ENFERMEDADES RARAS, UNA RUTA
PARA NO DEJAR A NADIE ATRAS
*La Agenda 2030 propone una ruta integral en
mesas multisectores con el foco en: medir, diagnosticar y acompañar
Para
miles de familias, una enfermedad rara no se vive como un caso aislado, sino
como una carrera contra el tiempo. Síntomas que nadie logra explicar, consultas
que se multiplican, diagnósticos que tardan en llegar y la posibilidad de un
tratamiento continuo e integral.
Aunque
cada padecimiento es de baja prevalencia, el desafío en conjunto es enorme, ya
que hay más de siete mil enfermedades
raras clasificadas y, colectivamente, 300 millones de personas en el mundo
viven con una de ellas. En México, se estima que ocho millones de personas
viven con una enfermedad rara, lo que coloca el tema como prioridad de salud
pública.
En Conferencia de Prensa: “Agenda 2030 y
enfermedades raras: el compromiso de no dejar a nadie atrás”, organizada por la
Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), la
Dra. Haydeé Rosas Vargas, la Dra. Leticia Belmont Martínez y la Dra. Karla Báez
Ángeles delinearon una ruta factible para transformar la experiencia del
paciente, la cual comprende datos y registro, diagnóstico temprano, red de
centros de atención e inclusión de la telemedicina, acceso oportuno a la
atención y participación e inclusión.
Lo
que no se mide, no se resuelve: La Dra. Haydeé Rosas Vargas, Jefa de la
Unidad de Investigación Médica en Genética Humana del Instituto Mexicano del
Seguro Social IMSS, señaló que México no puede seguir trabajando sin
información confiable. Explicó que la falta de datos impide planear, asignar
recursos y construir políticas públicas sostenibles, y lo resumió con preguntas
clave, “¿cuántos pacientes hay, dónde están, quiénes son, si tienen diagnóstico
confirmatorio, si reciben el tratamiento adecuado, cuáles son sus necesidades y
si existen nuevas opciones para ellos?”.
Desde
su enfoque, “es urgente contar con un registro nacional de enfermedades raras,
porque permite conocer la historia natural, impulsar investigación, facilitar
diagnóstico y mejorar la planificación del sistema con datos duros y medicina
basada en evidencia”. Además, recalcó que el objetivo no es sólo tener un
listado, sino un instrumento útil, interoperable y protegido, con seguridad de
datos, estandarización e interoperabilidad (como ORPHAcodes y CIE-11) y
funcionalidades analíticas.
En
ese sentido, la Dra. Rosas concluyó su participación afirmando que “las
enfermedades raras requieren visibilidad, datos duros y coordinación para su
abordaje. Un registro nacional no es un lujo, es un requisito para la equidad
en salud; esto sólo se logra con la colaboración entre gobierno, academia,
industria y sociedad civil”. “ Hoy en un momento invaluable, las organizaciones
internacionales se han pronunciado en la prioridad de las enfermedades raras y
el plan de acción”
Romper
la odisea diagnóstica: Por su parte, la Dra. Leticia Belmont Martínez,
Presidenta de la Academia Mexicana de Pediatría, centró su intervención en la
brecha más dolorosa para las familias: la odisea diagnóstica. Datos presentados
en su exposición muestran que un porcentaje relevante de pacientes puede tardar
entre 5 y 30 años en ser diagnosticado, con diagnósticos erróneos e
intervenciones innecesarias, múltiples especialidades consultadas y hasta
traslados fuera de su comunidad o país.
Frente
a esa realidad, la Dra. Belmont externó que “existen evidencias sólidas de que
los pacientes con enfermedades raras tienen mejor evolución y pronóstico cuando
son atendidos y tratados en centros de referencia que cuenten con experiencia
para diagnosticar, hacer seguimiento y tratar a pacientes”.
