INFECCIONES DURANTE EL
EMBARAZO: UN RIESGO
SILENCIOSO PARA LA AUDICION
DE BEBES Y MADRES
*La OMS estima que aproximadamente cinco de
cada mil niños nacen con algún grado de pérdida auditiva o la desarrollan poco
después
No
todas las amenazas durante el embarazo se sienten o se ven. Algunas infecciones
silenciosas pueden interferir en el desarrollo del sistema auditivo del feto y
provocar distintos grados de pérdida auditiva en la madre, convirtiendo la
detección oportuna en un factor decisivo para prevenir daños irreversibles.
MED-EL,
líder en soluciones médicas auditivas, señala que la hipoacusia congénita es un
problema de salud pública que puede prevenirse o detectarse desde el embarazo
mediante un control prenatal adecuado. Esta condición, presente desde el
nacimiento, puede originarse por factores genéticos, infecciones maternas,
exposiciones intrauterinas o complicaciones durante la gestación y el parto.
La
vigilancia médica oportuna durante el embarazo, junto con el diagnóstico temprano,
resulta clave para reducir el riesgo de pérdida auditiva y proteger el
desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y las habilidades cognitivas del recién
nacido.
Para
cada tipo de pérdida auditiva existen hoy soluciones tecnológicas efectivas. En
los casos de hipoacusia total o profunda, los implantes cocleares de origen
austriaco representan una combinación avanzada de innovación médica y
conectividad inalámbrica, permitiendo que bebés que nunca han escuchado puedan
acceder al sonido mediante la estimulación directa del nervio auditivo.
Cuando
esta tecnología se integra con terapias especializadas, seguimiento médico
continuo y el acompañamiento activo de la familia, los niños tienen la
oportunidad de desarrollar el lenguaje oral, integrarse social y educativamente,
y llevar una vida cotidiana comparable a la de una persona oyente.
Dulce
María García Jacuinde, médico audióloga y especialista de soporte clínico en
MED-EL México, señala que “la detección oportuna es clave porque puede cambiar
de manera significativa el pronóstico de un niño con sordera. Cuando el
diagnóstico se realiza a tiempo, es posible iniciar intervenciones tempranas
que favorecen el desarrollo del lenguaje, la comunicación y la integración
social del bebé”.
Explicó
que “es importante considerar que diversas infecciones adquiridas durante el
embarazo —como el citomegalovirus, rubéola, sífilis, toxoplasmosis, herpes
simple y algunas infecciones bacterianas no tratadas— pueden afectar el oído
interno o el nervio auditivo del bebé, y también provocar pérdida auditiva
neurosensorial o mixta en la madre, ya sea de forma temporal o permanente”,
agregó la Dra. Dulce María.
EJEMPLO IMPORTANTE: CITOMEGALOVIRUS
Un
ejemplo relevante es el citomegalovirus (CMV), un virus común que puede afectar
a personas de todas las edades y transmitirse al feto cuando una persona
embarazada se infecta. Esta transmisión se conoce como CMV congénito y
representa la causa infecciosa más frecuente de sordera en bebés, ya que puede
dañar directamente el oído interno. Aunque en algunos casos la afección se
detecta al nacer, en otros puede manifestarse meses o incluso años después, lo
que refuerza la importancia del control prenatal y del seguimiento auditivo en
la infancia.
Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 5 de cada mil niños
nacen con algún grado de pérdida auditiva o la desarrollan poco después del
nacimiento, lo que equivale a aproximadamente 34 millones de niños en todo el
mundo con hipoacusia discapacitante. Estas cifras destacan la importancia del
control de infecciones durante el embarazo y de la detección temprana desde el
nacimiento para reducir su impacto en la infancia.
En
México, la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) indica que las
mujeres en edad reproductiva tienen en promedio dos hijos, lo que refuerza la
importancia de priorizar la salud materna en cada embarazo. Un control prenatal
adecuado ayuda a reducir el riesgo de infecciones que puedan afectar la
audición del bebé o de la madre, favoreciendo un desarrollo saludable desde los
primeros días de vida.
Los
recién nacidos pueden presentar distintos tipos de pérdida auditiva
—conductiva, neurosensorial o mixta—, que pueden ser congénitas o adquiridas y
variar de leves a profundas. Detectarlas tempranamente es fundamental para
iniciar tratamientos oportunos, por lo que el tamiz auditivo neonatal se
convierte en una herramienta clave para identificar alteraciones auditivas
desde los primeros días.
Hoy
en día existen múltiples soluciones auditivas que permiten a los niños
desarrollar su potencial. Tras un diagnóstico oportuno, se puede acceder a
tecnologías como audífonos, implantes cocleares de origen austriaco, implantes
de conducción ósea, implantes de oído medio y soluciones de conducción ósea no implantables,
diseñadas para atender distintos tipos y grados de pérdida auditiva, mejorando
significativamente la calidad de vida desde los primeros años.

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