13 de junio: Día Mundial del
Cáncer de Piel
CÓMO SE VE EL CÁNCER DE PIEL
Y
CUÁNDO CONSULTAR A UN MÉDICO
Es
común percibir pequeños cambios en la piel a lo largo de nuestras vidas, una
nueva peca, una zona reseca o un lunar. Pero ¿Cuándo deberías preocuparte
porque una mancha podría ser señal de algo más serio?
El
cáncer de piel es la forma más común de cáncer en países como Estados Unidos y
afecta hasta a 1 de cada 5 estadounidenses a lo largo de su vida. Puede
comenzar de manera sutil, muchas veces sin señales demasiado evidentes.
“La
mayoría de los cánceres de piel no duelen y, por lo general, no provocan
síntomas llamativos”, señala el Dr. Kelvin Allenson, oncólogo del Hospital
Houston Methodist. “Por eso es tan importante mantener la atención y realizar
autoexploraciones de manera regular. Conocer qué es normal en tu piel es la
mejor forma de detectar posibles problemas a tiempo”.
Cuáles
son las señales más comunes del cáncer de piel: La señal de alerta más
clara del cáncer de piel es cualquier cambio en la piel, especialmente la
aparición de un nuevo crecimiento o una llaga que no cicatriza. Aunque puede
manifestarse de muchas formas distintas, hay algunas señales frecuentes a las
que conviene prestar atención:
Un nuevo crecimiento o lunar, o cambios en la
apariencia de un lunar antiguo.
Una llaga que no sana después de algunas
semanas, o que parece cicatrizar y luego reaparece. Puede sangrar, supurar o
formar costras.
Una zona de piel de color diferente que se
oscurece o cambia de tonalidad.
Una mancha o protuberancia plana de color
rosado, rojo o café que puede parecer una cicatriz.
Este
cáncer puede afectar a personas de todos los tonos de piel. En las personas con
piel más oscura, suele aparecer en zonas que no están expuestas regularmente al
sol y puede manifestarse como bultos o manchas oscuras y brillantes, o como una
banda oscura debajo de una uña de la mano o del pie.
“Los
cambios pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso entre los dedos
de los pies, en los genitales o dentro de la boca”, explica el Dr. Allenson.
“Si notas que algo en tu piel simplemente no se ve o no se siente normal,
aunque no cause dolor, vale la pena revisarlo”.
Tipos
de cáncer de piel: Existen tres tipos principales, y cada uno tiene
características y patrones de crecimiento distintos:
El
carcinoma basocelular (BCC, por sus siglas en inglés) es el tipo más común de
cáncer de piel. A menudo luce como un pequeño bulto brillante y redondeado, con
apariencia perlada, cerosa o translúcida.
El
carcinoma de células escamosas (SCC, por sus siglas en inglés) es el segundo
más frecuente. Puede presentarse como un bulto rojo y firme, una lesión elevada
de tono rojo opaco o una zona escamosa que puede sangrar, provocar comezón o
formar costras.
El
melanoma es menos común, pero es la forma más grave de cáncer de piel porque
tiene mayor probabilidad de propagarse más allá de la piel. Puede verse como un
lunar irregular y multicolor o como una nueva mancha oscura.
Los
cánceres de piel están fuertemente relacionados con la exposición acumulada a
los rayos UV a lo largo de la vida, incluida la luz solar y fuentes
artificiales como las camas de bronceado.
Existe
un tipo poco frecuente de cáncer de piel llamado melanoma lentiginoso acral,
que aparece únicamente en las palmas de las manos, las plantas de los pies o
debajo de las uñas. Este tipo no suele estar relacionado con la exposición a
rayos UV y es la forma más común de melanoma en personas con piel oscura.
Cuándo deberías consultar a un médico por
cambios en la piel: Agenda una revisión dermatológica si notas cualquiera de
las siguientes señales:
Cualquier mancha que cambie, provoque comezón
o sangre.
La aparición de cualquier nuevo crecimiento.
Cualquier zona o llaga que cicatrice y luego reaparezca.
“No
minimices ni siquiera los síntomas leves”, advierte el Dr. Allenson. “Una
lesión que sangra por sí sola o una zona que comienza a provocar comezón merece
atención médica”.
Algunas
áreas del cuerpo, como el cuero cabelludo o la parte posterior de las piernas,
pueden ser difíciles de revisar. Pídele a tu pareja o a un familiar que te
ayude a examinar esas zonas. También conviene hablar con un médico sobre
realizar revisiones anuales de cuerpo completo si tienes 50 lunares o más, un
sistema inmunológico debil o antecedentes de cáncer de piel.
