo tiene
en su lista de medicamentos esenciales
Cuando
te ataca un repentino dolor, del tipo que sea, lo primero que haces es buscar
una Aspirina, pero has pensado ¿qué hay atrás de esta pastillita, cómo y quién
la prepara, por qué alivia, cómo alivia, por qué sobrevive a más de cien años y
sigue siendo la número uno?
Todas
estas preguntas las hicimos quienes tuvimos de visitar la nueva planta de
Bayer, en Lerma, Estado de México, cuna esencial de la Aspirina y en la que
tuvimos la oportunidad de un recorrido por sus entrañas, guiados por Ariadna
Jasso. He aquí la historia.
Desde
su nacimiento, Aspirina siempre ha sido dinámica: en 1950 fue reconocida como
el fármaco más vendido en el mundo por el Libro Mundial de Récords Guinness; en
1969 viajó a la luna a bordo del Apolo 11; se la ha nombrado en cientos de
películas, obras de teatro y series, incluyendo ‘Psicosis’ y ‘Chicago’,;
incluso, en 1982 el descubrimiento de su funcionamiento le valió el premio
Nobel al científico británico John Vane.
“Hoy
estamos celebrando que el ácido acetilsalicílico (ASA), ingrediente activo de
Aspirina, cumple 120 años de aliviar el dolor y la fiebre de millones de
personas en todo el mundo, después de que el científico alemán Félix Hoffmann
lo sintetizó de manera pura y estable en 1897, buscando un tratamiento eficaz
para aliviar los dolores reumáticos que enfrentaba su padre”, cuenta el doctor
Michael Voelker, responsable de Asuntos Médicos y Desarrollo Clínico a nivel
global de la división Consumer Health de Bayer.
Sin
embargo, los orígenes de Aspirina empiezan mucho antes. De acuerdo con el
reciente análisis de una mandíbula que data de hace 49 mil años, se descubrió
que los neandertales masticaban la corteza de los álamos (fuente natural de
ácido salicílico) para aliviar el dolor.
Más
tarde, en la antigua Grecia, el padre de la medicina, Hipócrates, ya aplicaba a
sus pacientes las propiedades analgésicas del extracto de la corteza de sauce
(que también contienen ácido salicílico).
DOLOR,
RETO A LA HUMANIDAD
El
dolor siempre ha sido uno de los mayores desafíos de salud a nivel mundial que
tienen un impacto adverso en millones de vidas de manera cotidiana. La
Organización Mundial de la Salud calcula que entre la mitad y las tres cuartas
partes de los adultos de 18 a 65 años de edad han sufrido una cefalea en el
último año, y entre 1.7% y 4% de la población adulta presenta dolor de cabeza
15 días o más cada mes.
De
regreso a Alemania, tras su síntesis, el ácido acetilsalicílico empezó a
comercializarse como un polvo blanco dentro de frascos de cristal; más tarde se
convirtió en las tabletas cilíndricas que hoy conocemos y con el tiempo se fueron sumando sustancias y se
crearon nuevos procesos.
Conforme
las capacidades analgésicas de Aspirina se conocieron en el mundo y se
desarrollaron nuevas presentaciones, fue necesario producirla en todos los
continentes.
“Así,
en 1961 empezó a fabricarse en la Ciudad de México. Más adelante, conforme se
amplió el portafolio y cambiaron las necesidades de producción, se construyó
una nueva planta en Lerma, Estado de México, en 1997, cada año se producen más
de mil millones de tabletas de las presentaciones de Aspirina OTC, las cuales
se distribuyen a México, Brasil y Colombia”, explicó Frank Wilgmann,
responsable de dicha planta.
Pero
eso no es todo, la Aspirina de baja dosis goza de beneficios cardiovasculares,
siendo reconocida en todo el mundo como la terapia básica para prevenir eventos
vasculares (CV) como el infarto al miocardio y la embolia cerebral.
El
ácido acetilsalicílico en dosis bajas cuenta con la aprobación de las
autoridades regulatorias de aproximadamente 45 países como tratamiento para la
prevención primaria (antes del primer evento vascular) y secundaria de la
enfermedad cardiovascular en pacientes con factores de riesgo.
Al
respecto, el doctor Carlos Narváez Oriani, cardiólogo clínico y jefe de Cardiología
del Hospital Tacuba del ISSSTE, explicó que las organizaciones médicas
internacionales aconsejan la administración de la Aspirina en baja dosis con
protección cardiovascular en situaciones
coronarias agudas, como el infarto del miocardio en evolución e intervenciones
coronarias para mejorar el flujo sanguíneo.
Al
ser en un tratamiento seguro, eficaz, con alta disponibilidad y a un costo
accesible, el ASA ha estado en la Lista de Medicamentos Esenciales de la
Organización Mundial de la Salud desde su primera edición en 1977, hasta hoy.
Adicionalmente, Aspirina es una marca registrada en 147 países y, en México,
actualmente es líder en valor con 12.6% y 14.7% en unidades, comentó Analí
Galván, gerente de Marca Sr. en Bayer de México.
MAS
FUTURO POR DELANTE
“Y
aún falta mucho más, pues el ácido acetilsalicílico sigue inquietando a los
científicos de todo el mundo. Muestra de ello es que esta sustancia fue el foco
de más de mil 900 publicaciones tan solo el año pasado, incluyendo la exploración de los beneficios potenciales del medicamento
en otras enfermedades”, señaló el doctor Voelker.
Esta larga historia se ha traducido en que hoy Aspirina
se encuentra en el Museo Nacional de Historia Estadounidense del
Instituto Smithsonian en Washington, DC, Estados Unidos.
Asimismo, en una encuesta realizada por la revista Newsweek en
1996, los norteamericanos eligieron a Aspirina como uno de los cinco inventos
indispensables que marcaron el siglo XX, junto con el automóvil, el foco, el
teléfono y el televisor.
“Bayer
tiene el compromiso de seguir trabajando con la comunidad científica para
maximizar la utilidad de la Aspirina en los pacientes adecuados conforme se
cuente con el respaldo científico pertinente. Bayer apoya diversos estudios en
los que se evalúa el potencial de la Aspirina para atender necesidades de salud
que aún no han sido satisfechas, siguiendo nuestra misión: ciencia para una
vida mejor”, concluyó el doctor Voelker.