SINDROME DE LENNOX-GASTAUT:
ELIMINAR BARRERAS
DE DIAGNOSTICO Y GARANTIZAR
ACCESO CONTINUO
A TRATAMIENTOS EN MEXICO
*Este síndrome representa entre el 1% y el 2%
de los casos de epilepsia y suele iniciar entre los 3 y 5 años de edad
Para
las familias que conviven con el síndrome de Lennox-Gastaut (SLG), las crisis
epilépticas son solo una parte de una realidad mucho más compleja: consultas
con diversos especialistas, tratamientos que requieren ajustes constantes,
necesidades de rehabilitación, vigilancia permanente y decisiones que pueden
transformar la vida familiar.
En
el marco del Día Mundial de
Concientización sobre el Síndrome de Lennox-Gastaut, la Alianza Retos
Visibles, integrada por AMENA, Fundación Dani Danee Nalu’ A.C. y Metamorfosis,
hace un llamado a reconocer las necesidades de las personas que viven con esta
enfermedad y a impulsar acciones que favorezcan el diagnóstico oportuno, la
atención integral y el acceso continuo a tratamientos en México.
El
síndrome de Lennox-Gastaut es una encefalopatía epiléptica y del desarrollo,
grave y poco frecuente, que suele comenzar en la infancia, con mayor frecuencia
entre los 3 y 5 años. Se caracteriza por diferentes tipos de crisis
epilépticas, alteraciones características en el electroencefalograma y
dificultades cognitivas y del desarrollo. Según Orphanet, representa entre el
1% y el 2% del total de personas con epilepsia.
Uno
de los principales desafíos es la complejidad del diagnóstico. Los síntomas
pueden confundirse con otras epilepsias y cambiar con el tiempo; su
identificación exige evaluación neurológica especializada, estudios
electroencefalográficos y seguimiento del desarrollo.
Las
crisis pueden manifestarse mediante rigidez muscular, desconexión del entorno o
pérdida repentina del tono muscular, con caídas y lesiones. En muchos pacientes
son resistentes a tratamientos farmacológicos.
DIAGNOSTICO, TRATAMIENTO Y ATENCION
Por
ello, cada crisis cuenta: su frecuencia, intensidad y consecuencias deben
considerarse para evaluar la respuesta terapéutica, reducir riesgos y procurar
mejor calidad de vida.
El
abordaje requiere más que controlar convulsiones: puede comprender atención
neurológica, tratamientos individualizados, rehabilitación física y
ocupacional, apoyo psicológico, nutricional y acompañamiento continuo. El
acceso oportuno a alternativas terapéuticas especializadas, cuando estén
clínicamente indicadas, es particularmente relevante para quienes mantienen
crisis pese a recibir tratamiento.
“El
síndrome de Lennox-Gastaut requiere mucho más que atender las crisis
epilépticas. Las personas que viven con esta condición necesitan seguimiento
médico, rehabilitación, terapias y acompañamiento a lo largo de su vida. Cuando
la atención llega tarde o se interrumpe, las consecuencias pueden afectar su
desarrollo, autonomía y bienestar. Por eso es fundamental avanzar hacia una
atención integral, coordinada y continua, que responda a las necesidades de
cada paciente y de su familia”, explica Ana Paola Ramírez, directora del Centro
Metamorfosis A.C. e integrante de Retos Visibles: Alianza por las Epilepsias de
Difícil Control.
Las
dificultades de movilidad, alimentación, comunicación y autonomía pueden
generar distintos grados de discapacidad y dependencia. Una revisión
sistemática publicada en Epilepsia en 2024, basada en 113 publicaciones,
documentó importantes necesidades de cuidado.
En
algunos estudios, el uso de silla de ruedas se reportó en entre el 60% y el 73%
de las personas evaluadas; en otros, entre el 54% y el 63% necesitaba apoyo
considerable para alimentarse. Estos porcentajes proceden de estudios
internacionales con distintas poblaciones y no representan cifras nacionales de
México.
Para
las familias, estas necesidades pueden implicar reorganización del trabajo,
gastos asociados con consultas, traslados, tratamientos y rehabilitación, así
como desgaste físico y emocional por los cuidados constantes. La evidencia
internacional también identifica una importante carga económica y sobre la
calidad de vida de los cuidadores.
LABOR DE UNA CUIDADORA
“Cuando
una persona vive con síndrome de Lennox-Gastaut, las crisis no solo afectan su
salud, también transforman la vida de toda su familia. Como cuidadora, sé lo
que significa vivir con la preocupación constante de una nueva crisis y buscar
respuestas para nuestros hijos. No estamos pidiendo privilegios, sino la
oportunidad de que reciban la atención especializada y los tratamientos que
necesitan, de manera oportuna y sin interrupciones. Detrás de cada paciente hay
una familia que todos los días lucha por darle una mejor calidad de vida”,
comenta Elizabeth Saucedo, cuidadora, representante de Fundación Dani Danee
Nalu’ A.C. e integrante de la Alianza Retos Visibles.
El
acompañamiento debe extenderse a quienes cuidan. Reconocer sus necesidades de
descanso, orientación, salud emocional y apoyo social forma parte de una
atención verdaderamente integral.
La
Alianza también subraya la importancia del acceso oportuno y continuo a
tratamientos clínicamente indicados y de los servicios de rehabilitación y
apoyo a cuidadores.
La
atención de este síndrome no debería depender de que una familia encuentre por
sí sola el camino entre consultas, instituciones y alternativas de tratamiento.
“El
reto no termina cuando una persona recibe el diagnóstico. Las familias
necesitan encontrar especialistas, acceder a tratamientos adecuados y contar
con una ruta de atención que les permita dar continuidad a su cuidado. No
podemos normalizar que tengan que enfrentar solas estas dificultades. En este
Día Mundial hacemos un llamado a las instituciones de salud y a los tomadores
de decisiones para que las necesidades de las personas con síndrome de
Lennox-Gastaut sean reconocidas y atendidas como una prioridad de salud
pública”, señala Norma Hernández Vanegas, directora ejecutiva de la Asociación
Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos (AMENA) e integrante de Retos
Visibles: Alianza por las Epilepsias de Difícil Control.
Visibilizar
esta condición es necesario, pero no suficiente. El siguiente paso es
contribuir a que las personas y sus familias encuentren respuestas oportunas,
atención integral, acceso a su tratamiento y mejores oportunidades de calidad
de vida.


