LAS INFECCIONES
RESPIRATORIAS AUMENTAN LAS
COMPLICACIONES EN PACIENTES
CON ENFERMEDADES CRONICAS
*El impacto de los patógenos invernales en
pacientes que ya viven con otras condiciones de salud multiplica el riesgo de hospitalización
y mortalidad
Las
bajas temperaturas elevan considerablemente los casos de infecciones
respiratorias. Ante este panorama, profesionales de la salud alertan que el
verdadero peligro latente no radica solo en la infección viral en sí, sino en
el impacto devastador que los patógenos invernales tienen en los pacientes que
ya viven con otras condiciones de salud elevando el riesgo de hospitalización y
mortalidad.
Para
el doctor Francisco Javier Saynes Marín, expresidente de la Sociedad Mexicana de
Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, las enfermedades
respiratorias crónicas (como la EPOC y el asma) y las infecciones respiratorias
agudas mantienen una relación estrecha y bidireccional con otras enfermedades
crónicas no transmisibles, potenciando su peligrosidad mutua y actuando bajo
los siguientes mecanismos de riesgo:
Enfermedades
cardiovasculares (hipertensión, cardiopatía coronaria, infartos): Los
padecimientos pulmonares como la EPOC o las anomalías en el tejido pulmonar
incrementan la carga de trabajo del corazón, elevando el riesgo de
insuficiencia cardíaca, arritmias y eventos coronarios. A su vez, una infección
respiratoria (como gripe, influenza o COVID-19) genera una fuerte inflamación
sistémica que puede descompensar el corazón o desencadenar un infarto.
Diabetes
mellitus: Las personas con diabetes tienen una respuesta inmune alterada,
lo que las hace más vulnerables a que un simple virus respiratorio se convierta
en una infección grave (como neumonía). De igual forma, las infecciones o la
inflamación pulmonar crónica dificultan el control de los niveles de glucosa en
la sangre.
Obesidad
y apnea del sueño: El exceso de peso reduce la expansión pulmonar y se
vincula frecuentemente con la apnea obstructiva del sueño y la hipertensión
pulmonar, agravando los síntomas de fatiga y la oxigenación general.
Cáncer:
Condiciones inflamatorias crónicas en los pulmones y factores de riesgo
compartidos (como el tabaquismo o la exposición a contaminantes) elevan el
riesgo de desarrollar tumores pulmonares y complican el pronóstico de pacientes
con otras neoplasias.
¿POR QUÉ SE DISPARA EL PELIGRO EN
INVIERNO?
El
doctor Francisco Javier Saynes explica que existen dos razones biológicas
fundamentales por las cuales las infecciones estacionales se vuelven críticas
en pacientes con antecedentes crónicos:
· Inflamación
sistémica crónica: Tanto los padecimientos respiratorios como la diabetes o
la hipertensión mantienen al cuerpo en un estado de inflamación constante que
desgasta los vasos sanguíneos y los órganos.
· Menor
reserva cardiopulmonar: Cuando un paciente con una enfermedad crónica
padece una infección respiratoria aguda, sus pulmones y su corazón no tienen la
capacidad extra para responder a la demanda de oxígeno, lo que dispara las
tasas de hospitalización y mortalidad.
"Las
bajas temperaturas y los espacios cerrados facilitan la propagación de virus y
bacterias", advierte el Dr. Saynes Marín. "No debemos esperar a
enfermarnos para actuar; en pacientes con comorbilidades, la verdadera medicina
está en la prevención diaria. Contar con un sistema inmunológico optimizado y
con el escudo de las vacunas vigentes es la diferencia entre un resfriado común
y una complicación fatal".
Frente
a esta peligrosa interacción de patologías, el Dr. Saynes Marin enfatiza la
urgencia de adoptar un enfoque preventivo integral que combine la inmunización
médica con el fortalecimiento biológico del organismo:
La
inmunización como escudo principal: La aplicación anual de la vacuna contra
la influenza y el refuerzo contra el neumococo representan las herramientas más
efectivas. El Dr. Saynes Marín puntualiza que ambas vacunas previenen
infecciones bacterianas secundarias que pueden comprometer gravemente los
pulmones de un paciente crónico.
Nutrición,
suplementación y el poder de las vitaminas: Una dieta rica en vitaminas A,
C y D es crucial, pero suele ser insuficiente en invierno. "La
suplementación guiada es una aliada estratégica", afirma el especialista.
"Vitaminas como la C y la D, junto con el zinc, impactan directamente en
las células defensivas, permitiendo que un cuerpo bien nutrido responda con
mayor velocidad".
El
descanso reparador (El pilar olvidado): Dormir menos de las horas
recomendadas debilita de forma inmediata el sistema inmune. Un descanso
nocturno de calidad (entre 7 y 8 horas en adultos) es indispensable para que el
cuerpo se regule, disminuya la inflamación sistémica y mantenga sus barreras
biológicas activas.
Prevenir
es una tarea diaria que involucra decisiones conscientes. Para quienes viven
con una enfermedad crónica, la combinación de la protección médica, una
nutrición adecuada y un descanso óptimo es la estrategia más sólida para
salvaguardar la vida durante todo el invierno.

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