La
Dra. Belmont insistió en que el impacto no depende sólo de buena voluntad, sino
de capacidades instaladas. Por eso, explicó que los centros de referencia deben
tener “capacidad para proporcionar asesoría por expertos, generar y adherirse a
buenas prácticas e implementar medidas de control de calidad, además de
estrategia multidisciplinaria, elevado nivel de calificación y experiencia
documentada mediante publicaciones y proyectos de investigación”.
La
especialista explicó que una ruta de atención con pasos claros que permitan
reconocer señales de alerta desde el primer contacto, referir a tiempo al
especialista o a un centro de referencia, confirmar el diagnóstico con los
estudios necesarios, facilitar el inicio del tratamiento indicado y mantener
seguimiento y control continuos para asegurar continuidad de la atención y
mejores resultados para las y los pacientes, es lo que se requiere actualmente.
Para
dar una dimensión real al impacto de las enfermedades raras en la calidad de
vida de los pacientes, las historias importan. Por este motivo, el niño
Benjamín Orea expuso los desafíos que ha enfrentado al vivir con
hipercolesterolemia familiar homocigota (HFHo), un trastorno genético raro
caracterizado por niveles extremadamente elevados de colesterol LDL.
Su
médico tratante, Dr. Ramón Madriz, endocrinólogo pediatra, autor de diversas
publicaciones nacionales e internacionales, así como de capítulos en libros de
texto especializados en endocrinología pediátrica, dio detalles de su
tratamiento, que debe determinarse a partir de un diagnóstico preciso y
oportuno.
Agenda
2030: una hoja de ruta para que el diagnóstico se traduzca en tratamiento.
En
su participación, la Dra. Karla Báez Ángeles, Directora Ejecutiva Interina de
la AMIIF, presentó la Agenda 2030 para Enfermedades Raras, con un mensaje que
busca cambiar el marco mental actual y es el hecho de que “raras no significa
pocas. En México se estima que alrededor de 8 millones viven con una enfermedad
rara y el gran reto es tener la data suficiente que nos permita planear y
actuar de forma ordenada, conjunta y en favor de la calidad de vida. “el
impacto de un diagnóstico oportuno se mide en menos discapacidad, menor impacto
económico para el sistema y la familia y mayores posibilidades de una atención
integral”.
AMIIF
pone sobre la mesa retomar cinco ejes de política pública y ejecución:
datos/registro; diagnóstico temprano; red de centros de atención integral + telemedicina; acceso oportuno + programas para pacientes; y participación,
formación e inclusión.
Dentro
del eje de diagnóstico temprano, la meta es “Meses No años”, fortalecer
tamizaje donde aplique, rutas de referencia claras del primer nivel a
especialistas; y capacitación clínica con una instrucción simple y accionable,
si hay sospecha, se refiere, y se confirma. En red y telemedicina, la apuesta
es que la atención experta exista sin importar el código postal, con nodos de
referencia y telemedicina para segunda opinión y seguimiento”.
La
Dra. Báez concluyó con una frase-guía para tomadores de decisión, “sin datos,
no hay solución sostenible; sin diagnóstico temprano, no hay oportunidad; sin
red, acceso y participación, no hay continuidad”. Además, aseguró que es una
tarea en donde todos tenemos una labor, pero resalta, igual que los expertos,
que debemos actuar con la rectoría de la Secretaría de Salud”.
Diagnóstico
oportuno y acceso efectivo, ahora: Las especialistas coincidieron en un
punto común y es el hecho de que México puede cambiar la historia de las
enfermedades raras si convierte el camino del paciente en una ruta predecible y
justa. Es decir, que la sospecha clínica no se pierda, que la referencia
funcione, que el diagnóstico llegue a tiempo, y que después del diagnóstico
exista tratamiento y seguimiento sin interrupciones.
El
llamado a la acción es acelerar el diagnóstico oportuno y asegurar la atención
integral, con un registro nacional útil, centros de referencia fortalecidos y
una red que acerque atención experta donde hoy no llega.
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