PROBIÓTICOS: ANTE LA
VARIEDAD DE OPCIONES,
¿CÓMO SABER CUÁL ELEGIR?
*El creciente interés por los probióticos
refleja también una mayor conciencia sobre la importancia de la microbiota para
la salud
Yogures,
bebidas, suplementos y productos especializados han hecho que los probióticos
sean cada vez más conocidos entre los consumidores. De acuerdo con el
Observatorio Internacional de la Microbiota 2026 de la Biocodex Microbiota
Institute, el 55% de los mexicanos consume probióticos de forma regular,
posicionando a México por encima del promedio mundial (42%) en la adopción de
hábitos para la salud de la microbiota.
Sin
embargo, ante una oferta creciente, también surge una pregunta: ¿todos los
probióticos funcionan igual y cómo saber cuál elegir?
Los
probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades
adecuadas, pueden proporcionar un beneficio para la salud. Su interés está
relacionado con el papel que desempeña la microbiota intestinal en diferentes
funciones del organismo, entre ellas la interacción con el sistema inmunitario
y el mantenimiento del equilibrio del ecosistema intestinal.
La
investigación científica ha demostrado beneficios para cepas específicas en
determinadas situaciones, como algunos tipos de diarrea y alteraciones
asociadas con el uso de antibióticos, entre otras condiciones
gastrointestinales. Sin embargo, estos beneficios no pueden generalizarse a
todos los probióticos.
La
cepa hace la diferencia: Uno de los principales errores al elegir un
probiótico es pensar que todos los microorganismos tienen las mismas
propiedades. Existen diferentes tipos de bacterias y levaduras utilizadas como
probióticos, entre ellas, microorganismos de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium,
así como Saccharomyces boulardii.
Pero
incluso dos microorganismos de una misma especie pueden comportarse de manera
diferente. Por ello, la evidencia científica debe corresponder a la cepa
específica, así como a la dosis y al beneficio para el que se pretende
utilizar.
“Cuando
hablamos de probióticos, no basta con saber que un producto contiene
microorganismos. Es importante conocer qué cepa contiene, en qué cantidad y qué
evidencia científica existe sobre su beneficio”, explicó la Dra. Ana Sofía
Osawa, Embajadora en México de la Biocodex Microbiota Foundation.
También
es relevante considerar cómo se desarrolla y fabrica el producto. La
identificación y caracterización de las cepas, los estudios de seguridad y
eficacia, así como los procesos de fabricación y control de calidad, son
elementos fundamentales para garantizar que el microorganismo conserve sus
características y viabilidad durante la vida útil del producto.
¿Qué
debe buscar el consumidor?: Ante la diversidad de opciones disponibles,
algunos criterios pueden ayudar a tomar una decisión informada:
Cepa identificada: debe ser posible conocer
con precisión qué microorganismo contiene el producto.
Evidencia científica: los estudios deben
respaldar la cepa y el beneficio específico que se comunica.
Dosis adecuada: la cantidad utilizada debe
corresponder a la que ha sido estudiada.
Calidad y fabricación: los procesos de
producción y conservación son relevantes para mantener la viabilidad del
microorganismo.
Orientación profesional: cuando existen
síntomas, la elección debe hacerse con asesoría médica.
“No
se trata de elegir el probiótico que tenga más microorganismos o más cepas,
sino aquel cuya composición y evidencia sean adecuadas para la necesidad
específica de la persona”, señala la Dra. Osawa.
Un
ejemplo de este enfoque es Biocodex, compañía farmacéutica internacional de
origen francés, cuya historia está estrechamente vinculada con el desarrollo de
Saccharomyces boulardii CNCM I-745®, una cepa probiótica de levadura estudiada
durante décadas. La compañía mantiene actividades de investigación y desarrollo
enfocadas en microbiota y probióticos.
Probióticos
sí, pero con información: El creciente interés por los probióticos refleja
también una mayor conciencia sobre la importancia de la microbiota para la
salud. Pero una mayor oferta de productos hace todavía más importante contar
con información científica para distinguir entre ellos.
Los
probióticos no deben considerarse una solución universal ni sustituir la
valoración médica. Ante síntomas persistentes, recurrentes o de intensidad
importante, lo recomendable es consultar a un profesional de la salud para
identificar su causa y determinar si un probiótico es adecuado y, en su caso,
qué cepa, dosis y duración cuentan con evidencia para esa situación.
En
un mercado donde las opciones son cada vez mayores, la pregunta no debería ser
únicamente “¿cuál tiene más cepas?”, sino “¿cuál cuenta con evidencia
científica para el beneficio que busco?”

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