CRISIS DE DESABASTO DE TERAPIAS DE
REEMPLAZO ENZIMATICO PARA PERSONAS
CON ENFERMEDADES RARAS
*Hospitales de CDMX, Guanajuato, Puebla,
Yucatán, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz reportan casos de pacientes por la
falta de continuidad en la Terapia de Reemplazo Enzimático (TRE)
Personas
con enfermedades raras y madres de familia originarios de Guanajuato, Puebla,
Yucatán y Veracruz denunciaron el desabasto de su tratamiento de reemplazo
enzimático que viven, lo que les provoca retroceso en sus avances clínicos,
complicaciones y afectaciones severas en la calidad de vida ocasionados por
meses o incluso años sin recibir tratamiento.
El
conversatorio virtual “Las consecuencias
del desabasto: pacientes con enfermedades raras sin tratamiento” organizado
por Grupo Fabry de México I.A.P., se presentaron casos de personas que viven
con enfermedades de baja prevalencia como Síndrome de Morquio
(Mucopolisacaridosis tipo IV-A) y la Enfermedad de Gaucher, que de forma
constante tienen escasez de su Tratamiento de Reemplazo Enzimático (TRE), única
terapia que puede frenar la progresión de la enfermedad.
La
Dra. Silvina Noemí Contreras Capetillo, médica genetista adscrita al Hospital
General Agustín O’horán en Mérida Yucatán, comentó que entre 8 y 10 millones de
mexicanos padecen una enfermedad rara, cuya prevalencia afecta a menos de 5
personas por cada 10 mil habitantes. Aproximadamente el 80% de estos
padecimientos son de origen genético, pero no necesariamente hereditario.
En
los casos de Síndrome de Morquio (Mucopolisacaridosis tipo IV-A) y la
Enfermedad de Gaucher, la TRE logra reemplazar las enzimas que los pacientes no
producen naturalmente. Es la única opción que frena el deterioro progresivo que
causan estas enfermedades como afectaciones óseas que provocan talla baja,
deformaciones musculoesqueléticas y crecimiento del bazo el hígado en el caso
de Gaucher.
Veracruz:
Ángel, Abril y Lesly: En el Centro de Alta Especialidad (CAE) "Dr.
Rafael Lucio" en Xalapa, Veracruz, destacan casos como el de Ángel Osvaldo
de 5 años, diagnosticado con Enfermedad de Gaucher cuya última aplicación de
tratamiento fue en julio de 2025, lo que provocó consecuencias a su salud como
cansancio crónico, constantes sangrados nasales y un cuadro inflamatorio
abdominal, lo que obligó a su mamá Magdalena a trasladarse a la Ciudad de
México por atención en el Instituto Nacional de Pediatría (INP) a siete horas
de su hogar en Acajete, Veracruz.
En
esta misma institución los casos de Abril de 13 años y Lesly Yazmin de 20 años,
diagnosticadas con Síndrome de Morquio (Mucopolisacaridosis tipo IV-A),
recibieron su última TRE en enero de 2026 y hasta la presentación de este
documento, las autoridades del hospital no han contestado ninguna de las cartas
enviadas a la dirección del hospital en las cuales solicitan el apoyo para el
restablecimiento del tratamiento.
Guanajuato:
Luis Miguel, interrupciones que se repiten cada año: En Guanajuato, en el
Hospital Pediátrico de Alta Especialidad de León, Luis Miguel de 14 años, sigue
en espera del restablecimiento de su TRE desde hace más de un mes. María
Lourdes, su mamá, detalla que, aunque su tratamiento comenzó desde que Luismi
tenía 5 años, cada año hay interrupciones que pueden durar entre 2 y 3 meses,
lapso en que las complicaciones en su salud como el dolor en las articulaciones
o las constantes infecciones respiratorias regresan.
Puebla:
interrupciones constantes son el pan de cada día de Renata: Renata Coxca de
15 años es atendida en el Hospital de la Niñez Poblana en Cholula Puebla,
cuenta con un diagnóstico de Síndrome de Morquio, sin embargo, su Terapia de
Reemplazo Enzimático no es constante, pues bien puede recibirlo por un mes y
tener desabasto por más de 4 meses, situación que preocupa a sus padres por las
complicaciones que puede presentar en sus articulaciones y principalmente en su
salud cardiaca.
CDMX,
Tabasco y Tamaulipas se suman a las filas del desabasto: En el marco del
conversatorio, la Lic. Alejandra Zamora León, Coordinadora del Programa
Nacional de Pacientes para Grupo Fabry de México I.A.P., dio a conocer que 14
pacientes con Enfermedades Raras atendidos en el Instituto Nacional de
Pediatría (INP) se encuentran afectados por la falta de tratamiento. De ellos,
10 padecen mucopolisacaridosis tipo VI (MPS VI), conocida como síndrome de
Maroteaux-Lamy, y 4 mucopolisacaridosis tipo IV-A, o síndrome de Morquio.
La
problemática no se limita a la Ciudad de México. Grupo Fabry de México I.A.P.
también recibió 10 reportes de interrupción en las Terapias de Reemplazo
Enzimático por parte de pacientes de Tabasco y Tamaulipas. Los casos
corresponden a cinco pacientes del Hospital del Niño “Dr. Rodolfo Nieto
Padrón”, uno del Hospital “Dr. Juan Graham Casasús”, ambos en Villahermosa, y
cuatro más del Hospital Infantil de Tamaulipas, en Ciudad Victoria, lo que
confirma que el desabasto continúa impactando a pacientes en distintas regiones
del país.
Yucatán:
Andi, Elmi y Emmanuel, con tratamiento a cuentagotas; Néstor y Henry, aún sin
acceso: Los casos de Andi (6 años), Elmi (18 años) y Emmanuel (10 años),
pacientes diagnosticados y tratados por el Hospital General Agustín O´horán de
Mérida, Yucatán, registran constantes interrupciones en la aplicación de su
tratamiento, pues está disponible por lapsos de 4 meses y después un mes de
interrupción sucesivamente, lo que afecta severamente en la salud de los
pacientes.
La
licenciada Alejandra Zamora, Coordinadora del Programa Nacional de Pacientes de
Grupo Fabry de México I.A.P., señaló que a esta problemática se suman los casos
de Néstor, de 7 años, y Henry, de 5 años, ambos diagnosticados desde 2025 en el
mismo hospital con Lipofuscinosis Ceroide Neuronal tipo 2 (CLN-2), una
enfermedad ultrarrara también conocida como Enfermedad de Batten. Este
padecimiento neurodegenerativo, progresivo y potencialmente mortal afecta
aproximadamente a una de cada 70 mil personas y suele manifestarse durante los
primeros años de vida.
“Aunque
el tratamiento de reemplazo enzimático para esta enfermedad se encuentra
disponible en México desde 2018, las autoridades sanitarias continúan negando
su acceso a los pacientes que lo requieren. Por ello, hacemos un respetuoso
llamado a la Secretaría de Salud y al Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS) para visibilizar las graves consecuencias que genera la ausencia o
interrupción de estos tratamientos. Es fundamental recordar que detrás de cada
caso no hay cifras ni estadísticas, sino personas y familias que diariamente
luchan por mantener una mejor calidad de vida”, añadió.
Para
finalizar, la Dra. Contreras Capetillo, señala que “la justicia sanitaria va
más allá de que exista el fármaco, implica que éste llegue al paciente en su
lugar de origen, pues si el paciente tiene que moverse a otro estado, requiere
una gran inversión de tiempo y dinero que afecta a los padres, incluso pone en
riesgo sus empleos o puede causar el descuido a sus otros hijos”.

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