TU CABELLO TAMBIÉN SIENTE EL
CAMBIO DE
TEMPORADA. TE CONTAMOS CÓMO
CUIDARLO
*Pequeños gestos para acompañar el cambio de
estación con estilo y mucho cuidado
Si
desde que comenzó el otoño has notado una mayor caída del cabello en el cepillo
o la regadera, es natural preguntarte si necesita un cuidado distinto. Antes de
cambiar de productos o sumar nuevos pasos a tu rutina, conviene entender qué
puede estar pasando.
Ver
más pelo de lo habitual en la regadera después de bañarse puede generar muchas
dudas e inseguridades. Sin embargo, un estudio publicado en 2026 en el International
Journal of Cosmetic Science analizó 12 estudios clínicos con 805 participantes
de ocho países y encontró que, el lavado era el momento en que se podían observar
la mayor cantidad de cabellos desprendidos.
Esto
no significa que el lavado provoque la caída, lo que nos dice es que después de
la ducha suele simplemente ser el momento en que más la notamos.
Entonces,
¿qué papel juega nuestra rutina de cuidado? Aunque el lavado no es
necesariamente la causa de la caída, la forma en que tratamos el cabello sí
importa para evitar el quiebre. Lavar con menos frecuencia o dejar de usar
productos para peinar no suele ser la solución.
En
cambio, los peinados muy apretados, desenredarlo con demasiada fuerza y el uso
excesivo de herramientas de calor pueden dañarlo y favorecer que se rompa. Más
que hacer cambios drásticos, se trata de adoptar hábitos que lo cuiden.
El
cambio de temporada también puede ser una oportunidad para prestar atención a
la salud capilar.
Algunas
investigaciones sugieren que el ciclo natural del cabello puede presentar
variaciones a lo largo del año, aunque esto no significa que todas las personas
experimenten una mayor caída durante el otoño.
Factores
como el estrés, los cambios hormonales y ciertos hábitos de cuidado también
pueden influir en su salud. Por eso, antes de atribuir la caída a un producto o
a una rutina en particular, conviene entender qué puede estar detrás de ella y
distinguir entre la pérdida de cabello desde la raíz y el quiebre provocado por
el daño a la fibra capilar.
La
buena noticia es que cuidarlo no exige una lista interminable de pasos. Elegir
un shampoo adecuado para las necesidades del cuero cabelludo y masajear
suavemente al lavar son buenos puntos de partida.
Desenredarlo
con calma, comenzando por las puntas; moderar la temperatura de la secadora y
utilizar acondicionador ayudan a mantenerlo suave y a reducir el daño por
fricción. Si los peinados apretados forman parte de tu estilo, alternarlos con
opciones más relajadas también puede ayudar a reducir la tensión sobre el
cabello.
También
conviene aprender a reconocer las señales. No es lo mismo una caída desde la
raíz que el quiebre provocado por el calor o el roce. Si notas una caída
persistente, menor densidad, zonas con menos cabello o molestias en el cuero
cabelludo, lo mejor siempre será consultar con un dermatólogo para identificar
la causa y recibir orientación adecuada.
Antes
de cambiar de shampoo, vale la pena observar qué está pasando con tu cabello.
El cambio de temporada puede ser el momento ideal para revisar tus hábitos,
darle un trato más suave y elegir productos acordes con sus necesidades. Porque
cuidar tu cabello no significa realizar cambios radicales, sino entender qué
necesita en cada momento.










