"Hoy puedo caminar sin
miedo"
LA PRIMERA ESCUELA PARA
PERROS GUIA DE
AMERICA LATINA ESTA EN
RIESGO DE CERRAR
La
primera Escuela de Perros Guía de México y América Latina podría desaparecer
por falta de recursos. Durante más de tres décadas, esta institución ha ayudado
a que personas con discapacidad visual recuperen independencia, movilidad y
confianza para desplazarse por el mundo, acompañadas de un aliado de cuatro
patas.
La
institución, que opera en la CDMX, ha entrenado a 154 binomios —equipos
integrados por una persona y un animal de asistencia— en México, Guatemala,
Costa Rica y Chile. Además, ha beneficiado a más de 300 familias mediante
programas de rehabilitación inclusiva.
Si
la escuela cierra, no sólo se detendrá la formación de nuevos lomitos. También
quedarán en riesgo 60 lomitos que actualmente se encuentran en distintas etapas
de desarrollo y entrenamiento, entre ellos cachorros como Udaya, Umay, Uri,
Usagi, Tokio, Teo, Teddy y Selva.
Además,
20 personas perderán acceso a procesos de rehabilitación, decenas de familias
dejarán de recibir el acompañamiento que ha distinguido a esta organización y
se pondría en riesgo el empleo de alrededor de 20 personas, entre entrenadores,
veterinarios, biólogos, profesores y personal operativo.
Ante
ello, lanzaron la campaña "Salvemos
a la Escuela de Perros Guía", con una primera meta de 500 mil pesos.
Los recursos permitirán comprar croquetas, cubrir servicios básicos, nómina e
insumos indispensables para la operación diaria. El objetivo final es reunir
cinco millones de pesos para saldar adeudos.
“Necesitamos
recursos para ir liquidando deudas y fortalecer nuestra Institución para seguir
ayudando a personas ciegas o con baja visión. Si muchas personas, fundaciones,
empresas donan ahora podremos seguir iluminando vidas de personas con
discapacidad visual”, indica Silvia Lozada, organizadora de la colecta.
La
organización enfrenta dificultades económicas desde 2015, una situación que se
agravó con la pandemia. La falta de recursos ha impedido cubrir algunos pagos
por completo, lo que provocó el bloqueo de cuentas bancarias por parte del
IMSS. Además, la institución mantiene un convenio con el SAT para liquidar
adeudos mediante pagos parciales.
EL IMPACTO DETRÁS DE CADA BINOMIO
Entre
quienes conocen de primera mano el trabajo de la escuela se encuentra Sary,
usuaria de Odín. Para ella, el valor de estos programas va mucho más allá del
entrenamiento de los animales.
"Hoy,
gracias a la Escuela de Perros Guía, yo puedo caminar sin miedo. Salir con mis
amigos, viajar, trabajar y volver a casa sabiendo que no estoy sola. Cada paso
que doy, lo damos juntos", comparte.
Recuerda
que detrás hay meses de trabajo, entrenamiento y atención especializada, así
como gastos relacionados con alimentación, atención veterinaria, materiales y
personal capacitado.
“Un
perro guía no solo aprende a esquivar obstáculos. Aprende a abrir caminos. Y
cuando se une con una persona ciega, nacen cosas que no aparecen en ningún
manual: confianza, libertad, amistad de la buena”.
Para
Sary, cada trayecto que recorre junto a Odín es una muestra de cómo este
acompañamiento puede transformar una vida. Por ello, espera que más personas
tengan la oportunidad de vivir una experiencia similar.
Alrededor
de 2 millones de mexicanos, según el CEFI, viven con algún tipo de discapacidad
visual, y de ellas, más de 700 mil tienen ceguera total.
“Con
tu donación, grande o pequeña, ayudas a formar el próximo equipo como el
nuestro. Estás iluminando un camino. Estás regalando independencia, compañía y
futuro”.
