jueves, 4 de junio de 2026

 

"Hoy puedo caminar sin miedo"

 

LA PRIMERA ESCUELA PARA PERROS GUIA DE

AMERICA LATINA ESTA EN RIESGO DE CERRAR

 


 

La primera Escuela de Perros Guía de México y América Latina podría desaparecer por falta de recursos. Durante más de tres décadas, esta institución ha ayudado a que personas con discapacidad visual recuperen independencia, movilidad y confianza para desplazarse por el mundo, acompañadas de un aliado de cuatro patas.

La institución, que opera en la CDMX, ha entrenado a 154 binomios —equipos integrados por una persona y un animal de asistencia— en México, Guatemala, Costa Rica y Chile. Además, ha beneficiado a más de 300 familias mediante programas de rehabilitación inclusiva.

Si la escuela cierra, no sólo se detendrá la formación de nuevos lomitos. También quedarán en riesgo 60 lomitos que actualmente se encuentran en distintas etapas de desarrollo y entrenamiento, entre ellos cachorros como Udaya, Umay, Uri, Usagi, Tokio, Teo, Teddy y Selva.

Además, 20 personas perderán acceso a procesos de rehabilitación, decenas de familias dejarán de recibir el acompañamiento que ha distinguido a esta organización y se pondría en riesgo el empleo de alrededor de 20 personas, entre entrenadores, veterinarios, biólogos, profesores y personal operativo.

Ante ello, lanzaron la campaña "Salvemos a la Escuela de Perros Guía", con una primera meta de 500 mil pesos. Los recursos permitirán comprar croquetas, cubrir servicios básicos, nómina e insumos indispensables para la operación diaria. El objetivo final es reunir cinco millones de pesos para saldar adeudos.

“Necesitamos recursos para ir liquidando deudas y fortalecer nuestra Institución para seguir ayudando a personas ciegas o con baja visión. Si muchas personas, fundaciones, empresas donan ahora podremos seguir iluminando vidas de personas con discapacidad visual”, indica Silvia Lozada, organizadora de la colecta.

La organización enfrenta dificultades económicas desde 2015, una situación que se agravó con la pandemia. La falta de recursos ha impedido cubrir algunos pagos por completo, lo que provocó el bloqueo de cuentas bancarias por parte del IMSS. Además, la institución mantiene un convenio con el SAT para liquidar adeudos mediante pagos parciales.

 

          EL IMPACTO DETRÁS DE CADA BINOMIO

 

Entre quienes conocen de primera mano el trabajo de la escuela se encuentra Sary, usuaria de Odín. Para ella, el valor de estos programas va mucho más allá del entrenamiento de los animales.

"Hoy, gracias a la Escuela de Perros Guía, yo puedo caminar sin miedo. Salir con mis amigos, viajar, trabajar y volver a casa sabiendo que no estoy sola. Cada paso que doy, lo damos juntos", comparte.

Recuerda que detrás hay meses de trabajo, entrenamiento y atención especializada, así como gastos relacionados con alimentación, atención veterinaria, materiales y personal capacitado.

“Un perro guía no solo aprende a esquivar obstáculos. Aprende a abrir caminos. Y cuando se une con una persona ciega, nacen cosas que no aparecen en ningún manual: confianza, libertad, amistad de la buena”.

Para Sary, cada trayecto que recorre junto a Odín es una muestra de cómo este acompañamiento puede transformar una vida. Por ello, espera que más personas tengan la oportunidad de vivir una experiencia similar.

Alrededor de 2 millones de mexicanos, según el CEFI, viven con algún tipo de discapacidad visual, y de ellas, más de 700 mil tienen ceguera total.

“Con tu donación, grande o pequeña, ayudas a formar el próximo equipo como el nuestro. Estás iluminando un camino. Estás regalando independencia, compañía y futuro”.

 

                 UNA ESCUELA PIONERA

 

La historia de la escuela comenzó en 1988, cuando Silvia Lozada Badillo impulsó el proyecto de crear la primera escuela de perros guía para ciegos en México y América Latina, una iniciativa prácticamente inexistente en la región en aquel momento.

El camino para hacerla realidad tomó varios años. En agosto de 1995, la organización se constituyó formalmente como Institución de Asistencia Privada. Poco después, el entonces Gobierno de la Ciudad de México le otorgó un terreno de 2 mil metros cuadrados para desarrollar sus instalaciones.

Mientras reunían los recursos necesarios para construirlas, la organización trabajó desde un espacio de apenas 70 metros cuadrados prestado por el Hogar del Ciego I.A.P. Meses más tarde, el Nacional Monte de Piedad acordó patrocinar la construcción del proyecto, terminado en 1997.

Con el paso de los años, la institución amplió su alcance. En 2002 abrió al público su Hospital Veterinario; en 2006 puso en marcha un programa de Rehabilitación Inclusiva para personas adultas que adquieren discapacidad visual y, desde 2011, el hospital ofrece atención las 24 horas.

 

          MUCHO MAS QUE UN ENTRENAMIENTO

 

Formar a estos animalitos es un proceso que puede tomar años y que involucra el trabajo coordinado de entrenadores, médicos veterinarios, especialistas en rehabilitación y familias voluntarias.

Todo comienza mucho antes de que una persona ciega reciba a su compañero de vida. La escuela, detalla, participa en la selección de los ejemplares, su crianza, socialización, seguimiento médico y entrenamiento especializado.

Durante el entrenamiento especializado, los canes aprenden a desviar obstáculos, localizar puertas, escaleras, banquetas y asientos, utilizar transporte público, cruzar calles de forma segura y desenvolverse adecuadamente en distintos espacios públicos.

Entre las habilidades más sorprendentes se encuentra la llamada desobediencia inteligente, una capacidad que les permite ignorar una instrucción cuando detectan que cumplirla podría poner en riesgo a la persona que acompañan.

La escuela también brinda seguimiento permanente a los binomios graduados. Entrenadores y especialistas mantienen contacto con las personas usuarias para resolver dificultades de adaptación y reforzar conductas cuando es necesario.

Cuando algún animal desarrolla comportamientos que afectan su desempeño, puede pasar por procesos de reentrenamiento. Y cuando llega a la edad de retiro, alrededor de los 10 años, la institución procura que tenga una jubilación digna mediante programas de adopción y cuidados especiales.

“Una vez que tenemos un grupo de perros guía listos para ser entregados a personas que requieren de su apoyo, seleccionamos a los candidatos que cumplieron los requisitos y son convocados al curso de formación de binomios”, explica la institución.

En México, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y la Ley Federal de Protección al Consumidor protegen el derecho de las personas con discapacidad a ingresar con sus perros guía al transporte público o establecimientos. Sin embargo, la UNAM advierte que persiste la falta de empatía y sensibilidad de la sociedad con este sector.

 

                 ¿CÓMO PUEDES AYUDAR?

 

Hasta ahora, la colecta ha reunido más de 170 mil pesos, equivalentes al 35% de su meta. En tanto, la escuela ya recibió una primera transferencia de los recursos recaudados los primeros días. Ese dinero permitió cubrir algunos pagos atrasados de nómina y proveedores, una muestra del impacto inmediato que pueden tener las donaciones.

Las personas interesadas, detalla la institución, también pueden realizar aportaciones deducibles de impuestos, programar donativos mensuales o contribuir con donaciones en especie.

La escuela recibe alimento, material veterinario, productos de limpieza, equipo y otros insumos necesarios para su operación en sus instalaciones ubicadas en Avenida Canal Nacional 1075, Coyoacán.

Súmate a su causa. Cada peso cuenta: https://gofund.me/5503a2b1a

 

 

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