Junio 6: Día Mundial del Paciente
Trasplantado
EXTRAORDINARIOS AVANCES EN
LAS
TECNICAS DE TRASPLANTE RENAL
La
enfermedad renal en etapa terminal (ESRD, por sus siglas en inglés) es una
condición grave e irreversible de insuficiencia renal en la que los riñones
pierden su capacidad de funcionar. También conocida como enfermedad renal
crónica en etapa 5, la ESRD puede provocar muerte prematura.
De
acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los
Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), el gasto de Medicare por
servicios relacionados con ESRD alcanzó los 37.3 mil millones de dólares en
2019.
La
disminución de la función renal se acompaña de síntomas como fatiga,
inflamación, cambios en la micción, náuseas, vómito, pérdida del apetito,
calambres musculares, comezón, confusión mental y somnolencia.
Los
pacientes con ESRD requieren un trasplante de riñón o diálisis para sobrevivir,
siendo el trasplante el tratamiento de referencia. La diabetes y la hipertensión
son dos de las causas más comunes de esta enfermedad.
Sin
embargo, uno de los principales desafíos del trasplante renal es la presencia
de aterosclerosis en las arterias ilíacas y comunes, lo que puede provocar
complicaciones como control vascular inadecuado, lesiones causadas por
pinzamiento y disección u obstrucción de los vasos sanguíneos.
El
Dr. Maham Rahimi, profesor asociado de cirugía cardiovascular del Hospital
Houston Methodist, presentó un novedoso método de oclusión intravascular en una
sola etapa en un paciente de 54 años con ESRD y calcificación extensa, quien
estaba en lista de espera para un trasplante combinado de corazón y riñón.
Este
método ofrece menor complejidad quirúrgica en comparación con las técnicas de
reconstrucción vascular disponibles actualmente. Los detalles de este caso
fueron publicados en la revista Journal of Vascular Surgery Cases, Innovations
and Techniques.
Ubicadas
en la región pélvica, las arterias ilíacas suministran sangre a las piernas, la
pelvis, los órganos reproductivos y otros órganos.
Estas
arterias son fundamentales para establecer el flujo sanguíneo hacia el riñón
trasplantado. La arteria ilíaca externa es uno de los sitios más utilizados
para realizar la anastomosis en los trasplantes renales, procedimiento
quirúrgico que conecta la arteria renal del donante con la circulación del
receptor.
El
paciente masculino de 54 años descrito en este reporte también padecía diabetes
mellitus tipo 2, miopatía isquémica e hipertensión pulmonar. Factores de riesgo
cardiovascular convencionales, como diabetes, hipertensión y dislipidemia, son
impulsores conocidos de la aterosclerosis.
DAÑO A LOS VASOS SANGUINEOS
La
acumulación de placas y lesiones en las arterias provoca estrechamiento y
endurecimiento de los vasos sanguíneos. En este caso, las extensas lesiones
ateroscleróticas presentes en las arterias ilíacas comunes y externas
representaban un importante desafío para el trasplante renal.
Los
pacientes con ESRD y enfermedades concomitantes presentan una aceleración del
proceso aterosclerótico. En muchos casos, se acumulan depósitos de calcio en
las lesiones ateroscleróticas —un proceso conocido como calcificación—, el cual
está estrechamente relacionado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.
Por lo general, la aterosclerosis progresa más rápidamente en pacientes con
ESRD que requieren trasplante.
El
paciente fue sometido con éxito a un trasplante de corazón un día antes del
trasplante renal.
Presentaba
calcificación extensa en la arteria ilíaca externa, la arteria ilíaca común y
la aorta abdominal. Solo un área de 1.5 centímetros de la arteria ilíaca
externa estaba libre de lesiones ateroscleróticas, por lo que el Dr. Rahimi
utilizó esa zona para realizar la anastomosis.
Por
lo general, en un trasplante renal, la arteria renal del donante se conecta con
la arteria ilíaca externa o interna del receptor, mientras que la vena renal
del donante se une a la vena ilíaca externa del receptor.
El
flujo sanguíneo en estos vasos suele controlarse mediante la colocación
temporal de pinzas vasculares por encima y por debajo del sitio de anastomosis.
Sin embargo, en este caso no fue posible utilizar pinzas vasculares debido a la
extensa calcificación. Por ello, el experto del Hospital Houston Methodist utilizó
balones intravasculares para controlar el complejo sistema vascular del
paciente.
“La
oclusión intravascular era la única opción viable para lograr control vascular
distal en este paciente”, explica el Dr. Rahimi. El paciente fue dado de alta
aún bajo tratamiento de diálisis, aunque para el momento de la publicación del
experto ya no requería este procedimiento.
La
innovadora metodología desarrollada por el Dr. Rahimi amplía las posibilidades
de éxito del trasplante renal en una gran proporción de pacientes con ESRD.
“La
aterosclerosis extensa representa un desafío para el trasplante renal debido al
riesgo de control vascular inadecuado o lesión de los vasos sanguíneos.
Presentamos un novedoso método de una sola etapa en el que se utilizó oclusión
intravascular con balón para obtener control proximal y distal de la arteria
ilíaca externa en un paciente con calcificación extensa. Este enfoque reduce la
complejidad quirúrgica y disminuye el tiempo de isquemia en comparación con
métodos de reconstrucción previamente descritos”, concluye el Dr. Rahimi.

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