UNA ESCUELA PIONERA
La
historia de la escuela comenzó en 1988, cuando Silvia Lozada Badillo impulsó el
proyecto de crear la primera escuela de perros guía para ciegos en México y
América Latina, una iniciativa prácticamente inexistente en la región en aquel
momento.
El
camino para hacerla realidad tomó varios años. En agosto de 1995, la
organización se constituyó formalmente como Institución de Asistencia Privada.
Poco después, el entonces Gobierno de la Ciudad de México le otorgó un terreno
de 2 mil metros cuadrados para desarrollar sus instalaciones.
Mientras
reunían los recursos necesarios para construirlas, la organización trabajó
desde un espacio de apenas 70 metros cuadrados prestado por el Hogar del Ciego I.A.P.
Meses más tarde, el Nacional Monte de Piedad acordó patrocinar la construcción
del proyecto, terminado en 1997.
Con
el paso de los años, la institución amplió su alcance. En 2002 abrió al público
su Hospital Veterinario; en 2006 puso en marcha un programa de Rehabilitación
Inclusiva para personas adultas que adquieren discapacidad visual y, desde
2011, el hospital ofrece atención las 24 horas.
MUCHO MAS QUE UN ENTRENAMIENTO
Formar
a estos animalitos es un proceso que puede tomar años y que involucra el
trabajo coordinado de entrenadores, médicos veterinarios, especialistas en
rehabilitación y familias voluntarias.
Todo
comienza mucho antes de que una persona ciega reciba a su compañero de vida. La
escuela, detalla, participa en la selección de los ejemplares, su crianza,
socialización, seguimiento médico y entrenamiento especializado.
Durante
el entrenamiento especializado, los canes aprenden a desviar obstáculos,
localizar puertas, escaleras, banquetas y asientos, utilizar transporte público,
cruzar calles de forma segura y desenvolverse adecuadamente en distintos
espacios públicos.
Entre
las habilidades más sorprendentes se encuentra la llamada desobediencia
inteligente, una capacidad que les permite ignorar una instrucción cuando
detectan que cumplirla podría poner en riesgo a la persona que acompañan.
La
escuela también brinda seguimiento permanente a los binomios graduados.
Entrenadores y especialistas mantienen contacto con las personas usuarias para
resolver dificultades de adaptación y reforzar conductas cuando es necesario.
Cuando
algún animal desarrolla comportamientos que afectan su desempeño, puede pasar
por procesos de reentrenamiento. Y cuando llega a la edad de retiro, alrededor
de los 10 años, la institución procura que tenga una jubilación digna mediante
programas de adopción y cuidados especiales.
“Una
vez que tenemos un grupo de perros guía listos para ser entregados a personas
que requieren de su apoyo, seleccionamos a los candidatos que cumplieron los
requisitos y son convocados al curso de formación de binomios”, explica la
institución.
En
México, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y la
Ley Federal de Protección al Consumidor protegen el derecho de las personas con
discapacidad a ingresar con sus perros guía al transporte público o
establecimientos. Sin embargo, la UNAM advierte que persiste la falta de
empatía y sensibilidad de la sociedad con este sector.
¿CÓMO PUEDES AYUDAR?
Hasta
ahora, la colecta ha reunido más de 170 mil pesos, equivalentes al 35% de su
meta. En tanto, la escuela ya recibió una primera transferencia de los recursos
recaudados los primeros días. Ese dinero permitió cubrir algunos pagos
atrasados de nómina y proveedores, una muestra del impacto inmediato que pueden
tener las donaciones.
Las
personas interesadas, detalla la institución, también pueden realizar
aportaciones deducibles de impuestos, programar donativos mensuales o
contribuir con donaciones en especie.
La
escuela recibe alimento, material veterinario, productos de limpieza, equipo y
otros insumos necesarios para su operación en sus instalaciones ubicadas en
Avenida Canal Nacional 1075, Coyoacán.
Súmate
a su causa. Cada peso cuenta: https://gofund.me/5503a2b1a

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