INVESTIGACION SOBRE
NANOTECNOLOGIA PARA REDUCIR
COSTOS DE PRODUCCION DE HIDROGENO
VERDE
●Investigación
liderada por el Tec de Monterrey desarrolla electrocatalizadores de bajo costo
a base de ferrita de cobalto para reemplazar metales preciosos como el iridio
en la producción de hidrógeno verde
Con
el objetivo de liderar la búsqueda de soluciones sostenibles contra el cambio
climático, un equipo de investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias
del Tecnológico de Monterrey logró un avance significativo en el campo de las
energías renovables al desarrollar electrocatalizadores de bajo costo para la
producción eficiente de hidrógeno verde.
El
estudio, liderado por el Dr. Jorge Luis Cholula Díaz y los investigadores Dr.
Marcelo Videa y Dr. Faiz Sultan, fue publicado en la prestigiosa revista
científica internacional ChemNanoMat (editorial Wiley).
Cabe
destacar que este logro consolida la posición del Dr. Cholula Díaz en la
comunidad científica global, cuya publicación fue reconocida recientemente como
una de las más citadas de dicha revista en 2025, lo que refleja el alto impacto
y la relevancia de sus líneas de investigación en nanomateriales.
El
hidrógeno verde es considerado el Santo Grial de la transición energética, ya
que, al utilizarse como combustible, solo genera vapor de agua y cero emisiones
contaminantes. Sin embargo, para obtenerlo se requiere separar las moléculas de
agua ($H_2O$) mediante electricidad (electrólisis), un proceso donde la
Reacción de Evolución de Oxígeno (OER, por sus siglas en inglés) suele ser el
paso limitante porque la velocidad con la que ocurre esta reacción química es
muy lenta y difícil de controlar.
Actualmente,
la industria depende de metales preciosos y escasos, como el iridio o el
rutenio, para acelerar este proceso. La innovación propuesta por los
investigadores del equipo del Tecnológico de Monterrey radica en la sustitución
de estos materiales caros por ferritas de tipo espinela.
Las
ferritas son compuestos basados en hierro con una estructura cristalina
específica que les confiere una excelente estabilidad y propiedades magnéticas
y electrónicas ideales para la electrocatálisis, que es el proceso de usar
electricidad para provocar una reacción química, pero utilizando un
"ayudante" (el catalizador) que funciona como un atajo para que todo
ocurra muchísimo más rápido y gastando el mínimo de energía posible.
"El
verdadero reto de la sostenibilidad no es solo descubrir la tecnología limpia
en el laboratorio, sino hacerla económicamente viable para que pueda
implementarse en el mundo real. Al controlar el tamaño de las nanopartículas
mediante microemulsiones, logramos que la ferrita de cobalto superara las
expectativas de eficiencia. Estamos creando las bases para que el hidrógeno
verde deje de ser un proyecto a futuro y se convierta en una realidad
industrial accesible", señaló el Dr. Jorge Luis Cholula Díaz,
profesor-investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de
Monterrey.
Para
lograr que estos materiales económicos fueran altamente eficientes, los
científicos utilizaron una técnica desarrollada por la Dra. Margarita Sánchez
(CIMAV) conocida como microemulsión bicontinua, un sistema de
"nanorreactores" o moldes microscópicos creados a partir de la mezcla
de agua y aceite. Esto permitió fabricar nanopartículas con un tamaño altamente
uniforme, maximizando sus propiedades superficiales.
Para
demostrar la efectividad de estos nuevos materiales en un entorno real
(utilizando un líquido alcalino similar al que usan las baterías industriales),
los científicos midieron tres cosas fundamentales que prueban el éxito del
experimento:
● Menos energía desperdiciada (Menor
Sobrepotencial): Para que el agua empiece a romperse y liberar oxígeno, siempre
se necesita un "empujón" de energía extra que suele perderse en forma
de calor. Entre menor sea ese empujón (llamado sobrepotencial), más barata sale
la factura de la luz. La ferrita de cobalto demostró ser la mejor opción para
el ahorro, requiriendo un impulso eléctrico notablemente menor que el de la
opción de níquel para alcanzar el mismo nivel de producción.
● Reacción de alta velocidad (Pendiente de
Tafel): Este indicador mide qué tan rápido acelera el proceso cuando se le da
más potencia al sistema. La ferrita de cobalto registró una
"pendiente" baja, lo que en el mundo de la ciencia es una excelente
noticia: significa que el material es sumamente sensible y acelera su
producción de inmediato ante el estímulo eléctrico, como un auto deportivo que
pasa de 0 a 100 km/h con solo rozar el acelerador.
● Más "ventanillas de atención" y
flujo libre (Optimización de superficie): El secreto del éxito de la ferrita de
cobalto está en su estructura microscópica, la cual ofrece dos grandes
ventajas:
1.-
Más espacio de trabajo: Gracias a su tamaño nanométrico, cuenta con
millones de "sitios activos". Es el equivalente a abrir cientos de
ventanillas de atención en un banco para atender a miles de moléculas de agua
al mismo tiempo.
2.-
Tráfico eléctrico reducido: El material presenta una resistencia
relativamente baja al paso de la corriente eléctrica. Esto permite que los
electrones fluyan con mayor libertad.
Además,
las pruebas de laboratorio confirmaron que la ferrita de cobalto es altamente
estable; no se desgasta, y mantiene el mismo ritmo de trabajo pesado durante
horas de uso continuo, un requisito indispensable para que esta tecnología
pueda mudarse pronto del laboratorio a grandes fábricas.
Este
logro científico se alinea estrechamente con la estrategia de sostenibilidad
del Tecnológico de Monterrey y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de
las Naciones Unidas, específicamente con el ODS 7 (Energía asequible y no
contaminante) y el ODS 13 (Acción por el clima).
Al
demostrar que es posible crear catalizadores altamente eficientes mediante
procesos de manufactura química accesibles y materiales abundantes en la
Tierra, la investigación sienta las bases para que industrias de difícil
descarbonización —como el transporte pesado, la aviación y la manufactura
global— puedan adoptar el hidrógeno verde a un costo competitivo, reduciendo
drásticamente la huella de carbono global.

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