Cómo
saber si un lunar o una mancha existente podría ser cáncer: “La mayoría de
los lunares se mantiene estable con el tiempo”, explica el especialista del
Hospital Houston Methodist. “Si algo comienza a cambiar, ya sea que crezca,
provoque comezón o cambie de color, eso representa una señal de alerta”.
Para
vigilar la posible presencia de melanoma, sigue la regla ABCDE:
A.- Asimetría: una mitad de la mancha no
coincide con la otra.
B.- Bordes: los bordes son irregulares,
difusos o desiguales.
C.- Color: el color no es uniforme y pueden
aparecer tonos negros, cafés, marrones claros, blancos, rojos o azules.
D.- Diámetro: la mancha suele medir más de 6
milímetros (aproximadamente el tamaño del borrador de un lápiz).
E.- Evolución: la señal más importante;
significa que el lunar está cambiando de tamaño, forma, color o textura.
“La
regla ABCDE debe utilizarse como una herramienta de detección”, señala el Dr.
Allenson. “Si tú o tu médico de atención primaria observan un lunar y la
respuesta es sí a cualquiera de estas preguntas, eso debe llevar a una
valoración con un dermatólogo”.
Cómo
se diagnostica el cáncer de piel: El diagnóstico comienza con una revisión
detallada de la piel. El especialista puede utilizar un instrumento de aumento
llamado dermatoscopio para identificar características sospechosas.
Si
una mancha parece preocupante, el siguiente paso es realizar una biopsia para
confirmar si hay células cancerosas. El médico tomará una pequeña muestra de
tejido y la enviará a un laboratorio para su análisis.
“Puede
realizarse una biopsia por raspado utilizando una herramienta similar a una
navaja de afeitar, o una biopsia con sacabocados mediante un pequeño
instrumento hueco que extrae una muestra cilíndrica de tejido”, explica el Dr.
Allenson. “Ambos son procedimientos rápidos que se realizan en consultorio con
anestesia local y permiten obtener un diagnóstico definitivo”.
Cuáles
son las opciones de tratamiento para el cáncer de piel: El tratamiento del
cáncer de piel se personaliza y depende en gran medida del tipo de cáncer, la
etapa en la que se encuentre y su ubicación. En muchos casos, cuando el cáncer
es pequeño y se detecta a tiempo, la cirugía para retirarlo suele ser el
tratamiento principal.
Las
opciones de tratamiento más comunes incluyen:
Cirugía: métodos como la cirugía de Mohs (que
consiste en retirar capas delgadas de piel hasta eliminar por completo el
cáncer) o la cirugía de escisión (extirpación del tumor junto con un margen de
tejido sano). Los carcinomas basocelulares, los carcinomas de células escamosas
y el melanoma en etapas tempranas suelen curarse con procedimientos quirúrgicos
menores.
Tratamientos locales: crioterapia
(congelación con nitrógeno líquido), curetaje y electrodesecación (raspado y
destrucción de las células restantes mediante calor eléctrico), así como quimioterapia
tópica.
Tratamientos avanzados: para los cánceres de
piel más agresivos o avanzados, las opciones pueden incluir inmunoterapia,
quimioterapia sistémica y, en algunos casos, radioterapia.
“La
mayoría de los cánceres de piel, incluidos los carcinomas basocelulares, los
carcinomas de células escamosas y el melanoma, se cura mediante cirugía”,
explica el Dr. Allenson del Hospital Houston Methodist. “El melanoma es el más
serio de los cánceres de piel y requiere una evaluación más rigurosa de la etapa
de la enfermedad, así como vigilancia después de la cirugía. Algunos pacientes
con melanoma, especialmente aquellos con tumores más gruesos o con propagación
a los ganglios linfáticos, recibirán inmunoterapia, un tratamiento que ha
mejorado de forma notable la supervivencia en personas con enfermedad más
avanzada”.
Conoce
tu piel: Revisa tu piel de manera regular, familiarízate con la regla ABCDE
del melanoma y no ignores los cambios, incluso los más pequeños. Y recuerda que
la mayoría de los cánceres de piel tiene altas probabilidades de tratamiento
exitoso cuando se detecta a tiempo.
“No
entres en pánico por cada lunar o peca”, finaliza el Dr. Allenson. “Lo
importante es conocer bien tu piel, protegerte del sol y acudir a revisión
cuando algo no luzca normal. Las visitas periódicas de detección con un
dermatólogo deben formar parte de tu cuidado general de salud y de tu atención
médica preventiva”.

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