EL COSTO DE LOS SINIESTROS
VIALES EN MEXICO:
ESTIMACION DEL COSTO DE
ATENCION MEDICA
Y PERDIDA DE PRODUCTIVIDAD
*Nuevo estudio de Salud Justa Mx revela el
impacto económico y de salud pública que generan los percances de tránsito en el
país
En
conferencia de prensa representantes de la sociedad civil y legisladores
presentaron el estudio “El costo de los
siniestros viales en México: Estimación de costos de atención médica y pérdida
de productividad”, el cual visibiliza el impacto que las muertes
prematuras, lesiones, discapacidad y atención médica generan para las familias,
el sistema de salud y el desarrollo económico del país.
El
documento analiza las repercusiones económicas, sociales y sanitarias
provocadas por las colisiones viales en el territorio nacional. Los hallazgos
confirman que las externalidades negativas de los siniestros viales —que
incluyen gastos médicos, discapacidad, pérdida de ingresos por muerte
prematura, daños materiales y costos administrativos— imponen una pesada carga
sobre el Producto Interno Bruto (PIB) del país y sobre la economía de las
familias vulnerables.
De
acuerdo con el informe, las muertes por siniestros de tránsito continúan
posicionándose entre las primeras causas de fallecimiento en personas de entre
5 y 44 años de edad, truncando la etapa más productiva de miles de ciudadanos.
Los
costos de atención médica y las pérdidas de productividad asociados a los
siniestros viales representaron entre 55 mil y 92 mil millones de pesos en
México durante 2024, de acuerdo.
Puntos
clave del estudio: Alto Costo Económico y Social: La atención de lesiones,
rehabilitación y pérdida de productividad por discapacidad o fallecimiento
representa un costo multimillonario que equivale a un porcentaje significativo del
PIB nacional, dinero que podría destinarse a prevenir enfermedades o fortalecer
el bienestar social.
Impacto
en el Sistema de Salud: Los servicios públicos de emergencias y las
unidades hospitalarias destinan una parte crítica de su presupuesto y capacidad
operativa a la atención de trauma por choque o atropellamiento, saturando salas
de urgencias.
Factores
de Riesgo Determinantes: El estudio identifica que el exceso de velocidad,
la conducción bajo los efectos del alcohol y la falta de uso de dispositivos de
seguridad (como cinturón, cascos certificados y sistemas de retención infantil)
siguen siendo los detonantes clave de la severidad de las lesiones.
Desigualdad
Social de las Víctimas: Peatones, ciclistas y usuarios de motocicletas (usuarios
vulnerables de la vía) absorben la mayor proporción de víctimas mortales y
discapacidades permanentes.
"Los
siniestros viales son predecibles y evitables. No son 'accidentes' o imprevistos del azar; son el resultado de vacíos en
la infraestructura, fallas en la regulación y falta de control de factores de
riesgo. Cada peso gastado en atender un siniestro vial es un recurso que
perdimos para invertir en educación, salud preventiva o desarrollo
municipal", señaló Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx.
Ante
este panorama es imprescindible traducir la legislación existente en acciones
concretas. Aunque México cuenta con la Ley General de Movilidad y Seguridad
Vial (LGMSV), se requiere acelerar la armonización legislativa en todos los
estados y municipios, además de implementar controles estrictos como:
Límites
de velocidad seguros y fiscalización con tecnología.
Cero tolerancia al alcohol y al volante,
homologando los operativos de alcoholimetría a nivel nacional.
Exigencia de estándares de seguridad
vehicular y normativas para cascos y sillas infantiles.
Infraestructura segura priorizada bajo la
Jerarquía de la Movilidad Urbana.
Salud
Justa Mx hace un llamado urgente al Congreso, a las autoridades de salud, de
transporte y a los gobiernos locales para priorizar la seguridad vial como un
asunto de salud pública y justicia distributiva.
