UNO DE CADA TRES HOMBRES
SUFREN EYACULACION
PRECOZ, PERO LA MAYORIA NO
BUSCA AYUDA
*Los expertos en el tratamiento de la
eyaculación precoz comparten cinco señales de alerta para quienes tienen dudas
Uno
de cada tres hombres vive con eyaculación precoz, una condición que sigue
siendo una de las disfunciones sexuales masculinas más frecuentes y, al mismo
tiempo, una de las menos tratadas.
Datos
de Boston Medical, centro especializado en salud sexual masculina con más de 20
clínicas en México, muestran que el 90% de los pacientes con eyaculación precoz
nunca había recibido atención médica por esta condición antes de acudir a sus
clínicas.
Además,
8 de cada 10 evitaban las relaciones sexuales. El impacto psicológico de esta
condición es importante, pues todos los pacientes señalaron que afectaba su
estado emocional.
El
sexólogo Rafael Velázquez, coordinador del área sexológica de Boston Medical
México, explica: “Muchas de las personas que nos consultan son hombres de
mediana edad que viven con eyaculación precoz, en varios casos desde la
juventud. Es muy frecuente escuchar historias en las que, por pena o por falta
de información sobre este padecimiento, la consulta se postergó durante años.
En Boston Medical, creemos que esto es algo que no debería pasar, y por eso
ofrecemos alternativas de atención para quienes necesitan apoyo”.
Aunque
la eyaculación precoz responde a múltiples factores y tiene tratamiento médico
y sexológico, el estigma alrededor de la salud sexual masculina continúa retrasando
el diagnóstico y el acceso a servicios de salud.
“Como
psicólogos y sexólogos de Boston Medical, nuestra misión es acompañar a quienes
nos consultan para que desarrollen las herramientas que les permitan afrontar y
manejar de una mejor manera sus padecimientos. Entre las herramientas que
proporcionamos para ayudar en este proceso, hay técnicas, ejercicios
especializados e incluso dispositivos. Con ello, buscamos que los hombres
puedan mejorar su salud sexual”, explica el sexólogo.
De
acuerdo con el centro médico, tratar la eyaculación precoz desde varias
disciplinas puede lograr mejores resultados cuando se combina, según cada caso,
con fórmulas magistrales, terapia TENT, terapia psicosexual y otros
tratamientos.
Eyaculación
precoz: hay más de un tipo y no se tratan igual.- La eyaculación precoz no
es una sola condición. Existen distintos tipos, y reconocer cuál presenta cada
paciente es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.
De
acuerdo con Boston Medical, cerca de 6 de cada 10 pacientes presentan
eyaculación precoz primaria, el tipo más común, que se manifiesta desde el
inicio de la vida sexual del hombre en la pubertad. Los demás casos son de
eyaculación precoz secundaria. Esta aparece después de un periodo de
funcionamiento normal y puede estar relacionada con infecciones, disfunción
eréctil o problemas de próstata.
El
sexólogo explica que también existe la eyaculación precoz subjetiva. Ocurre
cuando el hombre eyacula dentro de un tiempo considerado normal, pero él siente
que lo hace demasiado rápido. “Como la sexualidad todavía es un tema tabú,
muchos hombres terminan aprendiendo sobre sexo a través de la pornografía. El
problema es que ese material es ficción y crea expectativas poco realistas
sobre cuánto debe durar una relación sexual. Por ejemplo, a muchos les
sorprende saber que eyacular cinco minutos después de la penetración puede
estar dentro de los rangos normales. Por eso es tan importante que, con
respecto a la salud sexual, no se queden con dudas y acudan a un centro como Boston
Medical”, explica el experto.
Más
allá del tiempo, el mayor impacto está en la calidad de vida: Los efectos
de esta condición no se limitan al ámbito sexual. Según Boston Medical, entre
los pacientes con eyaculación precoz:
●
80% evita las relaciones sexuales.
●
90% nunca había recibido tratamiento antes de acudir a consulta en
alguna de sus clínicas.
●
Todos afirman que la condición afecta su estado emocional y seguridad.
Boston
Medical hace un llamado a prestar atención a 5 señales que pueden indicar que
es momento de consultar:
Dificultad para controlar la eyaculación o
sensación de eyacular antes de lo que se desea.
Estrés o problemas de pareja debido a la
duración de las relaciones.
Dar excusas frecuentes para justificar por
qué se eyacula demasiado rápido.
Pensar en cosas ajenas durante el
encuentro sexual para distraerse y
tratar de retrasar la eyaculación.
Consumir mucha pornografía, compararse con
ella, y sentir que las relaciones sexuales reales resultan menos estimulantes.












