¿CONCENTRARTE O DISTRAERTE?
LAS TECNICAS
PARA ESTIMULAR LAS IDEAS EN
EL TRABAJO
●Muchos
creen que la productividad y la creatividad dependen exclusivamente de mantener
una atención sostenida durante largas jornadas
Las
organizaciones exigen cada vez más rapidez, capacidad de adaptación y
soluciones originales. Sin embargo, cuando esta demanda se traduce en la
expectativa de que los profesionales sean creativos, productivos y accesibles
de manera permanente, puede generar fatiga, pérdida de perspectiva y una menor
calidad en la toma de decisiones.
De
acuerdo con el AXA Mind Health Report
2026, el 62 % de la población trabajadora encuestada en México experimentó
un nivel moderado o severo de estrés en su vida profesional durante el último
año, cinco puntos porcentuales más que en 2025.
Se
trata del tercer porcentaje más elevado entre los 18 países analizados, por
detrás de Turquía e Italia. El informe se basa en respuestas autoinformadas,
por lo que estos resultados no equivalen a un diagnóstico clínico ni deben
interpretarse como una clasificación mundial absoluta.
La
creatividad y la resolución de problemas complejos no funcionan como una línea
continua de rendimiento. Requieren periodos de concentración deliberada, pero
también momentos de menor control consciente que permitan cambiar de
perspectiva. La cuestión, por tanto, no es elegir entre concentrarse o
distraerse, sino aprender a alternar distintos modos de trabajo mental.
«Existe
la creencia de que una persona productiva debe permanecer concentrada durante
toda la jornada. Sin embargo, la creatividad necesita foco, pero no foco
permanente. Después de comprender el problema y trabajar intensamente sobre él,
tomar distancia puede facilitar nuevas asociaciones. Lo importante es gestionar
la atención y la energía mental, no medir el compromiso por el número de horas
de concentración aparente», explica Maite Moreno.
Este
proceso se conoce como incubación. Para que se produzca, debe existir un
trabajo previo: definir bien el reto, recopilar información, reconocer
restricciones y explorar posibles caminos. Alejarse de un problema que apenas
se ha elaborado difícilmente generará una solución relevante. La pausa tampoco
garantiza una buena idea; crea, en determinadas condiciones, la posibilidad de
volver con una mirada menos rígida.
Cuando
aparece un bloqueo, puede ser más útil interrumpir temporalmente la insistencia
y cambiar a una actividad de baja exigencia: caminar, ordenar materiales,
realizar una tarea rutinaria o conversar con otra persona. Estas actividades
pueden reducir la fijación en una única respuesta y facilitar conexiones
distintas. Después es necesario regresar al problema, capturar las ideas y
someterlas a análisis.
Esto
no debe confundirse con revisar redes sociales, atender notificaciones o saltar
de un mensaje a otro. La fragmentación digital obliga a reorientar la atención
de forma constante y dificulta el trabajo profundo. Una pausa restauradora
reduce la demanda cognitiva; una cadena de interrupciones la multiplica.
«El
reto no es introducir más pausas sin criterio, sino diferenciar la desconexión
intencional de la dispersión. También es un error trasladar toda la
responsabilidad al trabajador. Pedir creatividad mientras se llenan las agendas
de reuniones, se exigen respuestas inmediatas y se mantienen abiertos varios
canales de comunicación es una contradicción organizativa», advierte Moreno.
Para
favorecer ideas de mayor calidad, la experta propone separar cuatro
movimientos: formular con precisión el reto, proteger un periodo de
concentración, introducir una pausa de incubación y regresar para evaluar. Esta
última fase es esencial, porque creatividad e innovación no son sinónimos. La
creatividad permite generar propuestas novedosas y útiles; la innovación exige
seleccionarlas, desarrollarlas e implementarlas para producir valor.
No
existe una duración universal para los bloques de trabajo o las pausas. Depende
de la complejidad de la tarea, el nivel de fatiga y las características de cada
persona. Las empresas pueden ayudar reservando espacios sin reuniones,
limitando las interrupciones evitables y acordando tiempos razonables de
respuesta.
El
sueño suficiente, la actividad física, la desconexión fuera del horario laboral
y los espacios de ocio también contribuyen a preservar los recursos necesarios
para pensar, aprender y resolver problemas complejos de forma sostenible.












