LA GENERACION Z ALCANZA LA
ADULTEZ
Y SUFRE ESTRÉS FINANCIERO
*La relación entre el estrés financiero y el
malestar psicológico es más fuerte entre los adultos jóvenes
El
estrés financiero (EF), es decir, la respuesta emocional ante las dificultades
económicas y problemas como las deudas, la inestabilidad financiera o la
incapacidad para cubrir necesidades básicas, tiene un impacto significativo en
etapas posteriores de la vida, ya que aumenta los niveles de estrés y reduce la
capacidad de afrontar los desafíos.
El
EF suele ir acompañado de malestar psicológico (MP), que puede manifestarse
mediante ansiedad, depresión, desesperanza y sentimientos de desánimo. A su
vez, estas condiciones suelen agravarse cuando el estrés financiero persiste,
lo que genera un ciclo que intensifica los problemas de salud mental y puede
tener consecuencias tanto a corto como a largo plazo.
Durante
la adultez temprana (entre los 18 y los 26 años), las consecuencias del estrés
financiero (EF) pueden ser aún más profundas, con efectos duraderos sobre la
seguridad económica y la salud. Las personas que recién alcanzan la mayoría de
edad atraviesan un periodo de transición determinante, marcado por necesidades
financieras cambiantes según sus circunstancias. Deben aprender a desenvolverse
de manera independiente mientras enfrentan nuevas responsabilidades económicas,
como costear sus estudios, pagar renta y servicios, además de comenzar a
planificar su retiro.
Las
repercusiones del EF durante esta etapa clave del desarrollo pueden extenderse
a lo largo de la vida e incluir problemas físicos y mentales de largo plazo,
una menor calidad de vida y dificultades para afrontar situaciones adversas. A
pesar de los retos adicionales que enfrenta este grupo de edad, los efectos del
EF en los adultos jóvenes siguen siendo un tema relativamente poco estudiado.
Comprender
cuáles son los principales factores que impulsan el EF, así como la carga que
genera y su impacto sobre el malestar psicológico (MP) en los adultos jóvenes,
es fundamental para desarrollar estrategias de intervención y políticas
públicas más eficaces. Esto permitiría no solo reducir las dificultades
económicas, sino también garantizar el acceso a los recursos de salud mental
que esta población necesita.
CAUSAS Y CONSECUENCIAS
Con
el objetivo de analizar de manera integral la relación entre el EF, los
factores sociodemográficos y su posible impacto en la salud mental de los
adultos jóvenes en Estados Unidos, un equipo del Hospital Houston Methodist
encabezado por el Dr. Zulqarnain Javed, profesor asistente de investigación en
cardiología, estudió la carga, las causas y las consecuencias del EF sobre la
salud mental en personas de entre 18 y 26 años, utilizando medidas objetivas de
estrés financiero.
El
estudio, publicado en Frontiers in Public Health en enero de 2025, examinó las
complejas interacciones entre la carga individual del estrés financiero, el
malestar psicológico y las diferencias existentes dentro de los sistemas
sociales. A partir de datos combinados de la Encuesta Nacional de Entrevistas
de Salud de los Estados Unidos (National Health Interview Survey)
correspondientes al periodo 2013-2018, el equipo evaluó el EF mediante una
puntuación acumulada (de 6 a 24) basada en la preocupación por seis tipos de
gastos: facturas mensuales, vivienda, atención médica, enfermedad o accidente,
mantenimiento del nivel de vida y ahorro para el retiro. Se consideró que
presentaban un nivel alto de EF quienes se ubicaban en el cuartil más alto de
la puntuación. El MP se midió mediante la Escala de Malestar Psicológico de
Kessler, y quienes obtuvieron una puntuación total K6 igual o superior a 13
fueron clasificados con un nivel alto de MP. El equipo utilizó modelos
multivariables de regresión ordinal y regresión logística para identificar,
respectivamente, los principales determinantes sociales asociados al EF y la
relación entre el EF y el MP.
En
el análisis se incluyeron 19 mil 821 personas de entre 18 y 26 años, de las
cuales el 17% (aproximadamente una de cada seis) reportó niveles elevados de
EF. Algunas de las características asociadas con esta alta carga de EF
incluyeron ingresos bajos, menor nivel educativo, falta de seguro médico,
pertenecer a grupos raciales distintos de la población caucásica y presentar
enfermedades coexistentes. En los modelos completamente ajustados, un nivel
alto de EF se asoció con un riesgo más de seis veces mayor de presentar un
nivel alto de MP.
Este
trabajo pone en relieve la amplia presencia del estrés financiero entre los
adultos jóvenes y el impacto que tiene sobre su bienestar psicológico.
“Identificar
a los grupos más vulnerables y abordar los determinantes clínicos y sociales de
la salud que pueden modificarse es fundamental para diseñar intervenciones
personalizadas y basadas en evidencia que respondan a las necesidades
específicas de los adultos jóvenes y ayuden a reducir las posibles
consecuencias adversas del EF”, concluye el Dr. Javed del Hospital Houston
Methodist.

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