Belén
Sáenz de Miera Juárez, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de
Baja California Sur, señaló: “El objetivo de estimar los costos económicos
asociados a los siniestros viales es aportar evidencia sobre la magnitud del
problema y fortalecer la toma de decisiones. Encontramos que, tan solo
considerando los costos de atención médica y las pérdidas de productividad
estimadas en este estudio, la carga económica se ubica entre 55 mil y 92 mil
millones de pesos en 2024 y, en el escenario superior, puede alcanzar cerca de
0.3% del PIB o 4.4% del gasto total en salud. Estas cifras representan solo una
parte de los costos que generan los siniestros viales, pues no se contemplan
otros costos como los daños materiales y la atención médica de largo plazo. Una
proporción considerable de estas pérdidas es prevenible, por lo que avanzar
hacia sistemas seguros de movilidad no solo salva vidas, sino que también puede
reducir pérdidas económicas y liberar recursos que actualmente se destinan a
atender sus consecuencias”.
Quetzalli
Ramos, abogada de Polithink, señaló que “el estudio demuestra que la inacción
también tiene costos y que una parte considerable de estas pérdidas puede
prevenirse. Aunque la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial otorgó 180 días
a los congresos locales para armonizar su legislación, plazo que concluyó el 14
de noviembre de 2022, casi cuatro años después la Ciudad de México todavía no
cuenta con una armonización. El siguiente paso es aprobar una reforma a la Ley
de Movilidad de la Ciudad de México que incorpore el enfoque de Sistema Seguro
y medidas para atender todos los factores de riesgo, especialmente la velocidad
y el alcohol. La velocidad influye tanto en la posibilidad de evitar un
siniestro como en la gravedad del impacto: una diferencia que parece pequeña en
el velocímetro puede ser la diferencia entre una lesión y una muerte. El
alcohol, incluso antes de que una persona se sienta incapacitada, afecta la
atención, el juicio y el tiempo de reacción. Por eso, el mensaje debe ser
claro: si conduces, no bebas. Armonizar es el punto de partida para asignar
presupuesto, fortalecer la fiscalización e implementar políticas que salvan
vidas. La Ciudad puede recuperar su liderazgo y volver a elevar el estándar
nacional de protección”.
Por
su parte, Carlos Morales, integrante de la campaña de seguridad vehicular de El
Poder del Consumidor señaló que “Los siniestros viales no son inevitables y una
parte importante de las muertes y lesiones graves que provocan puede prevenirse
con vehículos más seguros, a través de una regulación alineada con las mejores
prácticas internacionales. La actualización de la NOM-194 es urgente para
incorporar de manera obligatoria tecnologías que ya existen y han demostrado su
capacidad para salvar vidas, como el frenado autónomo de emergencia y los
sistemas de protección al peatón. El estudio que hoy se presenta es clave para
poder dimensionar el enorme costo humano, social y económico de los siniestros
viales. Esta evidencia debe fortalecer el proceso regulatorio y contribuir a
una agenda más amplia de seguridad vehicular que establezca estándares mínimos
también para vehículos pesados, transporte público y, particularmente,
motocicletas y otros vehículos de dos y tres ruedas. Prevenir muertes, lesiones
y discapacidad es primordial, sobre todo porque con ello podemos disminuir
costos con carga para las familias, así como la presión enorme para nuestro
sistema de salud".
«La
seguridad vial debe asumir la categoría de política de Estado prioritarias y
alejarse de las banderas partidistas, pues las muertes por siniestros viales
son completamente prevenibles y evitables cuando se toman decisiones
respaldadas por la evidencia», afirmó Andrés Atayde Rubiolo, Presidente de la
Junta de Coordinación Política del Congreso de la Ciudad de México. Al señalar
que en entornos urbanos ocho de cada diez fallecimientos corresponden a
usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y motociclistas, Atayde Rubiolo
enfatizó la urgencia de fortalecer la implementación de la Ley General de
Movilidad y Seguridad Vial. Para lograr la meta de cero fatalidades —tal como
ya ocurre en referentes internacionales—, hizo un llamado al Poder Legislativo
a asumir su responsabilidad clave mediante un ciclo continuo de medición de
datos, reformas legales, asignación de presupuesto estratégico y evaluación
constante de resultados, concluyendo que «la seguridad vial no debería
dividirnos, sino convocarnos» para proteger la vida e integridad de las y los
ciudadanos.

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